El regreso del hombre a la Luna: las fechas clave de un viaje histórico

La misión Artemis II abre una nueva etapa en la carrera espacial con un vuelo tripulado de diez días alrededor de la Luna que servirá para probar los sistemas de Orion

Artemis II - Sociedad
Una fotografía de los astronautas.
NASA

La misión Artemis II está llamada a convertirse en uno de los grandes acontecimientos científicos y tecnológicos de 2026. La NASA ha fijado su lanzamiento no antes del 1 de abril a las 18:24 en Florida, es decir, a las 00:24 del 2 de abril en España peninsular, en una ventana de dos horas. Será el primer vuelo tripulado del programa Artemis, el primero con astronautas a bordo del cohete SLS y de la cápsula Orion y, sobre todo, el regreso de seres humanos al entorno de la Luna más de medio siglo después de las misiones Apolo.

La misión Artemis II no contempla el alunizaje, pero sí algo decisivo: demostrar que los sistemas que deberán sostener futuras misiones lunares funcionan con tripulación real en el espacio profundo. NASA la define como un vuelo de sobrevuelo lunar tripulado de unos 10 días, con cuatro astronautas a bordo: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, este último representante de la Agencia Espacial Canadiense. El objetivo no es plantar una bandera, sino validar maniobras, comunicaciones, navegación, soporte vital y resistencia humana antes del siguiente paso del programa.

El despegue y las primeras horas en órbita

El primer gran momento de la misión Artemis II llegará en cuestión de minutos tras el lanzamiento. La nave despegará desde el Centro Espacial Kennedy a bordo del SLS, alcanzará el espacio en apenas unos minutos y comenzará una secuencia crítica de inserción orbital antes de iniciar el verdadero viaje hacia la Luna. La NASA explica que se trata de una misión diseñada para probar por primera vez con humanos el conjunto formado por el cohete, la nave Orion y los sistemas terrestres que sostienen la operación.

Durante ese primer tramo, la tripulación pondrá a prueba numerosos sistemas de cabina y soporte vital. La misión Artemis II servirá también para observar cómo responden los astronautas al entorno de vuelo en un trayecto que no se parece al de la órbita terrestre habitual. En esas primeras horas se comprobarán elementos esenciales del habitáculo, desde la gestión del aire hasta la organización de los turnos de descanso y la adaptación al espacio profundo. El corazón real de la misión, sin embargo, llegará cuando Orion reciba el impulso que la saque de la órbita terrestre y la coloque rumbo a la Luna.

El viaje hacia la Luna y el gran sobrevuelo

La misión Artemis II
Artemis II.
EP

La misión Artemis II está concebida como un viaje de ida y vuelta alrededor de la Luna. Una vez realizada la inyección translunar, la nave emprenderá varios días de trayecto en los que se ejecutarán pequeñas correcciones de rumbo, pruebas operativas y observaciones. La NASA ha publicado un cronograma general que confirma esa estructura: despegue, salida de la órbita terrestre, crucero translunar, paso por el entorno lunar y regreso con nuevas maniobras de corrección antes del reingreso en la atmósfera terrestre.

El instante cumbre de la misión Artemis II llegará en torno al sexto día, cuando Orion pase por el entorno lunar y los astronautas contemplen de cerca la cara oculta de nuestro satélite. Será la primera vez desde la era Apolo que una tripulación humana vea directamente esa región de la Luna. Aunque no habrá aterrizaje, sí habrá un sobrevuelo que permitirá capturar imágenes, realizar comunicaciones con la Tierra y comprobar la respuesta de la nave en una trayectoria que la llevará más lejos que muchas misiones tripuladas anteriores. NASA presenta esta fase como una pieza esencial para preparar las futuras expediciones de aterrizaje.

Una misión de prueba, pero con valor histórico real

Conviene insistir en ello: la misión Artemis II es una misión de ensayo, pero eso no le resta relevancia histórica. Al contrario. Después del éxito no tripulado de Artemis I en 2022, este vuelo debe demostrar que Orion está preparada para sostener a una tripulación en un viaje lunar y traerla de vuelta con seguridad. También será la primera misión tripulada del programa Artemis, que la NASA plantea como la base para una presencia humana más sostenida en la Luna y, más adelante, para futuros viajes a Marte.

Además, la misión Artemis II tiene una dimensión simbólica potente. Christina Koch será una de las protagonistas de una tripulación que refleja una nueva etapa de la exploración tripulada. Por su parte, Jeremy Hansen se convertirá en el primer canadiense en viajar hacia la Luna. El mensaje de la NASA es claro: este no es solo un regreso al pasado, sino el comienzo de una nueva arquitectura internacional de exploración.

El regreso a la Tierra y el siguiente paso

La misión Artemis II
Misión Artemis II.

La fase final de la misión Artemis II llegará tras el viaje de vuelta, con varias correcciones de trayectoria y el amerizaje en el océano Pacífico. Ahí se pondrá a prueba otro de los aspectos más exigentes del programa: el reingreso de Orion a altísima velocidad y la recuperación segura de la cápsula y la tripulación. Esa secuencia será la última gran validación técnica de una misión que la NASA considera decisiva para abrir la puerta a Artemis III, el vuelo que sí debería devolver astronautas a la superficie lunar.

Por eso la misión Artemis II importa tanto. No traerá imágenes de un alunizaje ni la épica inmediata de una bandera en el regolito, pero sí algo quizá más importante: la demostración de que el regreso humano a la Luna ya no es solo una promesa lejana. Si todo sale según lo previsto, el 2 de abril en España comenzará un viaje que puede cambiar de verdad la historia reciente de la exploración espacial.

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