Opinión

Claves y lecciones del 15M

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A diferencia de lo ocurrido en Extremadura y Aragón, esta vez al PP no se le atragantó la noche electoral en Castilla y León. Hay muchas circunstancias que diferencian las dos primeras de lo ocurrido este 15M, pero la principal es que en esta ocasión el PP puede celebrar que ganó más que Vox. Es uno de los hitos de estas elecciones, junto al crecimiento del PSOE. Los tres batieron a las encuestas, populares y socialistas por arriba, y los de Abascal algo por abajo.
Más allá de las grandes cifras, el análisis territorial pormenorizado nos da algunos datos muy relevantes para explicar lo que ha pasado. Lo haremos, como siempre, destacando las siguientes claves:

  1. Las ciudades impulsan al PP y frenan a Vox. Las nueve capitales provinciales y Ponferrada forman un grupo de especial interés, el de los diez mayores municipios, que agrupan al 45,2% del electoral. En 2022 fueron determinantes para el PSOE, que consiguió ganar en este grupo. Cuatro años después, las ciudades han sido fundamentales en la recuperación del PP, que crece en ellas 5,1 puntos, uno más que la media de la comunidad y casi el doble que en los pueblos más pequeños (donde seguía ganando por mucho). Pero también han sido el principal obstáculo para Vox, porque en ellas apenas ha avanzado 0,1 puntos, mientras que en el resto ha sumado 2. Así que la campaña rural sí le ha rentado a Abascal, pero algo le ha fallado en los municipios más grandes.
  2. Toda la comunidad se ha movilizado de forma similar. El avance de la participación en Castilla y León se ha repartido por todo el territorio, al contrario de lo que ocurrió en Extremadura y Aragón –dos comunidades que adelantaban elecciones por primera vez–, donde el comportamiento de los pueblos fue muy distinto al de las ciudades. En este 15M, es verdad que la movilización en los grandes municipios ha sido algo menor que en los intermedios, pero sin diferencias enormes. Al final, la participación homogénea (descontando el voto desde el extranjero) ha crecido 2,2 puntos, hasta el 65,6%, nada mal para unas autonómicas sin municipales.
  3. La derecha marca récord. Además del crecimiento del PP (4,1 puntos) y de Vox (1,3 puntos), no hay que olvidar que en estas elecciones se presentaba en todas las provincias Se Acabó la Fiesta, opción que compite en el espacio de Vox, y que todavía hay un puñado de resistentes de Ciudadanos. La suma de estos cuatro partidos del bloque de la derecha llega al 56,1%, unos dos puntos y medio por encima de lo que ya había tenido la derecha en 2022.
  4. El PP coge aire. Con su 35,5%, una cifra que solo alcanzaban las encuestas más favorables, Alfonso Fernández Manueño consigue remontar después de haber cosechado en 2022 el peor resultado histórico del PP. Alcanza ahora el nivel más alto en una década. Además, logra superar en más de un punto la cota de Jorge Azcón en Aragón (34,2%), pero se queda a casi ocho de María Guardiola en Extremadura (43,1%).
  5. El PSOE resiste gracias a su izquierda. Para el candidato socialista, Carlos Martínez, no solo ha sido importante Soria, su ciudad, donde le ha comido la tostada a Soria Ya, sino también el grupo de los grandes municipios de la comunidad. Aunque esta vez no ha ganado en ellos, sí ha logrado subir 1,5 puntos, fundamentales para su avance global hasta el 30,7%. Sin contar el excepcional 2019 (cuando el PSOE llegó a ganar con el 34,8%), es la cifra más alta desde el fin del bipartidismo nacional. Martínez ha aprovechado la división de los partidos a la izquierda del PSOE para sumar buena parte de ese electorado de las ciudades.
  6. Vox sube el listón. Aunque al final no haya llegado a rebasar el umbral del 20% que auguraban muchas encuestas –quién sabe si penalizado por la falta de acuerdos en Aragón y Extremadura–, el 18,9% de Castilla y León representa un nuevo máximo del partido de Abascal en unas elecciones autonómicas. Y eso que solo ha ganado en 67 municipios, en lugar de los 80 de 2022. Sin SALF, posiblemente habría puesto el listón algo más alto, pero ¿habrá llegado a su techo?
  7. El regionalismo aguanta con algunas dificultades. Unión del Pueblo Leonés y Por Ávila mantendrán sus representantes en las Cortes, los primeros incluso con un puñado más de votos. En cambio, Soria Ya se desinfla, arrastrada por el candidato socialista y por el empuje del PP, y solo retendrá a uno de sus tres diputados.
  8. Adiós a la nueva política. Podemos y Ciudadanos, que fueron referentes de los nuevos partidos que pretendían acabar con la hegemonía de PP y PSOE, se quedan fuera de otro parlamento autonómico. Podemos solo ha logrado un tercio de los votos que ha retenido IU, mientras que Ciudadanos ha tenido esta vez menos papelas (4.320) que Escaños en Blanco (4.762). Ambos partidos han tenido una vida corta: apenas una década.

Y ahora, descanso electoral –si no hay sorpresas– hasta dentro de tres meses, cuando les toque el turno a los andaluces. Esa será una cita mucho más relevante con vistas a las próximas elecciones generales.