Jarro de agua fría para Vox en Castilla y León. La formación de Santiago Abascal crece en votos y en escaños y queda en tercera posición, con 14 procuradores y 230.528 papeletas, el 18,9%. Sin embargo, el partido representado por Carlos Pollán en esta comunidad ambicionaba continuar con su crecimiento y superar con el 20%, cota que algunas encuestas le otorgaban hasta ayer.
Tal como publicó este domingo en Artículo14 Ángela Vera, al inicio de esta campaña electoral, fuentes del partido vislumbraban obtener 15 diputados y el 19% del voto; más tarde, con el optimismo en aumento, algunos responsables dieron por seguro que romperían la barrera del 20% por primera vez, daban por hecho obtener 16 asientos y afirmaban que se podría llegar a 19. Al igual que en Extremadura y Aragón, Abascal se echó la campaña a la espalda.

Abascal garantiza acuerdos
Conocidos los resultados, Abascal ha garantizado este domingo que su formación sellará pactos con el PP en las tres regiones en liza, pero ha hecho hincapié en que quieren hablar de “medidas concretas” y no de “sillones y puestos” en los gobiernos: “A partir de mañana, tres regiones españolas esperan urgentemente un cambio de rumbo, y lo van a tener, podemos garantizarlo, pero no nos hablen y no nos pregunten por los sillones, los puestos en el gobierno o relatos políticos”.
El líder de Vox ha insistido en que la formación tiene la mira puesta, primero, en “las medidas concretas“, en abordar “medida a medida” y en “plazos de cumplimiento” para asegurarse de que el voto de los extremeños, aragoneses y castellanoleoneses “sea respetado”, en línea con lo defendido en las últimas semanas. En este contexto, ha avanzado que Vox será “implacable” en la defensa del interés general y de los españoles.
🔴 Declaraciones completas de @Santi_ABASCAL:
“VOX ha crecido en número de votos, VOX ha crecido en porcentaje, y VOX ha crecido en también en número de escaños.
Hoy, en Castilla y León, hemos obtenido nuestro mejor resultado electoral en una región española”. pic.twitter.com/7Ux7aO9VXS
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) March 15, 2026
Por su parte, Pollán ha mostrado su satisfacción: “Vox ha roto su techo de cualquier elección”. Pollán ha afirmado que su formación influirá “de manera determinante” en las políticas que se hagan en Castilla y León a partir de este lunes.

Mañueco, sin sanchismo en CyL
El Partido Popular es el ganador de las elecciones de Castilla y León con 33 escaños (dos más respecto a los últimos comicios de 2022) mientras que el PSOE resiste e incluso mejora al obtener 30 procuradores (dos más). Los populares, no obstante, necesitarán algún tipo de pacto con los de Pollán para que Alfonso Fernández Mañueco revalide la presidencia autonómica. Mañueco ha asegurado que será este lunes cuando “empezará el diálogo con todos” y ha subrayado que esas conversaciones se harán “sobre la base del proyecto de futuro del Partido Popular”, puesto que ha “tenido el mayor respaldo de los ciudadanos”. Sin embargo, Mañueco sí ha destacado: “No vamos a pactar el gobierno con el PSOE, eso que quede bien claro. Con el Sanchismo en Castilla y León es imposible ningún acuerdo de gobernabilidad”.
Fiscalización constante
A priori, en Castilla y León fuentes de la dirección de Vox ven factible un apoyo parlamentario, desde fuera del Ejecutivo. Un apoyo con una fiscalización constante y un pacto programático duro que Mañueco deberá rubricar. Se da por descontado que la presidencia de las Cortes será para los de Abascal, según contaba Ángela Vera.
La estrategia de Vox en los próximos días será determinante. La decisión que deben tomar es quizá la más importante desde que abandonaron las coaliciones durante el verano de 2023. Miembros de la cúpula creen que una posibilidad factible sería entrar a formar parte de algún gobierno autonómico pero no de todos. Que no haya una simetría. El Gobierno con más papeletas para entrar sería el de Extremadura. Podrían argumentar que, al haber tenido tantos desencuentros con María Guardiola, estar dentro el Ejecutivo es la única forma de fiscalizarla en condiciones.
El viernes, horas antes del cierre de campaña, Guardiola y Abascal llegaron a un acuerdo puntual en Extremadura, con un decreto-ley en para blindar los servicios públicos y sortear el bloqueo del gobierno en funciones.
