La actriz estadounidense Mary Beth Hurt, conocida por sus papeles en Interiores y La edad de la inocencia, falleció a los 79 años el pasado 28 de marzo en Nueva Jersey. La noticia ha sido confirmada por su marido, el director y guionista Paul Schrader, en declaraciones a The Hollywood Reporter.
Según ha informado su hija, Molly Schrader, la intérprete murió a causa de complicaciones derivadas del alzhéimer, enfermedad contra la que llevaba luchando una década. En pocas horas, la noticia ha generado una oleada de mensajes de cariño, especialmente de quienes trabajaron con ella.
Una carrera entre Broadway y el cine de autor
Nacida en Iowa en 1946, Mary Beth Hurt desarrolló una carrera de más de cuatro décadas marcada por su presencia en el teatro y en el cine independiente. Fue una figura habitual en Broadway, donde obtuvo tres nominaciones a los premios Tony por Trelawny of the Wells, Crimes of the Heart y Benefactors.
En cine, trabajó con algunos de los nombres más relevantes de su generación en títulos como Interiores de Woody Allen, El mundo según Garp, junto a Robin Williams, o La edad de la inocencia, dirigida por Martin Scorsese. También participó en producciones como Seis grados de separación, El dragón rojo o Young Adult.

Una trayectoria discreta pero esencial
Hurt adoptó su apellido artístico durante su matrimonio con el actor William Hurt, con quien estuvo casada entre 1971 y 1982. Posteriormente contrajo matrimonio con Paul Schrader, con quien tuvo dos hijos y colaboró en películas como Posibilidad de escape y Aflicción.
A lo largo de su carrera, mantuvo una presencia constante en papeles secundarios, aportando matices y profundidad a historias de marcado carácter autorial. Su trabajo, alejado del foco mediático, fue clave para sostener muchas de las propuestas más personales del cine estadounidense de las últimas décadas.
El eco de una despedida
Retirada de la interpretación desde 2018, su estado de salud había empeorado en los últimos años, hasta el punto de residir en un centro especializado desde 2023. Su fallecimiento recupera la memoria de una actriz cuya carrera, discreta pero sólida, dejó huella en el teatro y en el cine de autor.
