Así evitarían la muerte los cuatro astronautas de Artemis II si el cohete explota en su despegue

Artemis II pondrá a prueba la seguridad de la cápsula Orion con un sistema de escape diseñado para salvar a sus cuatro astronautas

Artemis II - Sociedad
Una fotografía de los astronautas.
NASA

La misión Artemis II aspira a devolver a seres humanos al entorno lunar por primera vez en más de medio siglo. Pero antes de pensar en la cara oculta de la Luna, en el simbolismo histórico del vuelo o en el futuro del programa espacial estadounidense, hay una cuestión que se impone sobre todas las demás: qué ocurriría si algo sale mal en el momento más peligroso de todo el viaje, el despegue. Para ese escenario extremo, la NASA ha equipado la cápsula Orion con un sistema de escape pensado para sacar con vida a la tripulación en apenas unos instantes.

Los cuatro astronautas de Artemis II viajarán sobre el cohete SLS. Una máquina gigantesca cuya potencia es precisamente una de sus fortalezas y también una de sus amenazas potenciales en caso de fallo. Durante los primeros minutos del ascenso, cualquier anomalía grave podría dejar muy poco margen de reacción. Por eso, la lógica de seguridad de Orion no se basa en improvisar una salida, sino en tener preparada una huida automática y brutalmente rápida desde antes incluso del encendido.

El sistema que separa a Orion del peligro en milisegundos

La pieza clave de ese blindaje es el Launch Abort System, conocido por sus siglas LAS. Se trata de la torre instalada en la parte superior de la nave Orion, una estructura de unos 44 pies de altura diseñada para alejar la cápsula de la zona de peligro si se detecta una emergencia durante el lanzamiento o el ascenso. La propia NASA explica que este sistema puede activarse en milisegundos para llevar a la tripulación a un lugar seguro y colocar el módulo en posición de aterrizaje.

Así evitarían la muerte los cuatro astronautas de Artemis II si el cohete explota en su despegue
Una fotografía de la nave.
Wikipedia

Dicho de manera sencilla, funciona como un mecanismo de extracción de emergencia. Si el cohete sufriera una explosión inminente, una pérdida crítica de control o cualquier otra anomalía que comprometiera la supervivencia de los astronautas, la torre no esperaría a una segunda oportunidad: arrancaría la cápsula Orion del cohete y la lanzaría lejos de él a toda velocidad. Ese gesto, que dura apenas unos segundos, es la diferencia entre quedar atrapados en el radio de una explosión o salir despedidos fuera de la zona letal.

No es un solo motor: es una cadena de maniobras coordinadas

El sistema de escape no depende de una única pieza, sino de varios elementos que trabajan de forma encadenada:

  1. Primero entra en acción el motor principal de aborto, que tira de la cápsula hacia arriba y lejos del SLS.
  2. Después interviene el sistema de control de actitud, encargado de estabilizar el vehículo y orientarlo correctamente durante esa separación violenta.
  3. Solo cuando Orion ya está fuera del entorno más peligroso llega la siguiente fase: desprender la torre para permitir que la cápsula continúe su descenso de emergencia y prepare el amerizaje.

La clave está en que no basta con escapar. También hay que conseguir que la nave quede colocada en la orientación adecuada para sobrevivir a los segundos posteriores. De poco serviría extraer a los astronautas del cohete si la cápsula saliera girando sin control o no pudiera iniciar después una secuencia segura de caída y recuperación. La ingeniería del LAS está pensada precisamente para que esa huida sea violenta, sí, pero también gobernable.

Una tecnología probada antes de meter a cuatro personas dentro

La NASA no se juega esta carta a ciegas. En 2019 realizó el ensayo Ascent Abort-2, una prueba específica del sistema de escape de Orion en condiciones de gran estrés aerodinámico durante el ascenso. Aquel test fue concebido para comprobar que el LAS podía arrancar la cápsula del vehículo lanzador y alejarla con éxito incluso en uno de los momentos más exigentes del vuelo.

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Misión Artemis II.

Además, el sistema de escape forma parte del diseño de la nave que la agencia lleva años afinando para el programa Artemis. Artemis I, la misión no tripulada que orbitó la Luna en 2022, no llevaba personas a bordo, pero sí sirvió para validar el comportamiento general del conjunto Orion-SLS antes del salto tripulado. Artemis II será el primer gran examen con vidas humanas en juego.

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