Este martes 7 de abril, las aguas del Mediterráneo oriental serán testigos de un relevo de alto valor estratégico para la seguridad europea. La fragata Méndez Núñez (F-104) tomará oficialmente el testigo de la Cristóbal Colón (F-105), asumiendo la responsabilidad de representar a la Armada española en la misión defensiva en Chipre. Este movimiento, confirmado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, reafirma el compromiso de España con la estabilidad internacional en un momento de máxima tensión en Oriente Próximo.
Una inestabilidad en la región
El despliegue de la Armada en la zona no ha estado exento de imprevistos. Originalmente, la fragata Cristóbal Colón tenía previsto operar entre el 26 de febrero y el 7 de marzo en el Atlántico Norte, integrada en ejercicios con el grupo naval francés liderado por el portaaviones nuclear Charles de Gaulle. Sin embargo, el reciente aumento de la amenaza iraní contra Chipre y los ataques en la región obligaron a un cambio drástico en los planes. La F-105 fue desviada al Mediterráneo para actuar como escudo contra misiles y garantizar la seguridad de la isla, una tarea que a partir de mañana recaerá sobre los hombros de la Méndez Núñez.

Continuidad en la disuasión y la defensa
A pesar del cambio de buque, la naturaleza de la misión permanece igual. La finalidad de la presencia española es doble: por un lado, garantizar la protección del grupo naval aliado y, por otro, participar activamente en la defensa del territorio europeo. La Méndez Núñez se integrará en la estrategia de disuasión de la OTAN, operando como una plataforma versátil capaz de gestionar desde crisis militares hasta misiones de paz y de ayuda humanitaria.
Sus funciones principales en este despliegue incluyen la seguridad marítima, la proyección exterior y la plena integración en el Sistema de Defensa Aérea de la OTAN. Con una dotación de 205 personas, entre las que se encuentran 19 oficiales, 2 de intendencia, un enfermero, 40 suboficiales y 145 marineros. El buque está preparado para operar en los escenarios más exigentes, manteniendo la eficacia que la Cristóbal Colón ha demostrado durante meses de servicio en la zona.
F-104 vs F-105
Aunque ambas fragatas pertenecen a la prestigiosa clase Álvaro de Bazán (F-100) y comparten el Arsenal Militar de Ferrol como base, existen diferencias que marcan la evolución.
Tecnología y Radar: La Cristóbal Colón es la unidad más avanzada de la Armada. Al ser la quinta de la serie, incorpora el sistema Aegis con el radar multifunción SPY-1D (VD), una evolución del SPY-1D que monta la Méndez Núñez. Esta mejora proporciona a la F-105 una capacidad superior para la detección y el seguimiento de blancos en entornos costeros y contra amenazas de última generación.

Dimensiones: Ambas embarcaciones tienen una eslora muy similar, que no supera los 147 metros. La velocidad de las dos es de 28 nudos y la autonomía, de 4.500 millas, gracias a su sistema de propulsión combinado de turbinas de gas GE LM-2500 y motores diésel Bazán Caterpillar.
Capacidad de ataque: En cuanto al armamento, la Méndez Núñez cuenta con dos lanzadores cuádruples antiaéreos, torpedos Mk-46 y un cañón Mk-45 de 5 pulgadas, capaz de disparar proyectiles a una tasa de 1 por minuto. La Cristóbal Colón, por su parte, optimiza estas capacidades con un lanzador vertical de 48 celdas, lo que le permite una mayor densidad de fuego en misiones de saturación.
El legado
La fragata F-104, con un bagaje histórico y un diseño moderno, tendrá la capacidad para demostrar la potencia que posee y la fiabilidad necesarias para proteger el flanco sur de Europa en este 2026 tan complejo.
