Vuelco de emociones en el PP. Las sensaciones eran de prudencia total en las horas clave del recuento electoral en Castilla y León. “Ganar y gobernar” es la máxima de los populares. Pero, con el aumento del escrutinio, empezaba a convertirse en alegría. La subida de Vox no es la esperada y lo que no se preveía, una subida de dos escaños del PP, es una realidad. “Euforia”, empezaban a pregonar cargos populares en Génova.
Al principio de la noche, la dirección nacional del PP firmaba mantenerse en los 31 escaños y en el PP de Castilla y León la meta es la de subir “un voto, un escaño”. Son conscientes en el PP del efecto desgaste tras casi 40 años gobernando y no ocultan a un Vox muy alto. Sin embargo, en estos momentos, los populares subirían dos escaños más. “La victoria es incontestable”, sentencian.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya ha llamado al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, para felicitarle. Todo el comité de dirección popular también lo ha hecho a través de una videollamada. La euforia y la celebración es evidente para así olvidar el trago ma´s amargo de Aragón.
“Triplicamos nuestra ventaja respecto al partido socialista e incrementamos en tres puntos nuestra ventaja a Vox en este momento del escrutinio, llevándola hasta casi los 7 puntos. La victoria es incontestable”, analizan en el PP.
El resultado fue toda una sorpresa para un PP que veía a un Vox crecido. El PP daba por sentado el crecimiento de los de Abascal en esta noche electoral. “Mientras siga Pedro Sánchez, Vox va a seguir teniendo más votos”, asumen fuentes de la dirección nacional.
Los de Santiago Abascal han doblado resultados en Extremadura y en Aragón. Y si bien, los populares confiaban en que en Castilla y León Vox tocase techo, (en 2022 ya lograron el 17 por ciento de los votos), lo cierto es que todos los tackings del PP ofrecen la imagen de un Vox fuerte, en el 20 por ciento.
Según explican en Génova, Vox habría decrecido en campaña electoral. En los trackings de mitad de febrero, el partido de Santiago Abascal estaba en el 25 por ciento de los votos. Sin embargo, ahora, estaría en el 20 por ciento. Dentro del PP vinculan ese decrecimiento a la guerra interna vigente en Vox tras el cese de Ortega Smith José Ángel Antelo.
Lo que el PP sigue vendiendo es un PSOE en caída. Según los datos de los populares, el “no a la guerra”, no habría funcionado en campaña electoral para movilizar a la izquierda. “Si después de 40 años, el PSOE no sube hoy, con un candidato nuevo, con un Gobierno de España, con el no a la guerra..”.
En el otro lado de la balanza, la pugna con el PSOE. el PP consigue aumentar la ventaja sobre los socialistas respecto a las últimas elecciones, en más de 50.000 votos. El principal diagnóstico sobre la situación del PSOE es que el “no a la guerra” de Pedro Sánchez no ha funcionado. “Ha ganado el ‘no a la izquierda’ frente al ‘no a la guerra'”, celebran. “Triplicamos nuestra ventaja respecto al PSOE”, sentencian en el PP, donde ponen en valor que de las últimas doce noches electorales desde la llegada de Feijóo, el PP ha “cosechado diez victorias”. (En todas las elecciones, el PP ha ganado menos en Cataluña y País Vasco).
El PSOE, en realidad, supera las expectativas demoscópicas y consigue aire tras dos batacazos seguidos en el ciclo electoral. En el PP, sin embargo, minimizan la recuperación de los socialistas. “Suben dos escaños de los cuales, uno es de nueva creación, y el otro es en la provincia de la que el candidato es alcalde y además no se lo quita a ningún partido de derechas sino a un partido localista”, reflexionan.
Así, en Génova no escatimaban en retórica para celebrar esta nueva victoria sobre los socialistas. “En la España de Sánchez la derecha sube y la izquierda baja. Y el PP sigue acumulando victorias electorales sin que el PSOE tenga opción de gobernar en ningún territorio”. Eufóricos.
