El PSOE no descarta protestas en las calles contra la guerra: “Moviliza a la izquierda”

Las llamadas de Von der Leyen o Macron y las advertencias de Bruselas a Trump son celebradas en Moncloa. Los socialistas obvian las presiones de Sumar y aún no prevén desplegar nuevas medidas

Pedro Sánchez clausura el acto institucional con motivo del Día Internacional de las Mujeres, este miércoles en Madrid.
EFE/ Chema Moya

“Los apoyos van a empezar a caer como fichas de dominó”. “Nadie quiere una guerra”. A escasas horas de que Donald Trump amenazara con cortar las relaciones comerciales con España, fuentes de La Moncloa aseguraban a Artículo14 que no iban a quedarse solos defendiendo las posiciones que el miércoles escenificó Pedro Sánchez.

Detrás de la decisión del presidente del Gobierno de revivir el espíritu pacifista evidenciado en España ante la guerra de Irak (2003), hay análisis demoscópico, pero también un seguimiento continuado de las conversaciones en redes sociales.

Sobre el primero, desde el Ejecutivo aseguran que “todas las demoscópicas” apuntan a que España “era y es mayoritariamente pacifista”. En relación a la actividad en las redes, fuentes de Ferraz manifiestan “sorpresa” por el apoyo al Gobierno en estas plataformas ante las amenazas de Trump.

Y este resultado les lleva a alumbrar la idea de que se produzcan protestas en las calles, que plasmen el rechazo de buena parte de la ciudadanía ante la escalada de violencia en Oriente Próximo. “No descartamos que haya manifestaciones ciudadanas por el ‘no a la guerra'”, reconocen.

El miércoles a primera hora, Sánchez compareció -sin medios de comunicación ni preguntas- para afirmar que España no será “cómplice” de la “ilegalidad” de los ataques de EEUU e Israel sobre Irán, y de las agresiones del régimen de los ayatolás en Oriente Próximo o en Chipre -con un misil interceptado en Turquía por la OTAN-. Tres horas después, el presidente acudía al  tradicional acto previo al 8-M, en el que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, también coreó la popular consigna. Con ella, lo hicieron otros asistentes, que dieron una nueva dimensión al acto.

En La Moncloa y en Ferraz tienen presentes protestas como las que acogió Madrid en septiembre, contra la participación de un equipo israelí en la Vuelta Ciclista a España. Como recuerdan que el aval del Gobierno de José María Aznar a la guerra en Irak fue seguida por el 11-M, el mayor atentado terrorista en la historia del país. “Ese fue el regalo del trío de las Azores [George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar], “un mundo más inseguro”.

Monitorizan los mensajes en el espacio digital, pero también toman nota sobre cómo otros Ejecutivos han ido matizando sus posiciones, entre ellos los de Reino Unido -entre reproches de Trump- y Francia.

El propio Sánchez aireó en redes sociales las llamadas de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen; del presidente del Consejo Europeo, António Costa, o la del presidente galo, Emmanuel Macron. Ni creen que la lista de adhesiones a su posiciones vaya a dejar de crecer, ni creen que los pronunciamientos se circunscriban únicamente a la UE, aunque busquen una actuación “coordinada”.

“Muchos países en el mundo no se han pronunciado”; “Fuimos de los primeros en pronunciarnos el sábado”, insistían desde Moncloa. Fue horas antes de que Sánchez entrara en escena desde la sede de la Presidencia del Gobierno.

“A por todas” para movilizar a la izquierda, y sin contactos con el PP

Aunque creen que aún es muy pronto para dar más pasos, sí reconocen que el contexto internacional les favorece a nivel doméstico. Y que la estrategia de plantar cara a Trump y a la guerra “moviliza a la izquierda”, que ya se ha visto golpeada -particularmente, el PSOE- en las dos elecciones de este ciclo, en Extremadura y Aragón.

De hecho, ante la pregunta de si aspiran a aglutinar a toda la izquierda con estas posiciones, en la cúpula socialista no se esconden: “Hay que ir a por todas”. Creen que estos hechos podrían tener cierto impacto en las elecciones en Castilla y León, si bien en esta cita no esperan una debacle como las vividas en los últimos meses, y hoy sus trackings los sitúan empatados con el PP.

Lo que no hay, por el momento, son contactos con el Partido Popular, ni con el resto de formaciones con representación parlamentaria. Fuentes socialistas no encuentran hoy sentido a tender puentes con el partido conservador, del que no esperan ningún respaldo. Y cuyas posiciones tampoco dicen entender. La foto de Sánchez con Alberto Núñez Feijóo, argumentan en el Gobierno, puede venir bien, pero no tendrá una traducción en hechos concretos.

Hay dirigentes del PSOE que afean a Feijóo que no se hayan puesto “a disposición” del Ejecutivo, pese a venderse como un “partido de Estado”. Tampoco consideran hoy prioritarios estos contactos. Mientras tanto, el PP ya ha reclamado la comparecencia de Sánchez en el Congreso de los Diputados.

Visto que su última intervención desde la tribuna de oradores de la Cámara Baja tuvo lugar el 11 de febrero (para hablar sobre el accidente de Adamuz y la situación internacional), y que no habrá pleno hasta la tercera semana de marzo, nada hace esperar una rendición de cuentas inminente. Sí se da por hecho que, cuando considere que ha llegado el momento propicio, será el propio Sánchez quien la solicite.

Sin pistas sobre las medidas a adoptar

Por el momento, en el Gobierno no aclaran cuáles serán sus próximos pasos para amortiguar el impacto de esta crisis, que ya se deja notar en la Bolsa y en los precios del gas o del petróleo. Reclaman prudencia, esperar un poco más para tener una lectura más clara de la situación, a pesar de las llamadas a actuar por parte de sus socios de Sumar.

El miércoles, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, afirmó en Mañaneros (TVE) que tienen margen para volver a poner en marcha un “escudo social” similar al desplegado con la invasión de Rusia en Ucrania, en 2022, después reeditado -y recientemente tumbado en dos ocasiones por el Congreso. “Estamos haciendo una valoración de qué medidas son necesarias”, despejó,  recordando que EEUU tampoco ha planteado políticas concretas que puedan afectar a España.

En el Ejecutivo recuerdan el trabajo realizado por Cuerpo, un valor en alza en el Ejecutivo, cuando Trump desató la primera crisis por los aranceles, el pasado año. Y afirman que éstas y otras medidas están listas para ser aplicadas, si realmente es necesario. Dentro y fuera de cámara, reconocen no ser optimistas sobre la posible duración de este conflicto, pero hoy afirman que no pueden avanzar más pantallas.

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