La huelga de médicos en Andalucía entra esta semana en una nueva fase con una segunda tanda de paros convocada entre el 16 y el 20 de marzo de 2026, en pleno pulso entre el colectivo facultativo y el Ministerio de Sanidad por la reforma del Estatuto Marco.
La protesta afecta al personal sanitario del grupo A1 del Servicio Andaluz de Salud y, según las estimaciones difundidas en los últimos días, vuelve a llamar a la movilización a más de 30.000 profesionales en la comunidad. Además, el calendario incluye una manifestación en Sevilla el 18 de marzo, con salida prevista desde San Telmo.
El conflicto no nace de un malestar puntual. Los sindicatos médicos sostienen que el nuevo marco estatal no corrige algunos de los problemas que arrastra la profesión desde hace años: jornadas extensas, guardias infrarremuneradas, escaso reconocimiento de la responsabilidad clínica y una negociación en la que, a su juicio, el colectivo no cuenta con un espacio propio.
En ese contexto, la huelga de médicos en Andalucía se presenta como una medida de presión que busca forzar cambios tanto en la interlocución con el Ministerio como en las condiciones laborales del personal facultativo.
Qué se reclama en esta nueva semana de paros
Los convocantes sitúan en el centro de sus reivindicaciones:
- La creación de un estatuto médico y facultativo propio.
- Una mesa de negociación específica para la profesión.
- Una clasificación profesional ajustada a la cualificación y responsabilidad de los médicos.
- Una regulación de la jornada que limite los excesos horarios.
- La exigencia de revisar la remuneración de las guardias.
Este último es uno de los puntos que más rechazo ha generado entre los profesionales movilizados. En Andalucía, además, el Sindicato Médico Andaluz ha insistido en que la Junta no puede quedar al margen del conflicto.

Su tesis es que la negociación estatal no agota el problema y que la administración autonómica también tiene margen de actuación en cuestiones organizativas, laborales y retributivas que afectan de manera directa al día a día de los facultativos andaluces. Esa doble presión, sobre Madrid y sobre Sevilla, explica en buena medida la dimensión política que ha adquirido la huelga de médicos en Andalucía.
Los servicios mínimos en atención primaria y hospitales
Uno de los puntos clave de esta semana será el alcance real de los servicios mínimos fijados por la Junta. La orden publicada en el BOJA establece que los paros de marzo forman parte de un calendario más amplio, que incluye también convocatorias entre abril, mayo y junio si no hay acuerdo previo.
Para esta semana, en Atención Primaria, los centros con SUAP y horario coincidente no tendrán servicios mínimos específicos. A fin de cuentas, la urgencia quedará cubierta por ese dispositivo. En los centros sin SUAP, o cuando el horario no coincida, se designará un médico para la atención exclusiva de urgencias durante el horario habitual de apertura. Los consultorios auxiliares, por su parte, no tendrán servicios mínimos asignados.
En el ámbito hospitalario, la orden dispone que se mantengan los servicios habituales de un domingo o festivo. Eso incluye urgencias, cuidados críticos y partos, así como el 100 % de las pruebas diagnósticas y actividades urgentes que también se realizarían en una jornada festiva.

Del mismo modo, se garantiza la continuidad de procesos especialmente sensibles, como diálisis, radioterapia, quimioterapia, hemodinámica, cirugía oncológica o punciones ováricas para obtención de ovocitos. En hospitalización, la asistencia deberá cubrir a los pacientes con mayor morbilidad sin superar el 50 % de efectivos de un día laborable en la franja de mañana.
La regulación va incluso un paso más allá en urgencias hospitalarias. Los servicios mínimos serán atendidos por la plantilla habitual de médicos de fin de semana o festivo, con posibilidad de refuerzo adicional de hasta un 50 % en función de la dotación MIR de cada guardia. En los servicios donde haya menos de tres residentes en guardia, no se prevé refuerzo extra. El 061, los centros coordinadores y los traslados de pacientes críticos mantendrán igualmente la actividad propia de un festivo.
El precedente de febrero y el impacto asistencial
La gran referencia para medir las consecuencias de esta nueva semana de protesta está en lo ocurrido en febrero. Según los datos difundidos sobre aquella primera semana completa de huelga, entre el 16 y el 20 de febrero se suspendieron en Andalucía 299.430 actos asistenciales, con un impacto económico estimado de 39,4 millones de euros. De ese total, 177.281 correspondieron a Atención Primaria y 122.149 a Atención Hospitalaria. Solo en hospitales se dejaron de realizar 96.524 consultas externas, 20.618 pruebas diagnósticas y 5.007 intervenciones quirúrgicas.
Ese precedente permite anticipar que la huelga de médicos en Andalucía puede volver a traducirse en retrasos, reprogramaciones y tensión asistencial, aunque con el colchón parcial que ofrecen los servicios mínimos. No se trata de una paralización total del sistema, pero sí de una alteración relevante en la actividad ordinaria de centros de salud y hospitales. En la práctica, eso puede suponer demoras para consultas no urgentes, pruebas aplazadas y una actividad quirúrgica condicionada por la necesidad de preservar la atención esencial.
