La de este lunes fue una jornada demoledora para los intereses de José Luis Ábalos y quien fuera su mano derecha, Koldo García. Por el Tribunal Supremo han pasado hasta la fecha más de 70 testigos que han ido apuntalando los delitos que se les imputan a los encausados, entre los que también se incluye el empresario Víctor de Aldama. Pero ninguna de esas declaraciones ha sido tan demoledora como la de los agentes de la UCO.
La tensión fue importante en algunos momentos. Mientras el abogado de Aldama no quiso formar parte del interrogatorio a los agentes, las defensas de Ábalos y Koldo intentaron desmontar cada una de sus afirmaciones. Tensaron la cuerda tanto que el presidente de la Sala, Andrés Martínez Arrieta, los tuvo que llamar al orden varias veces.

En concreto, la Guardia Civil elaboró los cinco informes que sustentan la acusación contra los tres, y por la que Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de prisión para Ábalos, 19 para Koldo y 7 para Aldama.
Los abogados de Ábalos y su asesor sostuvieron que la UCO se basa en conjeturas e insinuaron que estaban conchabados con la Fiscalía Anticorrupción. La abogada del exasesor les llegó a preguntar si habían preparado la declaración juntos. La tensión fue más que patente con el jefe de la unidad, Antonio Balas, quien se mostró contrariado en muchos momentos con las preguntas incisivas de la defensa del exministro.
Los agentes hicieron una descripción pormenorizada de cómo actuaba la trama, demostrando el delito de organización criminal por el que la Fiscalía pide 7 años. En palabras de los agentes, Ábalos “hacía lo más grande”. Era quien “abría los negocios, quien tenía capacidad de poder llevar a Aldama y sus socios a sitios donde no podía acceder”, explicaron.
Después, Aldama era quien pagaba y “quien paga manda y exige”, añadieron ante el juez. Por otro lado, el exministro tenía a su asesor para no mancharse las manos. “Ábalos se valía de Koldo García, su alter ego, porque Ábalos no iba a pedir dinero, ni a pasar un currículum”, arguyeron. “Actuaban de manera binomiada”, zanjó Balas.

El viaje de Delcy Rodríguez
De esta forma, consiguieron llegar a altos estamentos, consiguiendo incluso la aprobación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para algunas gestiones como el viaje de la vicepresidenta del régimen de Venezuela, Delcy Rodríguez, cuando tenía sanciones a la hora de pisar suelo europeo.
“El programa del viaje lo elabora Aldama en diciembre de 2019 y a los dos minutos de terminarlo envía a Koldo la carta que tiene que mandar Ábalos”, desvelaron los agentes. De hecho, ante el magistrado, apuntan a que “acceden incluso al presidente para que dé el visto bueno”. “Ábalos se lo dice a Koldo”, explicaron. “‘Por lo menos no me ha dicho que no’, le escribe”, según traslada la Guardia Civil.
Uno a uno, los delitos
Los componentes de la UCO fueron tocando uno a uno los hechos que se les imputan. Tras la descripción del funcionamiento, se adentraron en los pagos en efectivo. Apuntaron a que Aldama pagaba a Koldo 10.000 euros al mes en efectivo. Para evidenciarlo, en la Sala sonó un audio de Aranzazu Granel, secretaria de un socio de Aldama en República Dominicana. “Hablo ahora con el Joseba este, que va tengo el dinero y… y le digo que quedamos a las afueras de mi urbanización”, decía el audio de Whatsapp.
Granel ya acudió como testigo y afirmó que entregó dinero en efectivo al hermano de Koldo García, Joseba García aunque este lo negara en su testifical.
La defensa de Ábalos preguntó entonces dónde están referenciados los pagos a Ábalos, a lo que Balas respondió: “Koldo cobra de manera regular y es el que gestiona el patrimonio de Ábalos”.

Otra de las contraprestaciones fue el pago de la casa de la expareja de Ábalos, Jésica Rodríguez. Un piso en el centro de Madrid que costó 88.000 euros a la trama. Los agentes precisaron que “Ábalos conocía la búsqueda y el alquiler de la ‘casita de novios’ para Jésica”.
También apuntalaron la malversación por la contratación de Jésica Rodríguez en Ineco. En este apartado, señalaron directamente a la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, en las gestiones para su contratación y permanencia. Los agentes reseñaron que era “evidente” que la joven no iba a trabajar: “Se quejó de que le pagaban poco…por no ir a trabajar”.
De un modo parecido, describieron el proceso irregular de contratación de Claudia Montes, otra de las amigas de Ábalos que tuvo un contrato con Logirail, dependiente del ministerio de Transportes. Hablaron de los problemas laborales que tuvo Montes. Cuando avisó a Koldo de que le iban a despedir, este se refirió al entonces presidente de Renfe, Isaías Taboas. “Le iban a despedir y le acabaron haciendo supervisora”, explicó Balas.

La UCO también desmontó la testifical de Javier Hidalgo, exCEO de Air Europa. En su declaración, rechazó que la trama hubiera ayudado a favorecer y catalizar el rescate de la compañía aérea por parte del Estado tras el parón de la pandemia. Si bien los agentes relataron que gracias a la intermediación de Ábalos y Koldo consiguieron que se publicara una nota de prensa por parte del ministerio de Transportes hablando de la pertinencia del rescate para acelerar el proceso.
“Una de las veces que Aldama se pone serio dice que quiere la nota de prensa, entonces Ábalos le dice a Saura -Secretario de Estado de Transportes- que hable con Aldama. Al final se elaboran tres párrafos que Koldo y Aldama se remiten y los abogados de la compañía consideraron que es un logro”, dijeron los agentes para sustentar su tesis.
Uno de los últimos bloques versó sobre el chalé de La Alcaidesa. Una casa vacacional en Cádiz que pagó el socio de Aldama, Claudio Rivas, para que Ábalos y su familia la disfrutaran a cambio de sus gestiones por intentar dinamizar la licencia de hidrocarburos del Gobierno que querían conseguir. “Estaban convencidos de que iban a conseguir la licencia”, relataron los agentes. Pero cuando destituyeron a Ábalos enviaron un burofax al exministro para que desalojara la casa.
Asimismo, los agentes fueron tajantes ante la tesis de la defensa de Koldo García, que dijo que los audios y los dispositivos móviles de Koldo García podían haber sido manipulados. “De ninguna manera”, replicaron. “Nosotros no podemos alterar la imagen del whatsapp. Cada whatsapp o llamada es una fotografía. Cuando metemos el contenido del móvil en el hardware nos da la foto, es imposible que las podamos alterar. Esas imágenes se han hecho en el año 21, 19, 17… no tenemos acceso a eso. La posibilidad de alterarlas es cero”, sentenciaron.
