Guerra en Indra

SEPI y Escribano llegan al consejo de Indra en un pulso por su continuidad como presidente

Desde Moncloa se daba por hecho que el ejecutivo dimitiría antes de la reunión, mientras que el directivo, que anoche reivindicó su espíritu luchador, optó por continuar en el cargo

MADRID (ESPAÑA), 17/03/2025.- El presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano este lunes durante una jornada organizada por 'Expansión' sobre los retos y oportunidades de las empresas e industria relacionados con defensa. EFE/ Juan Carlos Hidalgo
Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra.
EFE/ Juan Carlos Hidalgo

Moncloa, representada en SEPI, y Ángel Escribano llegan a la reunión del consejo de administración de Indra en un pulso por su continuidad como presidente. Una contienda que se venía calentándose desde hace meses y entró en fase de pre-ebullición el pasado 18 de marzo con su oficialización por parte de SEPI. Elevó su temperatura el viernes 20 en una cita en Moncloa entre Manuel de la Rocha, director de la Oficina Económica, y el presidente de Indra donde el primero le exigió la dimisión. Y, ayer, mantuvo el calor en un pulso continuo con Moncloa.

Fuentes solventes cercanas al departamento de Manuel de la Rocha aseguran a Artículo14 que el presidente de Indra se había comprometido a dimitir antes de la reunión del consejo. Finalmente, el directivo optó por continuar en el cargo. Ángel Escribano mantuvo su agenda en el día de ayer: por la mañana cerró un acuerdo histórico con la surcoreana Hanwha y por la noche recogió el premio Ejecutivo Ibex 35 del Año de Cinco Días, del Grupo Prisa, en la Bolsa de Madrid.

Una votación decisiva si llegara a producirse

Un evento que deja también una lectura entrelíneas horas antes en la reunión del máximo órgano de administración. En el acto, Ángel Escribano estuvo acompañado por tres de sus miembros: José Vicente de los Mozos, consejero delegado; su hermano, Javier Escribano, presidente de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y vocal dominical con un 14,3% del capital; y el empresario Josep Oughourlian, presidente del fondo Amber Capital, que ostenta 6,23% de Indra y es el mayor accionista del Grupo Prisa.

Su voto, junto con el de los consejeros independientes, podría definir la continuidad del presidente si llegara a votarse en la reunión de hoy. Una votación que -según Bloomberg– el Gobierno no forzaría en la reunión, ya que la situación laboral de Escribano no figura en el orden del día.

“Estoy acostumbrado a que las cosas no sean fáciles”

Para el presidente de Indra, el de ayer no fue un día fácil con Moncloa elevando la presión para que dimitiera. Por la noche, reivindicó su talante luchador y lo construido en Indra desde que asumió la presidencia en enero de 2025.  “Los que me conocen, saben bien que soy un soñador, un optimista, pero también un trabajador incansable. Sobre todo, soy un industrial y un fabricante; y eso define mucho en lo que queremos convertir nuestra compañía. También estoy acostumbrado a que las cosas no sean fáciles, a construir desde los cimientos”, aseguró.

Ángel Escribano, presidente de Indra.
Artículo14.

Recalcó que la industria tecnológica de la Defensa de España se encuentra en un punto de inflexión histórico: “Creo que Indra responde a ese reto con responsabilidad y con una visión. Indra debe ser la empresa que fabrica la confianza tecnológica para España y para Europa. Ese siempre ha sido mi plan. Un plan que el mercado ha respaldado y que me dice que estamos en el buen camino”. Añadió que la compañía se ha posicionado como la única empresa multidominio en España y que, a pesar del avance de Indra en el mercado, “queda mucho camino por recorrer”.

Un futuro en el aire

Que pueda mantenerse al frente de la compañía para liderarlo se anticipa complejo con el Gobierno en contra. El Ejecutivo no sólo es el primer accionista sino también quien condiciona la capacidad de crecimiento en un sector como el de Defensa, que depende de las adjudicaciones. Prueba de ello son los más de 14.000 millones adjudicados a la compañía en el último año, la mitad de ellos en alianza con EM&E. Por eso, las fuentes consultadas explican que en Moncloa no ven retorno e insisten en que el directivo debe dimitir.

En este pulso, la posición del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, adquiere un papel determinante. Ambos ostentan la condición de consejeros ejecutivos, pero el tándem se habría quebrado. El mandato de De los Mozos vence el próximo mes de junio y aún no ha desvelado si va a continuar en el cargo o si renunciará al mismo. Tampoco Indra ha informado de si sigue contando con el directivo, aunque fuentes próximas a la compañía recuerdan que hay tiempo dado que esta decisión puede apurarse hasta el verano, coincidiendo con la celebración de la Junta General de Accionistas.

De los Mozos

José Vicente de los Mozos y Ángel Escribano, CEO y presidente de Indra, respectivamente.
Indra.

De los Mozos aterrizó en Indra bajo la anterior presidencia de Marc Murtra, con el apoyo de la SEPI que valoró su conocimiento del sector industrial como alto directivo en el sector automovilístico. Un directivo que contó con el plácito del PP, muy crítico con la operación de fusión con EM&E.

Cuando fue nombrado presidente, Escribano tuvo que lograr un entente cordiale con el CEO existente. Dos perfiles que el mercado valoró como complementarios en una cotizada del Ibex35. Un directivo como Escribano forjado en el sector de la defensa y conocedor de sus entresijos, con un ejecutivo con experiencia multinacional. Ahora, la relación entre ambos también se ha complicado en la fuerte tensión que vive la compañía desde que trascendió la operación con EM&E. Frente al conflicto de interés de Ángel Escribano, a su vez propietario de EM&E junto a su hermano, De los Mozos ha liderado la operación.

A la espera del consejo más tenso en Indra, el mercado ha dado su veredicto a los problemas de gobernanza. La acción retrocedió ayer más de un 4%, hasta los 46,64 euros. Pierde así casi un 20% en una semana, un mal negocio para todos sus inversores, el primero de todos el Estado, que ha perdido 520 millones. En la guerra, el capitalización de Indra ha perdido la cota de los 10.000 millones, tras dejar en el camino 1.856 millones.