Sanidad anuncia un decreto para conocer la duración real de las listas de espera

Sanidad prepara un nuevo decreto para medir con más transparencia las listas de espera y seguir el tiempo real que pasa cada paciente

Polémica de Mónica García - Economía
La ministra Mónica García.
EFE/ Chema Moya

Las listas de espera en Sanidad vuelven al centro del debate con un giro que apunta a cambiar no solo la forma de medirlas, sino también la manera de entenderlas. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha anunciado que el Gobierno modificará el real decreto que regula este sistema de información para introducir “transparencia y trazabilidad” y poder seguir el recorrido real del paciente dentro del Sistema Nacional de Salud. El cambio no es menor. La norma vigente es de 2003 y el propio ministerio sostiene que ya no refleja ni la complejidad asistencial actual ni la madurez de los sistemas de información clínicos y administrativos.

La clave del anuncio está en una idea muy concreta: dejar de mirar las listas de espera en Sanidad solo como una cifra política y empezar a tratarlas como una herramienta de gestión. Según explicó García, el objetivo es saber cuánto tiempo pasa desde que una persona entra en el sistema con un problema de salud hasta que recibe una consulta, una prueba, una nueva valoración o un tratamiento. Dicho de otro modo, Sanidad quiere medir el itinerario completo del paciente y no solo algunos hitos sueltos, como ocurre ahora con buena parte de los indicadores oficiales.

Un sistema de 2003 que ya no sirve para explicar lo que ocurre

El Ministerio lleva semanas preparando el terreno para esa reforma. El 16 de febrero abrió la consulta pública previa para elaborar un nuevo real decreto que sustituya al de 2003 y que permita unificar y modernizar el tratamiento de la información sobre las listas de espera en Sanidad.

En su documentación oficial, el departamento de Mónica García admite que el modelo actual tiene limitaciones claras:

  • No recoge bien la complejidad de los procesos asistenciales.
  • No permite analizar con precisión las causas de la demora.
  • Dificulta la comparación homogénea entre comunidades.
  • Deja fuera ámbitos cada vez más sensibles, como la Atención Primaria o determinadas consultas de salud mental.
Las listas de espera de Sanidad
Una médico atiende a su paciente en la consulta.
EFE

Ese diagnóstico explica el fondo político del anuncio. Durante años, las listas de espera en Sanidad han funcionado como un marcador muy útil para el debate público, pero bastante menos preciso para saber qué le ocurre realmente a cada paciente dentro del sistema. La propia ministra ha resumido esa crítica con una frase bastante contundente: conocer si una lista media es de 25, 35 o 65 días no basta si no se sabe qué pasa entre medias, qué especialidades acumulan cuellos de botella o cuánto tarda una persona en completar de verdad su proceso asistencial.

Qué quiere medir ahora Sanidad

La reforma busca ampliar el foco. El Ministerio ha avanzado que la futura norma incorporará indicadores sobre tiempos de acceso en Atención Primaria, medición específica de demoras en salud mental y criterios homogéneos para pruebas de carácter terapéutico. También quiere reforzar la comparación objetiva entre territorios, algo que hoy se complica por las diferencias de interpretación y aplicación de criterios entre comunidades autónomas. Ese es uno de los puntos más delicados del debate: sin una metodología común, comparar las listas de espera en Sanidad entre autonomías acaba siendo una tarea mucho más política que técnica.

La reforma, por tanto, no persigue solo publicar más datos, sino publicar mejores datos. En la memoria de consulta pública, Sanidad insiste en que necesita definiciones, criterios e indicadores homogéneos y actualizados para la Atención Primaria, las consultas externas hospitalarias, las pruebas diagnósticas y terapéuticas y las intervenciones quirúrgicas. El propósito declarado es mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, facilitar la evaluación del funcionamiento del sistema y reforzar la capacidad de planificación de los servicios sanitarios.

En otras palabras, las listas de espera en Sanidad dejarían de ser una fotografía fija para convertirse, al menos en teoría, en una secuencia mucho más completa del paso del paciente por el sistema.

La reforma necesitará el apoyo de las comunidades

Las listas de espera de Sanidad
La ministra de Sanidad, Mónica García.
Europa Press

Pero el proyecto tiene un reto evidente: las comunidades autónomas. La ministra ha subrayado que hará falta su colaboración para dotar de verdadera trazabilidad al proceso, y el propio ministerio reconoce que parte del problema actual nace precisamente de las diferencias de interpretación entre territorios. Sin esa cooperación, el nuevo decreto corre el riesgo de chocar con el mismo muro que intenta derribar: un sistema descentralizado en el que cada servicio de salud organiza, registra y presenta sus datos con matices propios. Por eso el debate sobre las listas de espera en Sanidad no será solo técnico, sino también político e institucional.

Aun así, el movimiento tiene lógica. La presión asistencial ha crecido, la demanda de salud mental gana peso, la Atención Primaria sigue siendo uno de los puntos más tensionados del sistema y la ciudadanía reclama información más comprensible y útil. En ese contexto, mantener intacta una norma de 2003 parecía cada vez menos sostenible. El anuncio de Sanidad no resuelve por sí mismo las demoras, pero sí apunta a un cambio de enfoque: antes de prometer que las reducirá, quiere saber con más precisión dónde empiezan, cómo se encadenan y cuánto duran de verdad. Y eso, en un sistema tan complejo como el español, ya supone admitir que las listas de espera en Sanidad son bastante más que una cifra semestral.

TAGS DE ESTA NOTICIA