Las luces del LDLC Arena de Lyon bajaron el pasado 16 de marzo, marcando un momento significativo tanto para la música pop como para la dirección clásica. En el centro del escenario se alzaba Yudania Gómez Heredia, directora de orquesta nacida en Santa Clara, Cuba, en 1994. Cuando alzó la batuta para dirigir la Heritage Orchestra, la energía del recinto la envolvió. “Quedó todo súper bien”, recordó en una entrevista tras su debut, describiendo la experiencia como “surreal”.
Una colaboración nacida en la era digital
El camino desde un conservatorio en Villa Clara hasta una gira global con una estrella del pop comenzó con un vídeo viral. El pasado noviembre, Gómez Heredia subió a Instagram un meticuloso análisis musical del single de Rosalía “Berghain”. Con precisión casi académica, identificó referencias al Requiem de Gabriel Fauré, a la obra de Mozart y a la orquestación de Vivaldi. También señaló secuencias armónicas que remiten a la chacona y el pasacalles, junto a ecos operísticos de Händel y Lully.
Esa inmersión en el ADN sinfónico del pop contemporáneo llamó la atención de la propia Rosalía. Lejos de los canales habituales de la industria, la artista catalana contactó directamente con ella. “Me quedé fría. Yo pensaba: ‘wow, es que es demasiado bonito para ser verdad'”, confesaba la directora. La colaboración no tardó en consolidarse, situándola al frente de una orquesta que actúa como el corazón del Lux Tour 2026.
El corazón de la actuación
En muchas producciones de pop, los músicos en directo suelen quedar relegados a un papel secundario. En el Lux Tour, sin embargo, la Heritage Orchestra ocupa el centro del escenario e interactúa de forma directa con la narrativa visual y coreográfica. La gira, que promociona el álbum Lux —que batió récords en Spotify con 42,1 millones de escuchas en un solo día—, presenta una producción de gran escala con 42 conciertos en 17 países.
El diseño escénico bebe de una estética barroca y religiosa, con dos escenarios y un gigantesco botafumeiro plateado suspendido sobre el público. Gómez Heredia destaca la reacción de los asistentes ante la presencia de la orquesta en vivo: “El público es súper agradecido por la orquesta. La gente miraba y miraba que todo el mundo tocaba. Fue increíble”.
Un viaje de rigor y resistencia
El ascenso de Gómez Heredia es fruto de años de formación rigurosa. Comenzó sus estudios en la Escuela Vocacional de Arte “Olga Alonso” de Villa Clara, antes de continuar en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y el Instituto Superior de Arte (ISA) en La Habana. Con el objetivo de profundizar en la música sacra, se trasladó a Alemania para estudiar en la Universidad de Regensburg. Posteriormente, obtuvo un máster en Dirección Coral en Núremberg, aunque se incorporó relativamente tarde a la dirección orquestal.
Su trayectoria es también una declaración frente a las barreras tradicionales de la profesión. Como mujer negra latina, ha hablado abiertamente de las dificultades de desenvolverse en un ámbito históricamente dominado por hombres blancos y de perfil elitista. En Alemania, ha tenido que enfrentarse a situaciones incómodas en las que fue confundida con una intrusa en lugar de la directora invitada.
Lejos de retraerse, entiende su presencia como una manera de normalizar la diversidad en el podio. Su selección para la Taki Alsop Fellowship 2027, programa de mentoría impulsado por Marin Alsop, refuerza ese reconocimiento internacional.
La “influencer” de la música clásica
Fuera del escenario, Gómez Heredia mantiene una presencia digital notable, con más de 80.000 seguidores en Instagram. Desde ahí, tiende puentes entre el público general y la música clásica, explicando en español obras como el Oratorio de Navidad de Bach o las estructuras del canto gregoriano.
A medida que el Lux Tour avanza —con una parada final prevista en San Juan de Puerto Rico el próximo 3 de septiembre—, la directora continúa fusionando su herencia cubana con tradiciones europeas y elementos del jazz. Para ella, la colaboración con Rosalía demuestra que la música clásica no solo puede dialogar con el presente, sino ocupar un lugar central en él.
“Nunca he dejado de ser la misma persona que era cuando me fui de Cuba”, afirma. “Y conmigo va todo eso: la salsa, bailar, hacer ejercicio, estudiar solfeo, todas las experiencias de mi vida”. Su presencia en esta gira no solo confirma su talento, sino también el espacio que la música clásica puede conquistar dentro de la cultura popular contemporánea.
