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La mujer que transformó el negocio del champán francés

En el siglo XIX, Barbe Nicole Ponsardin Clicquot tomó las riendas del negocio familiar, lo modernizó y sentó las bases del champán rosado tal y como se conoce hoy

Barbe Nicole Ponsardin Clicquot
Barbe Nicole Ponsardin Clicquot
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Donald Trump ha amenazado a Francia con lo que más le duele: aranceles de hasta el 200% para el vino y el champagne galo. El presidente de los Estados Unidos ha apuntado a un símbolo cultural y económico para convertirlos en instrumentos de presión geopolítica. No es un juego inocente, detrás de cada botella de burbujas hay una parte de la historia de Francia y en el caso de Barbe-Nicole Ponsardin Clicquot (1777-1866), una empresaria pionera que dio un giro a la industria de las bebidas espumosas.

Si ya es difícil para una mujer emprender en pleno Siglo XXI, en el S.XIX se intuye que fue una hazaña. En una Francia sacudida por revoluciones, guerras y bloqueos comerciales, la conocida como Veuve Clicquot, logró no solo mantener abierta una casa de champán sino que sentó las bases técnicas y comerciales de las compañías modernas.

Barbe-Nicole nació en Reims, en el corazón de la región de Champagne, en el seno de una familia acomodada. En 1798 se casó con François Clicquot, heredero de una joven casa de vinos espumosos. Esa esposa de vida acomodada y apenas 27 años se encontró de la noche a la mañana con una tragedia: la muerte prematura de su marido. Ella tenía varios caminos y optó por el más sorprendente para esa época. Podía delegar el negocio a un hombre, venderlo y retirarse o asumir personalmente la dirección de la empresa.

No fue un liderazgo simbólico, Veuve Clicquot decidió implicarse de lleno en los aspectos técnicos, comerciales y estratégicos del negocio. En aquel entonces, el champán era un vino difícil de conservar y en algunos casos, de aspecto turbio. Uno de los grandes problemas era la presencia de sedimentos tras la segunda fermentación en botella. La solución que impulsó Barbe-Nicole junto a su jefe de bodega cambió la historia del vino espumoso.

Visión pionera que transformaron el champán

En 1816 perfeccionó el método del remuage, un sistema que consistía en girar progresivamente las botellas e inclinarlas hasta concentrar los sedimentos en el cuello. Esto permitía eliminarlos sin perder la efervescencia, obteniendo un vino claro y brillante. Esta innovación técnica fue decisiva: el remuage sigue siendo hoy una de las partes fundamentales del método tradicional de elaboración del champán.

Pero su impacto no se limitó a la técnica. En 1810, la casa Clicquot produjo uno de los primeros champanes vintage, elaborados exclusivamente con uvas de una sola cosecha excepcional. Esta decisión cambió la percepción del champán, que pasó de ser visto principalmente como un vino festivo a un producto de prestigio, capaz de expresar el carácter de un año concreto y de envejecer con elegancia.

También fue pionera en el champán rosado. Mezcló vino tinto con vino blanco espumoso, creando el primer rosé de ensamblaje documentado en Champagne, un método que aún se utiliza ampliamente.

Además de innovadora, la Veuve Clicquot fue una estratega comercial excepcional. En plena época de las guerras napoleónicas y del bloqueo continental, supo identificar oportunidades en mercados extranjeros, especialmente en Rusia. Cuando los conflictos terminaron, su champán ya era conocido y apreciado por la aristocracia rusa, y extendió su fama de negocio internacional y de lujo.

Champán, poder y herencia cultural

Más de dos siglos después, el champán sigue siendo uno de los símbolos más potentes del prestigio francés. Por eso, cuando en la actualidad se amenaza con imponer aranceles al vino y al champán galos como herramienta de presión política, el impacto va más allá de lo económico. Se toca una herencia cultural construida durante generaciones, en la que figuras como Barbe-Nicole Clicquot desempeñaron un papel decisivo.

La historia de la Veuve Clicquot recuerda que el champán no es solo un producto de lujo, es el resultado de la innovación, resiliencia y visión a largo plazo, incluso en contextos de conflicto internacional. Dos siglos después, mientras el champán vuelve a convertirse en moneda de presión política, la historia de Barbe-Nicole Clicquot recuerda que su desarrollo se debe, en parte, a la audacia y la visión de una mujer.

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