El sector del automóvil enfrenta una dura situación debido al conflicto en Oriente Medio. La inestabilidad internacional está sacudiendo el negocio del crudo, llevando al llenado del depósito del coche a convertirse en todo un reto económico.
Al margen del descuento del Gobierno, el encarecimiento de los combustibles fósiles ha llevado a muchas personas a plantearse si realmente conseguirían un ahorro notable de dinero si cambiasen al coche eléctrico. Y la respuesta, en realidad, depende de algunas variables.
Llenar el depósito o cargar el coche eléctrico: ¿Hay ahorro entre uno y otro?

Antes de nada, hay que revisar la situación del sector de los carburantes. El gasóleo y la gasolina 95 se encuentran en un momento de tensión.
Además, el uso intensivo del coche requiere un gasto que, hasta con el descuento del Gobierno, es difícil de manejar en los presupuestos de los hogares españoles. Incluso los motores diésel se resiente, con el gasoil llegando a superar los precios de la gasolina.
En esta situación, mucha gente empieza a plantearse el salto a la movilidad eléctrica. Entre cargas públicas y domésticas, especialmente en las tarifas valle de la noche, el cálculo ofrece un vencedor muy claro para los expertos entre combustión y electricidad.
Con un consumo medio en los eléctricos de 16kWh cada 100 kilómetros, teniendo en cuenta que el precio de la electricidad promedio en España es de 0,15 euros/kWh (menos si se aprovechan tarifas nocturnas), recorrer una centena de kilómetros implica un gasto de unos 2,40 euros. Nada que ver con los 8,85 euros del promedio actual del diésel en esa distancia (coste contando con la subvención).
Eso sí, en los viajes largos en carreteras remotas, ni se encuentra la comodidad del hogar ni hay tantos puntos de carga. Y las estaciones de carga rápida que puedan encontrarse, se mueven entre los 0,40 y 0,60€/kWh.
En ese caso, el desembolso económico ya se acercaría a los 7/8 euros de gasto de los diésel eficientes. Por tanto, la rentabilidad de los EV y PHEV va muy ligada a la presencia de puntos de carga gratuitos y a la estación en el hogar.
Otros factores a tener en cuenta

Sin embargo, hay otros factores en los que el ahorro de un coche eléctrico sí es notable, y es el coste del mantenimiento.
Los vehículos de combustión poseen todo tipo de piezas móviles, sometidas a la fricción, a las temperaturas extremas y al desgaste. Desde embragues, pasando por bujías y filtros, hasta los lubricantes y otros, es inevitable tener que gastar en su mantenimiento cada cierto tiempo.
Por su parte, la movilidad eléctrica presenta una estructura mecánica mucho más simple. Cuenta, además, con elementos como la seguridad avanzada y la frenada regenerativa. Esta última reduce en gran medida el desgaste de las pastillas y los discos de freno.
En definitiva, el coche eléctrico puede no ser tan atractivo para aquellos que viajan constantemente en largas distancias por lugares donde no hay puntos de carga públicos.
Sin embargo, para aquellos que sí tienen puntos de carga cerca, e incluso uno instalado en el hogar, puede ser una opción a considerar en pleno encarecimiento del petróleo. Las ayudas del Plan Auto+ pueden ayudar a hacer el cambio hacia un sector que no deja de innovar y que cada vez ofrece más ventajas económicas.
