A menos de tres semanas del acto que compartirá con Irene Montero en Barcelona, Gabriel Rufián ha decidido verbalizar de forma rotunda algo más que una simple cortesía política. El portavoz de ERC en el Congreso no solo ha defendido el papel de Podemos dentro del espacio de la izquierda, sino que ha situado a la exministra de Igualdad en un lugar central de ese relato.
“Creo que Irene Montero es una fuerza de la naturaleza. Cuando lee un prospecto de un ibuprofeno te emociona”, dijo en un acto celebrado en Madrid, dentro de una intervención en la que también elogió a Pablo Iglesias e Ione Belarra.
La frase no fue una ocurrencia aislada ni una salida de tono improvisada. Formó parte de un discurso más amplio en el que Gabriel Rufián quiso dejar claro que, en su idea de reorganización o entendimiento de la izquierda a la izquierda del PSOE, Podemos sigue siendo una pieza relevante.
Por eso remató aquella intervención con un mensaje de fondo inequívoco: “Quien crea que esta gente sobra, se equivoca”. En un momento de fragmentación, desconfianza mutua y desgaste electoral en ese espacio, el dirigente republicano optó por el elogio frontal en lugar de la distancia táctica.
Un elogio con lectura política inmediata
Las palabras de Gabriel Rufián cobran ahora una dimensión todavía mayor porque llegan justo antes del encuentro público que mantendrá con Irene Montero el próximo 9 de abril de 2026 en Barcelona. Un acto en el que también participará Xavier Domènech y que estará centrado en una reflexión sobre el futuro de la izquierda.
El evento, bajo el lema Què s’ha de fer?, ha sido interpretado desde su mismo anuncio como un movimiento con fuerte carga política. Aunque el entorno de Rufián ha negado que se trate de una alianza electoral cerrada entre ERC y Podemos.

Eso no impide que el gesto tenga valor propio. En política, el lenguaje importa, y más aún cuando llega desde una figura como Gabriel Rufián, que en los últimos años ha consolidado un perfil muy reconocible incluso fuera del electorado independentista.
Presentar a Irene Montero como “una fuerza de la naturaleza” no es solo una alabanza personal. Es también una forma de reconocerle capacidad de movilización, potencia discursiva y peso simbólico en una izquierda que sigue buscando referentes claros tras varios ciclos de crisis internas.
Irene Montero, entre el desgaste y la centralidad
La figura de Irene Montero lleva tiempo generando reacciones intensas, tanto de adhesión como de rechazo. Su paso por el Ministerio de Igualdad, el choque permanente con la derecha política y mediática y su papel actual en Podemos la han convertido en uno de los rostros más polarizadores de la política española.
Pero precisamente por eso el elogio de Gabriel Rufián resulta tan significativo. No habla de una figura neutral ni de una dirigente de bajo perfil, sino de una de las voces más identificables de la izquierda española reciente.

De hecho, el acto de Barcelona aparece en un contexto de debate sobre la dispersión electoral de ese espacio. Tras los malos resultados de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE en varios territorios, Rufián ha insistido en la necesidad de repensar estrategias para evitar que la fragmentación convierta votos en irrelevancia parlamentaria. En ese marco, la presencia de Irene Montero junto a él no puede leerse como una coincidencia menor, sino como una imagen política con intención.
