Opinión

La Carta

María Dabán
Actualizado: h
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Es una pena, pero ya casi no se escriben cartas. El WhatsApp y el correo electrónico han acabado con una tradición ancestral y abrir el buzón hoy día sólo te garantiza que vas a tener alguna factura que pagar. En mi casa conservamos algunas misivas en las que el interlocutor de turno se despedía con una fórmula tan rebuscada que tuve que preguntarle a mi madre qué significaba: “q.s.m.b” –ponía- y no quería decir otra cosa que “que su mano besa”. Como para poner ahora una cosa así
El objetivo de una carta suele ser siempre el de comunicar un mensaje y, hay quienes, a falta de papel, echan mano de lo que sea para conseguir su objetivo. John F.Kennedy, por ejemplo, viajaba en una embarcación que fue arrollada por los japoneses en plena Segunda Guerra Mundial y acabó varado en las islas Salomón junto a varios compañeros. Al futuro presidente de los Estados Unidos no se le ocurrió mejor idea que tallar un coco con el mensaje “necesito barco pequeño”, y entregárselo a dos nativos, que lo hicieron llegar a la base que los aliados tenían a 65 kilómetros. La carta-coco funcionó, y, al final, los supervivientes fueron rescatados.

Pedro Sánchez aprovechó el fin de semana para escribir una carta a la militancia recordándoles que la bandera del “no a la guerra” la enarboló él, y que el “no a la guerra del resto” no es sincero, no es real, porque él es el único que está en el lado correcto de la historia. Artículo 14 publicaba ayer que, para alimentar este eslogan, Sánchez impulsará este mes de abril tres citas internacionales para intentar demostrar al electorado que es un referente mundial. El problema de los eslóganes es que muchas veces chocan con la realidad, y la realidad en este caso es que hemos comprado cantidades ingentes de material militar a Estados Unidos y que todo indica que seguimos comprando armamento a Israel. El País aseguraba ayer que España ha cerrado su espacio aéreo a los vuelos de la guerra de Irán, aunque El Mundo asegura que lo que hace el Gobierno en realidad es autorizar el plan de vuelo inicial de los aviones a otras bases, haciendo la vista gorda sobre cuál es el destino final de esos aparatos.

Pedro Sánchez, comparece este miércoles ante el pleno del Congreso.
EFE/ Mariscal

Sánchez quiere que los destinatarios de su carta no sean solo los militantes, sino los casi siete millones de votantes andaluces que irán a las urnas el 17 de mayo. De entrada, las encuestas apuntan a un descalabro del PSOE, que sólo aspiraría a igualar los ya malos resultados del anterior candidato socialista, Juan Espadas. Y es que, por muchas tablas que tenga la ya ex vicepresidenta, María Jesús Montero tendrá muy difícil de explicar por qué estaba dispuesta a otorgar a Cataluña, lo que no ofrece a Andalucía: un sistema fiscal propio. Y, al final, será ella el rostro de la derrota, por mucho que la bofetada se la den los votantes a Sánchez a través de ella. Montero acabará como el chiste del torero al que un toro lo corneó y cuando era llevado a la enfermería oyó a un miembro de su cuadrilla decir: “Vaya cornada nos han dado, maestro”. A lo que él contestó: “Mayormente a mí”.

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