Cómo asegurarte que estás consumiendo alimentación antiinflamatoria

Los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal pueden variar desde leves hasta peligrosas

Frutas y verduras - Salud
Los alimentos que nos ayudan a evitar la inflamación son sobre todo las frutas y verduras
Kilo y Cuarto

La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son los dos tipos de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) más comunes, de acuerdo con la Mayo Clinic. Mientras para unas personas puede traer síntomas leves, para otras puede ser una afección debilitante que desencadena en complicaciones peligrosas.

La mayoría de las personas reciben un diagnóstico antes de los 30 años, pero algunas no muestran señales de ella sino hasta los 50 o 60 años.

De acuerdo con Oihane Fuertes Vega, nutricionista del Hospital Quirónsalud Vitoria, las EII han aumentado su incidencia considerablemente en los últimos años. “Este incremento coincide con los cambios en los hábitos alimentarios en los países industrializados, donde la calidad nutricional de la dieta ha ido empeorando progresivamente en los últimos 50 años”, explica la nutricionista.

Mejores elecciones en la comida

Es por eso que, hoy en día, es necesario hacer una selección sobre los alimentos que se van a consumir. “El verdadero valor de este enfoque reside en aprender a elegir mejor los alimentos en el día a día y en recuperar los principios de la dieta mediterránea como base de una alimentación equilibrada y saludable”, asevera Fuertes Vega.

La nutricionista Oihane Fuertes Vega
La nutricionista Oihane Fuertes Vega

Revisar los ingredientes

Uno de los pasos más sencillos es el de revisar el listado de ingredientes de los productos que se compran en el supermercado, incluso antes de ver la lista de nutrientes y calorías. “Los ingredientes son las materias primas reales con las que se elabora un alimento y aparecen en la etiqueta en orden de mayor a menor cantidad. Los nutrientes, en cambio, son los componentes que esos ingredientes aportan al organismo y se reflejan en la tabla nutricional”, agrega.

Gracias a los ingredientes se puede saber si un alimento es ultraprocesado, son aceites poco recomendables o tiene exceso de aditivos que favorecen procesos inflamatorios. “Por ejemplo, debemos evitar los embutidos que posean menos de un 85% de carne”, señala la nutricionista.

Los valores nutricionales de dos alimentos pueden ser similares, pero su calidad puede diferir mucho, pues el de mejor calidad tendrá ingredientes más reconocibles. “La lectura de ingredientes nos dice de qué está hecho realmente un alimento. Un cambio muy notable es optar por latas de conservas al natural o con aceite de oliva virgen en vez de otros aceites vegetales”, agrega.

Los productos que más inflaman

Los aceites con alto contenido en omega 6, los lácteos enteros y la comida ultraprocesada son los productos que más favorecen la inflamación. “Los alimentos que nos ayudan a evitar la inflamación son sobre todo las frutas y verduras”, indica Fuertes Vega.

Y señala que uno de los errores más comunes al intentar comer más sano y buscar más fuentes de proteína, es derivarse por los embutidos o las gulas. Estos contienen más aditivos y poca proporción de proteína de calidad.

Un cambio progresivo

La especialista también explica que no hay que hacer un cambio de la noche a la mañana, sino que lo más aconsejable es hacer todo lo contrario. “Introducir pequeños hábitos una o dos veces por semana ya puede notarse a corto plazo y aportar múltiples beneficios a la larga”, dice.

También aconseja alternar los productos menos saludables con otros de mejor calidad, como reducir el consumo de golosinas por frutas deshidratadas. “No se trata de hacer cambios drásticos, pero es conveniente alternar productos que nos sacian y nos dan energía frente a productos menos beneficiosos, sin eliminarlos completamente”, insiste.

Se añade a la dieta

Por otro lado, también asegura que se pueden agregar proteínas magras en comidas y cenas para tener suficiente proteína en las comidas principales. “Los encurtidos pueden ser una buena opción como snack a media mañana o a media tarde. Una opción interesante es incluir las semillas de chía, que últimamente están muy presentes, junto con el kéfir, que es otro probiótico y se puede incluir ambos en el desayuno o por ejemplo en una cena como postre para quedar saciado”, asegura.