“Es posible que la presión diplomática y financiera surta efecto y precipite un cese de las hostilidades. Es posible, pero también es posible que la escalada continúe”; “Que la guerra se prolongue un día, meses, años”. Ni una semana después de la comparecencia de Pedro Sánchez ante el Congreso de los Diputados para abordar la guerra en Irán, en la que pronunció estas palabras, en el Gobierno aprecian señales de que el conflicto está lejos de concluir. EEUU e Israel atacaron por primera vez el 28 de febrero, hace un mes y tres días.
“Desde el punto de vista militar vamos a un escenario casi de guerra perpetua. Estamos ante una guerra larga hasta alcanzar unos objetivos, hay que decirlo, aberrantes. Israel, que lo ha dejado muy claro, está en una guerra que no tiene ningún viso de parar, como Estados Unidos”, afirmó el lunes por la mañana el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ante los micrófonos de RAC 1.
Resumía así la percepción de un Ejecutivo que permanece atento al minuto a minuto de un conflicto que ha sacudido el tablero político español. Por sus implicaciones globales y sus posibles consecuencias, pero también por la ventana de oportunidad que ha supuesto para que el presidente ensanche su perfil internacional en contraposición con Donald Trump.
Está más que presente en el día a día del Gobierno, que después de desautorizar el uso de las bases militares estadounidenses de Rota y Morón para operaciones relacionadas con el conflicto, también ha negado el uso del espacio aéreo español con fines relacionados. La intención, según Albares, es no “hacer nada” que contribuya a la escalada de violencia.
Moncloa: “Estamos analizando los efectos de las medidas ya tomadas”
De momento, más allá de los dos primeros reales decretos leyes ya aprobados en Consejo de Ministros (el de vivienda sigue pendiente de convalidación, y sin votos), fuentes del Ejecutivo confirman que no tienen hoy nuevas recetas sobre la mesa. “En estos momentos analizamos los efectos de las medidas tomadas”, aseguran desde La Moncloa. Si bien, un ministro muy próximo al presidente no descarta ampliar el paquete de respuesta si el conflicto se prolonga.
En el Gobierno asumen la posibilidad de que las medidas aprobadas -en su mayoría rebajas fiscales- no sean suficientes. Más allá de los 5.000 millones movilizados, el presidente se comprometió a que las medidas “estarán vigentes el tiempo que sea necesario”. “Y si las circunstancias lo requieren porque la gravedad de la crisis se acentúa, las ampliaremos”; “Si se necesita poner más recursos económicos por parte de la administración general del Estado, se pondrán”, apostilló.
“Hoy estamos en el análisis del impacto económico y de la efectividad de estas medidas”, inciden desde la vicepresidencia primera, en manos de Carlos Cuerpo. El coste de la primera tanda de medidas desplegadas ante la guerra de Ucrania (marzo de 2022) se disparó a 16.000 millones. Y las distintas políticas a desplegar se retocaron en seis ocasiones, según el flamante vicepresidente.
El lunes, en una entrevista en la Cadena Ser, el también ministro de Economía incidió en que los efectos de las medidas hoy en marcha ya son evidentes, particularmente en el caso de los combustibles. Economía monitoriza los precios de la mano de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia -(CNMC), mientras la guerra se deja notar en la inflación.
“Tenemos un plan de apoyo para los tres meses que vienen, para ayudar a las familias, factura de la luz y carburantes”, incidió el ministro de Economía. Ni puede descartar que el impacto del conflicto se traslade sobre el precio de los alimentos hasta requerir nuevas actuaciones, ni tampoco que la violencia en Oriente Próximo acabe obligando a revisar sus planes antes de que transcurran esos tres meses.
La guerra impone una revisión del cuadro macro para los Presupuestos
Por lo pronto, Cuerpo reconoció en la misma entrevista lo que trasladan desde hace días fuentes del Ejecutivo: que la situación en Irán les ha obligado a revisar las previsiones macroeconómicas sobre las que se asentarán los tardíos Presupuestos Generales del Estado para 2026. Deberían haber llegado al Congreso antes de octubre de 2025, y más de seis meses después todavía no hay fecha para su aterrizaje. Son las cuentas cuya presentación han vuelto a retrasar, en este caso amparándose en el golpe que ha supuesto la guerra.
El Ejecutivo al completo está volcado en esta crisis, que monopoliza en gran medida la agenda mediática. En la sede federal del Partido Socialista están a lo propio. El lunes por la mañana, la portavoz adjunta de la Ejecutiva del PSOE, Enma López, reivindicó como “coherente” el cierre del espacio aéreo a los aviones implicados en la guerra.
Al mismo tiempo, vendió la importancia de la cumbre internacional de los días 17 y 18 de abril, en Barcelona. La “Global Progressive Mobilisation” permitirá a Sánchez lucir músculo junto a líderes mundiales como Luiz Inácio Lula da Silva o Gustavo Petro, presidentes de Brasil y Colombia, respectivamente. El jefe del Ejecutivo ha situado esta crisis en el centro de todos sus núcleos de poder y de actuación.
