Sánchez descarta “la obediencia” a Trump con la “guerra ilegal” en Irán y carga contra Aznar

El presidente del Gobierno afirma que el conflicto es "un inmenso error", un "desastre absoluto". Acusa a Feijóo y Abascal de contribuir, "con su apoyo o su silencio". Y afirma que el "escenario" es "mucho peor" que el de la guerra de Irak

Una “guerra ilegal”, un “inmenso error” y un “desastre absoluto”, en un escenario “mucho peor” que el de la guerra de Irak. “Con un potencial de impacto mucho más amplio y más profundo”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece este miércoles en el Congreso de los Diputados para defender sus posiciones ante el conflicto en Irán, y para argumentar su “no a la guerra”, el lema que hace 23 años se plasmó en manifestaciones pacifistas multitudinarias contra el conflicto en Irak.

Sin nuevos anuncios, con un pequeño repaso al primer paquete de medidas que el Congreso debe convalidar este jueves, Sánchez ha rechazado la “obediencia” o seguidismo ciego” a la hoja de ruta de EEUU e Israel en la región. Y ha reiterado los paralelismos entre esta escalada de violencia y la que se produjo en Irak hace 23 años, contraponiendo su modelo al del entonces presidente, José María Aznar.

De hecho, más que centrarse en la fotografía del actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, Sánchez ha cargado contra la imagen del “trío de las Azores”: la de los presidentes de EEUU (George Bush), Reino Unido (Tony Blair), y España (Aznar).  “España no va a ser cómplice ni de agresiones ilegales ni de mentiras disfrazadas de libertad. No esta vez. No, mientras yo sea presidente del Gobierno”.

“Es importante recordar, no olvidar para no cometer los errores que se cometieron en el pasado. Y desgraciadamente la historia se repite, pero esta vez no como farsa, sino como tragedia. Porque a Aznar le ha reemplazado el señor Feijóo y el señor Abascal, y a Bush le ha reemplazado Donald Trump. Y en lugar de Irak tenemos a Irán”, argumentó.

En este repaso, acusó a Aznar de “arrastrar” a España a una “locura” que sólo apoyaban el 6% de los españoles, “porque quería sentirse importante”. “Quería que Bush le invitara a un puro y poner los pies sobre la mesa”. “Una guerra de ego”; “El mayor desastre geopolítico del mundo desde la guerra de Vietnam”. 300.ooo muertos, más de 5 millones de desplazados, y un “torrente de inestabilidad que se extendió en toda la región” fueron algunas de sus consecuencias, recordó.

Así, afirmó que el Ejecutivo de entonces no hizo “nada” para paliar los efectos de esta crisis en España, mientras sacaba pecho por la actuación de su Gobierno ante la situación actual. Y disparó contra PP y Vox, a los que acusó de haber “contribuido” a esta guerra, “con su apoyo o su silencio”. “Callar ante una guerra injusta no es un acto de lealtad, es cobardía y complicidad”.

“En un mundo carente de empatía, es un orgullo ser español”

Su primera intervención se prolongó durante algo más de media hora, y fue recibida con una sonoro aplauso de los ministros y  los grupos del Gobierno (PSOE y Sumar). El presidente fue al ataque desde el primer momento, hasta el punto de disputar el concepto de patriotismo a las formaciones de derechas. “Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia a los españoles. España es una referencia internacional en la defensa de la paz y los trabajadores. En un mundo incierto y carente de empatía, es un orgullo ser español”, arengó.

A su entender, ser “aliado” o “amigo de un país”, no significa “obediencia ni seguidismo ciego”, sino “ser leales a unos principios que no compartimos”. Y “plantarse” cuando ese aliado toma “un camino equivocado”. “Esta guerra es un inmenso error cuyo coste, humanitario, moral, económico y securitario, no aceptamos ni estamos dispuestos a pagar”. El conflicto sólo tiene “un objetivo: alimentar los intereses de unos pocos, los de siempre, los de arriba”. “No a la ruptura del derecho internacional, a repetir errores del pasado, a vestir de democracia lo que es codicia y cálculo político”, arengó.

Netanyahu, “envalentonado”, quiere “repetir en Líbano la misma destrucción que en Gaza”

El presidente del Gobierno aseguró, además, que España “va a trabajar” para evitar el conflicto se prolongue, generando “consecuencias económicas” un “drama humanitario”, o una “crisis de seguridad incluso mayor de la que se sufrió en el año 2003″. Para evitar que la “pesadilla se repita”. Pero advirtió de que, por sus capacidades militares, el número de soldados de los que dispone, su extensión o el mayor número de habitantes, Irán se anticipa mucho más difícil de controlar que Irak. Y se refirió a los “casi 2.000 muertos confirmados”, a las “más de 4 millones de personas desplazadas en Irán y en Líbano”.

Y retrató al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, como un líder “envalentonado, cuyo objetivo es repetir en el Líbano la misma destrucción que en Gaza.” En España, se refirió a las pérdidas sufridas en Bolsa, que suponen un agujero de “más de 100.000 millones de euros” para las empresas que cotizan.

Apenas se refirió a las decisiones de su Ejecutivo, como la prohibición de usar las bases militares estadounidenses de Rota y Morón en esta guerra. O a las medidas desplegadas por el Gobierno en el real decreto ley que se vota el jueves, para que el principio tienen garantizados los apoyos. Sánchez se centró en contraponer su forma de actuar a la de su antecesor de hace 22 años, y en arremeter contra PP y Vox por sus posiciones ante el conflicto.

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