La apariencia física de Koldo García que las cámaras del Tribunal Supremo captaron el primer día de la fase de enjuiciamiento del conocido como caso Mascarillas fue chocante. Su tupida barba y peluda testa reconfiguraron la imagen que el imaginario social tenía del que una vez fue mano derecha del exministro José Luis Ábalos.
Lo mismo ocurrió en lo respectivo a sus palabras. Los diferentes mensajes y audios intervenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que jugaron un crucial papel para sentarle en el banquillo de los acusados, generaron en ese imaginario social la imagen de una persona ruda, sin filtros y directa. Algo que también chocó con la presencia que Koldo quiso desplegar de sí mismo este jueves en el Alto Tribunal.
Y es que pese a haber hablado con el exdirigente socialista en tiempos pretéritos de varias mujeres como si fueran ganado (“La Ariatna está bien, está recién”) o decir a su exmujer que necesitaba regalos “para la puta” (en referencia a Jésica Rodríguez), el exasesor ministerial rebajó su tono este jueves, intentó utilizar una voz inocente y melosa e incluso llegó a definirse como un hombre “muy campechano”.
Fue precisamente en ese intento por conformar un personaje bonachón y para autoinculparse lo menos posible, pese a que la Fiscalía pide 19 años y medio de cárcel para él, cuando salieron a la palestra pasajes surrealistas: desde decir que tiene un hijo de 27 años al que prácticamente no conoce, pasando por los consejos cuasimaternales de su abogada, hasta expresar que puso a su hija de dos años como titular de un inmueble en Benidorm.
El hijo de 27 años perdido
Koldo García desveló en sede judicial ser padre de un varón de 27 años. El exasesor ministerial dijo no haber tenido relación alguna con él ni con su madre, que su vástago reside en Cádiz y que existen denuncias interpuestas ante la Guardia Civil por impedirle el contacto. Asimismo, indicó que las veces en las que se ha comunicado con él por mensajería, este le ha “insultado”.
“Dada la reacción de la madre y el hijo, decidí que jamás tuvieran nada de mi parte. Yo le pagaba la manutención. Estaba cansado porque yo trabajo desde los 8 años. No quiero dejarle nada. Quiero que trabaje y que se lo gane”, añadió al respecto.
Su hija, titular de un inmueble
Otra de las cuestiones que emergió en la extensa sesión de este jueves fue que Koldo puso a nombre de su hija de dos años un inmueble en Benidorm valorado en 115.000 euros. Y es que pleno análisis sobre como conformó su patrimonio inmobiliario, el que fue mano derecha de Ábalos dijo que esa decisión respondió a una cuestión familiar: “Quería que la niña tuviera un piso”, señalando que tomó dicha medida para evitar que la vivienda acabara en manos del retoño anteriormente citado: “Puse el nombre de la niña en el piso para que no lo recibiera él”.

El tono cuasi maternal de la abogada
El rol de la letrada de Koldo García, Leticia de la Hoz (“Leti” para su cliente), adquirió en determinados momentos una forma cuasimaternal. Pese a ser un periodo extremadamente complejo en la vida del exasesor ministerial y en el que uno necesitaría estar al tanto de cada detalle, la abogada tuvo que explicar en un momento determinado al tribunal que su defendido, debido a la postura procesal con la que este cuenta, “no sabe expresarse” y que por eso era ella la que confirmaba que no iba a responder a las preguntas del equipo legal de Victor de Aldama.
En un pasaje previo a ese, Koldo y el fiscal anticorrupción, Alejandro Luzón, se enzarzaron porque el representante del Ministerio Público le interrumpió mientras el exasesor ministerial respondía a una de sus preguntas. Fue entonces cuando De la Hoz vio pertinente entrometerse y pedir que no interrumpieran a su cliente “porque se pone nervioso”. “No está acostumbrado a hablar en público”, agregó “Leti”.
Asimismo, y en otro momento de las casi ocho horas de declaración, la letrada le dijo a su defendido: “Te estás jugando años de prisión”. Unas palabras que se colaron en el micrófono abierto de la abogada cuando el interrogatorio entraba en el episodio del piso de Plaza de España. Fue ahí cuando ella le preguntó al acusado por qué pagó parte del alquiler de Jésica Rodríguez, inquilina de ese inmueble y expareja del exministro José Luis Ábalos.
Koldo, que tardó unos instantes en contestar, finalmente señaló que el exdirigente socialista ya había tenido muchos problemas con su exmujer Carolina Perles y debido a ello pretendía evitarle más preocupaciones. “En esta vida es de bien nacidos ser agradecido”, añadió al respecto.
La “presión” de Jésica Rodríguez
Koldo indicó en el Tribunal Supremo que el exministro de Transportes “tenía algunos problemas” en su esfera personal. A ello se sumó que Jésica Rodríguez “presionó” para solucionar los aprietos que ella tenía, los cuales se los comunicaba generalmente al exasesor ministerial. “Si no (eran solucionados), la opinión pública tendría conocimiento de ciertas cosas. No ilegales, sino personales”, detalló el que fue mano derecha de Ábalos sobre este tema.
