Jésica Rodríguez niega que fuera prostituta y admite que cobraba sin ir a trabajar

La expareja de Ábalos contradice el testimonio de Joseba García y los encargados de Ineco y Tragsatec. El Supremo no mostró su rostro para “preservar su intimidad”

Jessica Rodríguez (izda), expareja del exministro José Luis Ábalos. EFE/Víctor Lerena

Jésica Rodríguez llegó al Supremo caminando, de negro, con unas gafas de sol y una mascarilla. No quería enfrentarse a los medios de comunicación. Paradójicamente, se cruzó con el furgón de la Policía Nacional en el que iba su ex pareja detenido, José Luis Ábalos. Estaba citada por la mañana, pero dejaron su declaración a la tarde. Ella se quejó de que ni si quiera le habían dado una botella de agua y solicitó que no se transmitiera la imagen de su cara. La Sala accedió a la petición para “preservar su identidad”, un trato preferente que ningún testigo ha tenido en los últimos juicios del Supremo.

En contraste con la declaración en la fase de instrucción en la que se rompió a llorar, esta vez mantuvo un tono soberbio, incluso desafiante. El abogado de Ábalos le preguntó directamente si era prostituta y si había conocido a Ábalos a través de Víctor de Aldama. Ella negó tajantemente tal extremo y dijo que había sido “chica imagen”, que ahora era dentista. En ese momento protestó el abogado de la acusación popular representada por el PP, de los que menos preguntas realizó junto con la defensa de Aldama. Apenas cinco preguntas entre los dos abogados.

El exministro José Luis Ábalos en el banquillo de los acusados en el Tribunal Supremo por el caso de las mascarillas.
EFE/J.J. Guillén POOL

Rodríguez tenía por algún motivo desconocido un claro objetivo: desvincularse de Aldama. Reiteró en repetidas ocasiones que conociera al empresario, contradiciendo la versión de Ábalos, de Koldo García y de Joseba García, que habían dicho lo opuesto en la misma sala apenas unas horas antes.

Relató su relación sentimental y extramatrimonial con el exministro. Reconoció los viajes, los regalos y que vivió en el piso de Plaza España. La Sala sospecha que el pago del alquiler de ese piso fue una contraprestación del empresario Aldama y su socio Alberto Escolano a cambio de que Ábalos y Koldo les hubieran dado contratos públicos para la adjudicación de material sanitario. Una renta de 2.700 euros al mes durante desde marzo de 2019 hasta 2021. En total 80.000 euros. Escolano testificó después y ratificó que Aldama le pidió que abonara la renta del piso.

Rodríguez reconoció que fue ella quien eligió el piso: “Yo quería ese, vi ese y nos quedamos con ese. A mí me gustaba ese”, insistió al fiscal Anticorrupción. Le encargaron reunirse con el socio de Aldama, Alberto Escolano, para acudir al piso. Según su versión, no era consciente de que era el socio de Aldama, sino que era la que persona a la que acudía para trasladarle los problemas con el piso. Si no le hacía caso recurría a Koldo y, en último término, a Ábalos.

José Luis Ábalos y Koldo García.
EFE

Cuando rompió la relación con Ábalos, se quedó año y medio más en el piso porque el exministro le dejó al no haber cumplido con su promesa de separarse de su mujer, Carolina Perles. “El señor Ábalos no pensaba divorciarse mientras fuera ministro y, tras las elecciones, como iban a continuar en el Gobierno durante cuatro años, yo no iba a seguir en esa situación cuatro año más y decidimos dejarlo. Se sentiría culpable y me dejó estar en el piso”, explicó. Aunque sí mantuvo una relación cercana con el exministro tras la ruptura.

No sabía quién abonaba los pagos, pero no le importaba y no preguntaba por eso porque dice que en esas cuestiones es “muy discreta”. Si bien, ella supuso que daba igual quien pagara porque pensaba que el que sufragaba todo siempre era Ábalos.

Relató que fue Ábalos quien le recomendó trabajar mientras estudiaba la carrera de odontología. Le contrataron en Ineco y Tragsatec, dos empresas públicas dependientes del ministerio de Transportes. Según su versión, ella solo pasó una entrevista para Ineco a partir de ahí la directriz que dijo tener fue que trabajaba para Joseba García, el hermano de Koldo García. “Yo cobraba y estaba a la espera de Joseba me dijera lo que tenía que hacer”. Como nunca le dijeron nada no hizo nada.

Estuvo contratada en Ineco entre marzo de 2019 y febrero de 2021. Su responsable directa en la empresa dijo en la misma Sala horas antes que su proceso de selección no siguió los cauces ordinarios. Cobró 34.477 euros de dinero público sin trabajar ni un día, prueba del posible delito de malversación por el que la Sala juzga a Koldo García y Ábalos. Rodríguez llegó a decir que ni si quiera sabía que era una empresa pública, que pensó que era la empresa de un amigo.

Cuando le cambiaron a Tragsatec siguió pensando que trabajaba para Joseba, pero Joseba no trabajó nunca en esa empresa. Allí se topó con una supervisora que le reclamaba los partes de trabajo y se molestó. Envió audios a Koldo enfadada que obran en la causa. En la Sala dijo que es que “le gusta hacer todo perfecto y no le gusta que le reclamaran”.

La supervisora, Virginia Barbancho, declaró justo después de ella y dijo que le pidieron sus jefes que “dejara en paz a Jésica” y que le dijeron que era “la sobrina del ministro”.

Imagen de suscripción a newsletter Pilar Gómez

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe en tu correo electrónico, los artículos de la directora Pilar Gómez.