Opinión

Juicios

María Dabán
Actualizado: h
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Estamos en plena Pascua de Resurrección, pero hay varios dirigentes políticos de PP y PSOE a los que les va a tocar vivir su particular calvario a causa, eso sí, de sus propios comportamientos. Ayer comenzó en la Audiencia Nacional el juicio por el caso Kitchen, que sienta en el banquillo a parte de la antigua cúpula de Interior, entre otros al exministro Jorge Fernández Díaz y al exsecretario de estado de Seguridad, Francisco Martínez, por orquestar supuestamente una operación policial para robarle al extesorero, Luis Bárcenas material que incriminaba a los populares en el caso Gürtel. La excusa que se dio en el momento fue que querían poner a disposición del juez ese material, pero nadie se cree ese relato, sobre todo, no se lo creyeron ni el juez instructor del caso, ni la Fiscalía Anticorrupción. El exministro del Interior asegura que no sabía nada del tema, como tampoco lo sabía, dice, el presidente Mariano Rajoy. Y este es, como siempre, el quiz de la cuestión: quién dio la orden de montar este operativo y quién lo conocía. De momento, lo que parece claro es que en el juicio vamos a vivir un cruce constante de acusaciones entre unos y otros, y veremos qué es lo que se acaba creyendo el tribunal.

Por otra parte, hoy comienza en el Supremo el juicio por el caso mascarillas que juzgará al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y a su asesor Koldo García, por cobrar supuestamente comisiones a cambio de adjudicar en plena pandemia contratos por valor de 53 millones de euros a la empresa Soluciones de Gestión. Víctor de Aldama, que actuó como comisionista, colaboró casi desde el primer momento con la justicia, y es el que ha desvelado la opípara vida que Ábalos y Koldo llevaban jugando con el dinero de todos: viajes, amantes, colocadas además en empresas públicas sin mediar trabajo alguno por su parte… Las fotos publicadas por El Español, dan buena muestra de todo lo que gozaron estos dos servidores públicos con su abnegado trabajo. Las pruebas en su contra son, en principio, abrumadoras, y va a resultar difícil que los siete magistrados que les juzgan les concedan un veredicto favorable, por eso su único salvavidas será apelar a la nulidad de la causa, algo poco probable, visto lo visto. El problema para ambos es que, además, tienen más causas abiertas en la Audiencia Nacional, entre ellas, la que investiga las comisiones cobradas por distintas adjudicaciones de obras, una causa en la que también está implicado Santos Cerdán.

Estos dos juicios demuestran que, aunque ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez estén en el banquillo, PP y PSOE han protagonizado en las últimas décadas grandes casos de corrupción. Rajoy pagó su precio, siendo además el primer presidente en perder el poder a causa de una moción de censura, pero Sánchez llegó al poder enarbolando la bandera de la limpieza democrática y ahora está salpicado por numerosos casos que afectan a su gobierno, a su partido y a su propio entorno familiar, casos de los que ha dado, además, muy pocas explicaciones.

En una democracia, lo más importante es que funcionen los controles, y estos juicios demuestran que sigue habiendo políticos que actúan con total impunidad. La responsabilidad del Gobierno será que esto no pueda volver a ocurrir, aunque me da que, tarde o temprano, la historia se repetirá.