Cambio de agujas en la legislatura. Pedro Sánchez concretó la semana pasada los movimientos que había ido esbozando durante meses. Los anticipó con su oposición a incrementar el gasto en defensa; los evidenció frente al ataque de Donald Trump a Venezuela, y después cuando confrontó con Elon Musk y otros “tecno oligarcas”.
La crisis desatada en Oriente Próximo por los ataques de EEUU e Israel a Irán, y las represalias de los ayatolás en media docena de países, ha servido al presidente del Gobierno para marcar posiciones que sabe populares, y que le permiten cohesionar a propios y hasta a algunos extraños.
Que el “no a la guerra” estuviera presente en una pantalla gigante tras el presidente, en su mitin de campaña en Soria (sábado) no sorprendió. Como tampoco lo hizo que Sánchez lo invocara poco después de tomar la palabra. O que este eslogan estuviera presente en algunas pancartas en las manifestaciones del 8-M, con las que lo había vinculado el propio líder del Ejecutivo.
Sabe que estas posiciones le sirven para asentar su liderazgo a nivel internacional, que le ayudan a aglutinar a toda la izquierda. “Vamos a por todas”, venden desde la dirección del PSOE.
Los socialistas esperan que su oposición abierta a la guerra en Irán, y los sucesivos ataques de Trump, puedan servir como revulsivo para los suyos. Ensayan una suerte de redefinición del concepto ‘patriotismo’, que hasta habían intentado recuperar asociándolo a los servicios públicos.
Si en Moncloa y en Exteriores no dejan de monitorizar la escalada del conflicto, en el partido repasan casi al minuto los apoyos públicos en redes sociales. Todos tienen muy presentes los datos demoscópicos que apuntalan el rechazo mayoritario de los españoles al presidente norteamericano. Hasta el propio Sánchez aireó en su primera rueda de prensa tras el inicio de los ataques, el viernes, que las encuestas avalan que la mayoría de la sociedad española ve con buenos ojos sus posiciones.
Desde hace meses, Moncloa apunta a Trump como factor decisivo para marcar el rumbo político dentro y fuera de nuestras fronteras. Y hoy dirigentes socialistas vaticinan que la estrategia de “levantar la bandera”, pueda servir para “levantar a la izquierda del sofá”, como lo definen en la cúpula del partido.
“Impotencia” ante la situación de la vivienda
En pleno ciclo electoral, a menos de una semana de las votaciones en Castilla y León (15-F), y a poco más de dos meses de las andaluzas (sin fecha aún), los socialistas reconocen que llevan tiempo llevándose las manos a la cabeza al leer y releer encuestas.
Identifican que los votantes de izquierdas tienen como prioridades el acceso a la vivienda, el mantenimiento de servicios públicos como la sanidad y la educación, por los que pelean en las campañas. En Extremadura y en Aragón asumieron que no lograrían revertir la tendencia a la baja. En ambos sufrieron severas derrotas.
E n lo que se refiere a las dificultades para acceder a la vivienda, la principal preocupación de los españoles según el CIS, inciden hoy en que deben explicar mejor que buena parte de las competencias están en manos de las comunidades autónomas, en su mayoría gobernadas por el PP.
Hasta el punto de considerar que los anuncios del propio Sánchez sobre esta materia vienen en parte de su “impotencia” por no poder revertir un problema de colosales dimensiones. Prevén que haya nuevos intentos, pero empiezan a esbozar que su desempeño en este campo no será el que permita darle la vuelta a las encuestas.

Del escudo social al escudo antiguerra
48 horas antes de que Trump y Benjamin Netanyahu dieran la orden de disparar por primera vez, la última derrota parlamentaria del Ejecutivo, a manos de Junts, dominaba las conversaciones. Ni en Moncloa ni en el partido prevén que la situación en Oriente Próximo se resuelva pronto. Y, mientras el foco esté puesto en el conflicto, no lo estará sobre cuestiones como su debilidad parlamentaria.
Sin haber contactado con los grupos políticos, el viernes Sánchez comunicó que comparecerá en el Congreso de los Diputados. El PP lo había reclamado dos días antes, y se espera que este martes la Junta de Portavoces pueda cerrar una fecha, previsiblemente tras las elecciones en Castilla y León. Una comparecencia de Sánchez sin límite de tiempo, sin tener que depender de votaciones, les serviría para “ocupar ese espacio”, en palabras de un diputado. Incluso si no hay grandes novedades de las que informar.
Tampoco se puede anticipar aún con qué medidas políticas reaccionarán a la guerra, y todavía hoy se centran en evaluar su impacto, con las miradas puestas en los precios de la gasolina y el petróleo, así como en la Bolsa. De la segunda derrota de su escudo social han pasado al escenario previo a esbozar nuevas medidas frente a la guerra en Oriente Próximo.
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, constituyó el jueves una suerte de mesa de diálogo social de emergencia, que le servirá para analizar con la patronal y los sindicatos las medidas específicas de su Ministerio que puedan ser de utilidad. Antes, deberán tener una foto fija que permita valorar los daños.
Buenas perspectivas en Castilla y León, con la moral baja en Andalucía
La primera cita con las urnas, en Castilla y León, servirá para testar si el estado de ánimo generalizado en la izquierda por la oposición a Trump se traduce en votos. En la cúpula socialista creen que puede dejarse notar el impacto del “no a la guerra”, pero también temen un porcentaje importante de abstenciones.
El objetivo, afirman, es “no bajar” de las estimaciones del CIS (entre 26 y 35 procuradores), cortando así la racha de hundimientos electorales. Las encuestas internas en Castilla y León, aseguran, apuntan a un “empate técnico con el PP”, con Vox en auge, aunque por fin sin ganar nuevos apoyos. Para reequilibrar la balanza seguirán tirando del propio Sánchez, o del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Que Carlos Martín llegue gobernar, dada la situación de la izquierda alternativa, se les antoja inviable.
En Andalucía, sin embargo, el panorama es desolador. Encuestas internas apuntan a que Vox les adelantaría en la mayoría de provincias, en las que serían terceros. Cargos públicos y dirigentes territoriales ven difícil que María Jesús Montero, vicepresidenta primera y candidata, logre evitar una dolorosa derrota.
Una destacada dirigente del PSOE afirma que Juanma Moreno es “el mejor” candidato con carnet del PP. Y receta a la número dos socialista que imite a Pilar Alegría, que en Aragón “levantó dos escaños en dos meses”. Ese esfuerzo no bastó para evitar el derrumbe, y Alegría se quedó en el suelo histórico del PSOE en la región.
No están en cuestión la capacidad política o el tesón de la también ministra de Hacienda, que dejará el Ejecutivo cuando Montero convoque los comicios. De hecho desde otros territorios socialistas creen que hay un problema de moral que no pueden solucionar en el corto plazo. Voces andaluzas del PSOE no aclaran qué teclas pueden pulsar para intentar revertir la situación, frustrando un naufragio que hoy anticipan histórico.

La sombra de la corrupción se hará más alargada en abril
Los juicios por presunta corrupción asoman en el horizonte. José Luis Ábalos y Koldo García se sentarán en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo por el caso mascarillas entre el 7 y el 30 de abril, si no hay retrasos que fuercen a habilitar más fechas. Como testigos acudirán la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
Las supuestas tramas de Ábalos, Koldo y Santos Cerdán son las que realmente preocupan al PSOE, que se dice vacunado ante el resto de causas que les afectan. En la dirección socialista ven amortizada la investigación a la esposa del presidente, Begoña Gómez. O el juicio a su hermano, David Sánchez, y el exlíder socialista extremeño, Miguel Ángel Gallardo, en la Audiencia Provincial de Badajoz -del 28 de mayo al 4 de junio-. Las consideran causas políticas, básicamente dirigidas a debilitarles.
En la cúpula socialista se reivindican “preparados” para lo que pueda ocurrir en estos procedimientos, incluso si se traducen en condenas -ante las que anticipan recursos-. “Estamos en el peor escenario”.
Ahora concentran todos los esfuerzos en el plano internacional, en la pugna Sánchez – Trump. En el rol que atribuyen a Sánchez a favor del derecho internacional y la paz. Una dirigente aterriza esta idea con pocas palabras: “Como entren [Alberto Núñez] Feijóo y [Santiago] Abascal, no hace falta que diga en qué lugar del mundo estaríamos ahora mismo”.
