En la era digital, el concepto de lealtad en el amor se ha vuelto mucho más complejo. Entre el comportamiento en las redes sociales y el resto de situaciones que antes no sucedían (o que no se podían conocer), ha dado pie a las microinfidelidades.
Estas son pequeñas acciones y gestos, en su mayoría digitales, que contemplan una intimidad inapropiada fuera del compromiso establecido. Son ambiguas, y ese es su verdadero peligro: aunque sean pequeñas, su constancia pueden ser las responsables del deterioro de una relación.
La psicóloga australiana Melanie Schilling acuñó el término micro-cheating para referirse a los comportamientos que sugieren que una persona está interesada en alguien externo a la pareja, a través de una serie de conductas semiocultas.
Dada la naturaleza de estas acciones, es difícil encontrar la frontera entre la lealtad y la falta de la misma. Los expertos de Hiwell categorizan como comportamientos considerados como microinfidelidades algunos de los siguientes:
- Mensajes eliminados u ocultos (ocultación de una intención fuera de las normas de una pareja)
- Like estratégico (interacción constante y específica sobre las publicaciones de una persona, con el fin de llamar su atención)
- Estar pendiente de alguien en redes (revisar continuamente sus perfiles, monitorizar sus movimientos y similares)
- Sobrenombres y bromas internas (más allá de la amistad, el uso de términos exclusivos en intimidad con alguien ajeno)
- Orbiting (mantener el vínculo con alguien de manera indirecta, especialmente en redes, aunque esa persona no le siga ni le tenga agregada)
Límites y microinfidelidades

La cuestión con estas pequeñas infidelidades es que no existe un consenso universal sobre las mismas.
Si bien los conceptos anteriormente mencionados son los más comunes, es posible que algunas personas consideren una traición otros gestos diferentes. Todo depende de la intencionalidad de la acción, según el doctor Martin Graff.
La clave de la vulneración del vínculo emocional suele residir en la intención de ocultación del incumplimiento del acuerdo alcanzado con la pareja, directa o indirectamente, y sea cual sea este.
Por tanto, de acuerdo con los psicólogos, la transparencia parece la frontera común. Un bloqueo del teléfono frente a la pareja, realizar acciones en su ausencia y comportamientos similares suelen ocultar microinfidelidades.
Con el fin de evitar que estas conductas puedan erosionar la relación, e incluso provocar una ruptura, es importante establecer unas normas emocionales en la pareja.
Basta con aclarar cómo se perciben algunas acciones desde el punto de vista sentimental. Cada uno debe expresar qué considera una traición, o qué le provoca inseguridad, para poder establecer límites saludables.
También es importante pedir la transparencia digital. Lejos de acciones tóxicas, como el control constante de la ubicación o reclamar contraseñas, es suficiente con mantener una actitud abierta sobre las interacciones más comunes.
El acto en sí no es lo preocupante. Más bien, el porqué de la intención. El flirteo, la búsqueda de validación o similares muchas veces son un síntoma de un problema en la relación. Y si no es el caso, es igual de importante saber por qué actúa así el otro.
Por último, los profesionales de la salud mental recomiendan hablar con frecuencia sobre las expectativas de la pareja. Las redes sociales y las personas cambian, por lo que revisar los puntos en común, los cuales pueden no ser los mismos que hace un par de años, ayuda a garantizar la seguridad emocional en la pareja.
