Los problemas para concebir afectan a muchas mujeres en el mundo. Los tratamientos médicos suelen ser la principal solución a esta problemática, pero factores como el estilo de vida, especialmente la nutrición, podrían tener también un papel clave en la fertilidad.
Un estudio reciente de la Universidad de Alicante y el Hospital Marina Salud de Denia investigó la alimentación y su relación con los niveles de hormonas reproductivas en mujeres con problemas de fertilidad. Y entre otras, notaron una serie de evidencias de la vitamina E sobre el embarazo.
El equipo científico analizó los datos de 97 mujeres (de entre 18 y 40 años) que acudieron a la clínica de fertilidad en Denia. El criterio principal de las participantes era que no habían podido concebir en un año, o 6 meses si tenían más de 35 años.
Al analizar la ingesta de vitamina E, los investigadores descubrieron que quienes más consumían, presentaban una menor circunferencia de la cadera. Estos expertos asociaron el consumo de esta vitamina con la redistribución regional de la grasa.
También descubrieron una mejor regulación de la prolactina, presente en niveles más bajos con una alta ingesta de esta vitamina. Los niveles elevados de esta hormona pueden alterar la ovulación, por lo que se concluyó que la ingesta de la vitamina E puede facilitar las condiciones para el embarazo.
Los investigadores reconocen que la causalidad debe demostrarse y confirmarse en estudios más grandes. Pero este primer hallazgo, aunque se interprete con cautela, podría tener implicaciones sobre el papel aún más determinante de la dieta sobre la fertilidad.
Dieta y embarazo: más allá de la vitamina E

El análisis de los científicos en Alicante encontró otras asociaciones importantes entre la ingesta de nutrientes, composición corporal y salud reproductiva.
Concretamente, los expertos evaluaron la frecuencia de consumo de alimentos, índices antropométricos comunes (índice de masa corporal, porcentaje de grasa corporal y de masa muscular, etc.) y muestras hormonales en sangre durante la fase folicular. También se tuvieron en cuenta factores como actividad física y tabaquismo, entre otras.
A raíz de los análisis, los investigadores encontraron alguna relación (con cautela) entre vitamina B2 y un mayor porcentaje de masa muscular.
Una mayor toma de alimentos ricos en calcio también se asoció positivamente con la masa muscular, lo que les hizo pensar que este puede tener un impacto positivo en el metabolismo más allá de la salud ósea.
De igual manera, otros nutrientes considerados habitualmente como beneficiosos también mostraron algunas características favorables frente a la infertilidad femenina. Sin embargo, al realizarse un ajuste, su impacto no pareció ser tan significativo.
Esto último implica que la nutrición y la reproducción tienen una relación compleja, y que sólo ciertos nutrientes parecen favorecerla de manera consistente.
No obstante, estos primeros hallazgos sobre los vitaminas E y B2 y el calcio abren la posibilidad de implementar algunos enfoques nutricionales específicos, especialmente para algunas mujeres con problemas para alcanzar el embarazo.
A pesar de las limitaciones de la investigación alicantina, todo apunta a que la dieta puede ser un factor modificable y considerable en el abordaje de la infertilidad no dependiente de trastornos complicados.
