Las polémicas del MIR obligan a Sanidad a tomar medidas para perseguir a los “tramposos”

Las polémicas del MIR han empujado a Sanidad a reforzar la detección de dispositivos digitales en el examen y a reabrir el debate sobre la organización

Polémicas del MIR - Economía
Estudiantes al inicio del examen para las plazas de MIR.
EFE

Las polémicas del MIR han terminado por empujar al Ministerio de Sanidad a mover ficha. Después de semanas de debate por posibles intentos de copia en el examen de Formación Sanitaria Especializada, el departamento ha trasladado a la Asociación MIR España que está avanzando en nuevos sistemas de detección de dispositivos digitales, en coordinación con otros ministerios y con las facultades de Medicina, con la intención de elaborar protocolos comunes de control. Ese es, ahora mismo, el frente más visible de una convocatoria marcada por la controversia desde mucho antes del día del examen.

El detonante fue doble. Primero, las acusaciones contra una aspirante concreta, que finalmente fueron negadas por la señalada y descartadas por Sanidad. Después, el caso de un opositor en Galicia sorprendido presuntamente con gafas y reloj inteligentes. Un episodio que reabrió una pregunta incómoda en torno a una de las pruebas más prestigiosas del sistema sanitario español: si realmente es tan difícil copiar como siempre se ha dado por hecho.

A partir de ahí, las polémicas del MIR dejaron de ser solo un ruido en redes o en academias para convertirse en una preocupación formal trasladada al Ministerio.

Sanidad endurece la vigilancia sobre los dispositivos digitales

La respuesta del Ministerio ha llegado a través de la Dirección General de Ordenación Profesional. Según la información adelantada por El Confidencial, Miguel Ángel Máñez ha comunicado a la Asociación MIR España que se está trabajando en mecanismos específicos para detectar mejor el uso de dispositivos tecnológicos durante la prueba, desde pinganillos hasta gafas o relojes inteligentes. El objetivo sería establecer criterios comunes y reforzar la vigilancia para reducir al máximo cualquier resquicio de fraude.

Ese movimiento no es menor, porque las polémicas del MIR han puesto el foco precisamente en el impacto de la tecnología más reciente sobre los sistemas clásicos de supervisión. Hasta ahora, una parte del debate se movía entre la incredulidad y la alarma: muchos expertos seguían defendiendo que copiar en el MIR es extraordinariamente difícil, pero al mismo tiempo reconocían que la sofisticación de algunos dispositivos obliga a actualizar los controles. La propia Asociación MIR España trasladó esa inquietud en una reunión reciente con Ordenación Profesional, donde reclamó más medidas de seguridad y una supervisión más estricta de los aparatos digitales durante el examen.

Las polémicas del MIR obligan a Sanidad a tomar medidas para perseguir a los "tramposos"
La ministra de Sanidad, Mónica García.
Europa Press

La sensación de fondo es clara: el Ministerio ya no puede tratar este asunto como una polémica aislada. Las polémicas del MIR han dañado la percepción de limpieza de una prueba que se juega mucho más que una nota, porque del resultado depende el acceso a la residencia y, con ello, al futuro profesional de miles de médicos.

El conflicto va más allá de copiar

Pero reducir las polémicas del MIR solo al fraude tecnológico sería quedarse corto. Esta convocatoria venía arrastrando malestar desde meses antes. Uno de los episodios más llamativos fue la dimisión en bloque, el pasado verano, del comité encargado de preparar las preguntas del examen. A eso se sumó después la denuncia de la Asociación MIR España sobre el incumplimiento sistemático de algunos plazos fijados en la orden de convocatoria de la FSE, incluida la publicación de listas definitivas con menos de diez días de margen antes de la prueba y, además, en horario nocturno.

Tras el examen del 24 de enero, el clima empeoró todavía más. Algunos aspirantes expresaron la sensación de que la prueba había estado menos cuidada que en años anteriores y criticaron la presencia de referencias a academias privadas en la bibliografía. Ese cúmulo de circunstancias llevó a AME a pedir una auditoría externa y a reclamar responsabilidades. Sanidad rechazó esa auditoría, aunque sí anunció una inversión de 10,2 millones de euros destinada a gestión y digitalización, una cifra que apunta a que el Ministerio es consciente de que el modelo necesita ajustes, aunque no asuma públicamente el alcance completo de la crisis.

Los MIR aprovechan para reabrir el debate sobre sus condiciones laborales

Las polémicas del MIR también han servido para que los residentes vuelvan a colocar sobre la mesa reivindicaciones de fondo que van mucho más allá del examen. En la reunión con Ordenación Profesional, los representantes de AME insistieron en varias de las propuestas ya formuladas durante la revisión del Real Decreto 1146/2006, la norma que regula la relación laboral especial de residencia. Entre ellas figuran:

  • Una jornada ordinaria de referencia de 35 horas semanales.
  • Un modelo retributivo menos dependiente de las guardias gracias a un complemento salarial estatal.
  • La garantía de tiempo formativo protegido, con siete horas semanales reservadas para actividades docentes.

El propio Ministerio mantiene en su documentación oficial la vigencia de ese real decreto mientras sigue la revisión del marco regulador.

Las polémicas del MIR obligan a Sanidad a tomar medidas para perseguir a los "tramposos"
Imagen de archivo de una convocatoria de exámenes del MIR en la Universidad Complutense.
EFE/ Fernando Villar

Además, los MIR han vuelto a reclamar una mejora en el reconocimiento y las retribuciones de tutores y colaboradores docentes, al considerar que su papel es decisivo para la calidad de la formación sanitaria especializada.

Desde Sanidad, según la misma información, se les ha trasladado que esas alegaciones están siendo revisadas para iniciar después los trámites de audiencia y negociación. Es decir, que las polémicas del MIR han acabado actuando como catalizador de un malestar más amplio, relacionado tanto con la limpieza del examen como con las condiciones reales de la residencia.

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