El domingo se celebró el Tour de Flandes, uno de los cinco monumentos del ciclismo masculino que son cuatro, de momento, para las ciclistas. Falta que “Il Lombardía” recoja el guante que lanzó el pasado febrero Demi Vollering desde sus redes sociales bajo una foto comiendo una pizza delante del lago di Como.
La campeona de Europa en ruta aprovechó unos días de entrenamiento por la zona para pedir a la UCI ese quinto monumento “hermoso día en Italia para una ruta de 6 h. Ahora quiero un Lombardía de verdad, UCI toma esto como una petición por mi parte”.
De momento se sabe que la organizadora de la prueba, RCS, mantiene en estudio la celebración en otoño de 2027 de la que sería la primera edición femenina de la prueba que transcurre entre Bérgamo y Como cada año para cerrar la temporada.
Es evidente que el ciclismo se esfuerza por avanzar en igualdad. No solo en cuanto a ofrecer pruebas masculinas y femeninas sobre los mismos recorridos (aunque más cortos para ellas).También en la faceta económica.
Hace ya 4 años que la organización del Tour de Flandes y otras clásicas belgas, la empresa Flanders Classic, igualó la cuantía de sus premios para hombres y mujeres. Demi Vollering y Tadej Pogaçar ingresarán la misma cantidad por ganar las ediciones femenina y masculina de Flandes 2026, que posteriormente se repartirá entre todo el equipo, según la costumbre ciclista.
La edición de este año ha dejado varias polémicas en su versión masculina. El cierre de la barrera de un paso a nivel partió en dos al pelotón masculino. Los que iban por delante no pararon, como establece el reglamento, y se vivió una surrealista escena con Pogaçar, Van Der Poel y Remko Evenepoel recibiendo bronca desde las motos de los jueces mientras medio pelotón esperaba al paso del tren.La UCI ha solventado el incidente con una multa económica y de puntos UCI.
La otra imagen no estrictamente deportiva se vivió tras finalizar ambas pruebas, cuando Pogaçar, que había ganado su tercera Flandes, se ofreció como transportista para la segunda clasificada de la edición femenina, la francesa Pauline Ferrand-Prevot, a la que invitó a subir a su bici tras bajarse ambos del podio.
La escena de Poggi pedaleando sobre su Colnago con Pauline delante dejándose llevar y tratando de mantenerse apoyada en la barra de la bici con Tadej, lejos de quedarse en una escena simpática, acabó generando todo tipo de comentarios machistas y retrógrados en redes sociales.
“¿Ambos solteros? “No estoy seguro de que a Dylan Van Baarle le guste esto” “¿Qué opina Urska? “Veremos en 9 meses…”. Estas perlas son solo un muestreo de lo que se puede leer en los comentarios a la publicación del vídeo y las fotos en diferentes medios, aludiendo a la novia de Pogaçar, Urska, y al novio de Pauline, Dylan Van Baarle. Urska y Dylan también son ciclistas profesionales.
Las redes ya habrían enseñado lo peor del ser humano durante la reciente Milán San Remo femenina con comentarios denigrantes tras varias caídas violentas que dejaron seriamente heridas a algunas corredoras. Una exhibición de comportamiento cavernícola que denunciaron varias ciclistas.
Ferrand-Prevot ganó la última edición del último Tour de Francia con autoridad. Lograrlo fue una gesta, pues llevaba 6 años compitiendo en MTB donde fue campeona olímpica y volvió a la carretera solo unos meses antes del Tour.
Cuenta Pauline que de pequeña le dijo a su madre que quería ser un chico para correr el Tour de Francia. Entonces no había edición masculina.El premio por ganarlo en 2025 fue la décima parte del que recibió Tadej Pogaçar por ganar la edición masculina. Pero eso no debió importarle demasiado a Ferrand-Prevot.Fue peor la avalancha de críticas por su extrema delgadez, algo que ella misma tuvo que explicar argumentando que se trataba de un plan controlado por los nutricionistas de su equipo con un objetivo concreto”es la elección que hice”.
¿Alguna crítica sobre la extrema delgadez de los ciclistas?
Si a algo debe estar acostumbrada la ciclista de Visma es a que a cada logro deportivo, ser segunda en Flandes lo es, le siga una crítica. O bien a su físico o a su paseo subida a la bici con Pogaçar. Cualquier cosa menos poner en valor el mérito que tiene tanta disciplina, tanto sacrificio , tanta fuerza mental y tener las piernas que ella tiene.
Ladran, luego cabalgamos, dicen el refrán. Pero las redes sociales siguen demostrando que al esfuerzo de organizadores y políticas de igualdad hay que sumar educación, mucha educación.Y por supuesto seguir pedaleando para que el insulto no siga siendo el negocio de algunos.
