Sexismo

Victoria Botí, cofrade: “Excluir a las mujeres contradice el espíritu de la Semana Santa”

En Cartagena, tradición e igualdad procesionan juntas. Frente a la polémica desatada en Sagunto, la presidenta de Mujeres Cofrades defiende que la fe no puede permitir exclusiones en pleno siglo XXI

Victoria Botí, con el resto de la cofradía California en la procesión del Silencio

La Semana Santa de Cartagena avanza con una armonía que no distingue géneros. Hombres y mujeres participan del mismo ritmo, de la misma disciplina y solemnidad que caracteriza cada procesión. Filas perfectamente alineadas, pasos medidos con exactitud y bandas que marcan la cadencia casi militar crean una belleza clásica, donde la emoción se palpa sin necesidad de dramatismo desbordado. Romanos, granaderos y penitentes, junto con la música, construyen una tradición profundamente arraigada que Victoria Botí, presidenta de la Asociación Mujeres Cofrades de Cartagena y de la Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Cofrades, reclama como patrimonio compartido de todos, hombres y mujeres por igual.

Igualdad en medio de la polémica

Botí deja clara su postura en medio de la polémica que ha surgido estos días en Sagunto (Valencia). La histórica Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo rechazó modificar sus estatutos para permitir la participación de mujeres, decisión que implicaba cambiar “varones” por “personas”. El conflicto ha provocado una fuerte reacción institucional y social, hasta el punto de que el Gobierno ha iniciado el proceso para retirar a su Semana Santa la declaración de Interés Turístico Nacional. Mientras el Ayuntamiento presiona para introducir cambios y colectivos reclaman una celebración inclusiva, el Arzobispado apuesta por evitar imposiciones y dejar la solución en manos del diálogo interno. Con 267 votos en contra frente a 114 a favor, la disputa sigue abierta y refleja el choque entre tradición y principios de igualdad.

“La exclusión de las mujeres choca con leyes de igualdad y con cambios ya asumidos en muchas otras ciudades. Tradición e igualdad pueden convivir. No reclamamos igualdad por una cuestión puntual de participación, sino desde argumentos más profundos que combinan fe, justicia y coherencia con el presente. Si los cambios no llegan desde las propias cofradías, debería apelarse al artículo 14 de la Constitución”, indica Botí.

Victoria Botí, el Miércoles de Ceniza

Además de este principio básico, recuerda que la fe es universal. “No tiene sentido que se nos limite procesionar, pertenecer a una cofradía y formar parte plenamente de una tradición que también sentimos como propia”. Botí, historiadora de arte, añade que es también una cuestión de coherencia histórica. Las mujeres han estado siempre presentes en la Semana Santa, cosiendo túnicas, organizando y sosteniendo las hermandades, pero en un segundo plano. “Lo que pedimos es que ese papel invisible se traduzca en reconocimiento y participación visible. Muchas cofradías corren el riesgo de quedarse ancladas si no hay esta apertura. Es una forma de garantizar continuidad y relevancia en una sociedad que ya no entiende exclusiones por género”.

Por otra parte, advierte que la Semana Santa representa valores como comunidad, sacrificio o redención. “Excluir a las mujeres contradice ese espíritu. La tradición solo sigue viva cuando es capaz de incorporar a todos”.

La apertura en esta ciudad

Durante siglos, las cofradías de Cartagena fueron exclusivamente masculinas por una combinación de factores sociales, religiosos y prácticos. Las hermandades respondían, como en el resto de España, a una estructura donde la vida pública, religiosa y organizativa estaba dominada por hombres, y la interpretación conservadora de los roles dentro de la Iglesia reservaba a los varones las funciones visibles y de representación. Además, el carácter casi militar de los desfiles en esta localidad reforzó la exclusión, asociando disciplina, uniformidad y esfuerzo físico con lo masculino.

La Cofradía California, a la que pertenece Botí, en Elche

“Sin embargo, ya vimos un cambio en el siglo XX, cuando la sociedad empezó a abrir espacios de participación a la mujer también en el ámbito religioso”, matiza Botí. En esta ciudad portuaria, el punto de inflexión lo marcó la Cofradía del Cristo del Socorro, fundada en 1961. Desde sus inicios permitió la participación femenina, rompiendo con una tradición muy arraigada y abriendo el camino para que otras cofradías incorporaran progresivamente a la mujer en sus filas. Hoy, la presencia femenina es plenamente normal en las procesiones cartageneras, y Botí se presenta como portadora de igualdad en el seno cofrade.

Una vida entre cofradías

Criada en una familia de la cofradía California, Botí agradece a sus padres que, desde niña, la llevaran de la mano hacia una tradición que para ella es una forma de estar en el mundo. Su propia biografía refleja la evolución de muchas cofradías y hermandades españolas hacia la integración de las mujeres en actividades y órganos de gobierno.

Tuvo que esperar hasta los 20 años para incorporarse a La Flagelación, primera agrupación mixta de la Cofradía California, porque San Pedro Apóstol, en la que su padre fue mayordomo, no permitía la entrada de mujeres. Empezó con ímpetu contagioso su labor, integrándose en la junta directiva y después en la junta de gobierno de la cofradía, formando parte de las ocho primeras mujeres que adquirieron el rango de mayordomo.

Procesión de mujeres cofrades en Cartagena

“Hay que valorar todo lo que se ha conseguido. Ahora hay una participación muchísimo mayor de mujeres en áreas en las que esto parecía imposible, como la carga de los tronos. Cuando iniciamos nuestra andadura, solo un trono salía a hombros de mujeres portapasos, la Despedida de Jesús de la Santísima Virgen. Ahora hay cuatro femeninos y dos mixtos. El primero fue La Sentencia de Jesús. Yo salí en ese paso en 2016 y fue muy emocionante. Hubo hombres que se fueron por no querer participar junto a mujeres, y otros que, al terminar, nos dijeron que había sido una maravilla. Luego se sumó otro trono mixto, el del Santo Ángel de la Cruz Triunfante”.

La Diócesis de Cartagena ha apoyado desde el principio. “Las cofradías somos parte de la Iglesia. Hacemos manifestación pública de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, somos creyentes y no podemos dar la imagen de discusión. La igualdad no tiene que ser una pose ni algo impuesto, sino algo natural. La fe no entiende de género”, insiste Botí.

Arte, emoción y patrimonio

La historiadora, que se ha animado a aprender a tocar el cajón flamenco, también destaca la riqueza simbólica de las procesiones. “La iconografía, los emblemas de las hermandades y la transmisión de símbolos que, en la Edad Media, eran reconocidos incluso por quienes no sabían leer ni escribir. Hablar de la Semana Santa de Cartagena es hablar de orden, emoción, luz y fe. Sus procesiones no son solo desfiles penitenciales, sino auténticas obras colectivas. Todo responde a una identidad propia que distingue a la ciudad”.

Precisamente por ello resulta difícil de comprender que, en pleno siglo XXI, persistan vetos estatutarios por razón de sexo, como el que atraviesa la Cofradía de la Purísima Sangre de Sagunto. No se cuestiona la historia ni el valor patrimonial de estas corporaciones; se constata que la evolución es posible sin pérdida de identidad, sin rupturas y sin imposiciones externas. La experiencia de las candidaturas ganadoras del Premio PASOS y de más de cincuenta corporaciones que han participado en este galardón demuestra que el cambio puede nacer desde dentro, con serenidad, diálogo y consenso.

Damas de la Piedad de Astorga

Abrir la puerta no significa romper el pasado, sino ampliarlo y enriquecerlo. La Semana Santa española es uno de los grandes patrimonios culturales y espirituales del país y su fortaleza reside en su permanencia, pero, como nos dice Botí, también en su capacidad de evolución.

Igualdad como patrimonio

Entiende la igualdad como una expresión coherente de la dignidad de todas las personas que viven las procesiones. La Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Cofrades que preside trabaja para garantizar que este principio se cumpla en toda España, impulsando la integración plena de la mujer en todos los ámbitos cofrades y asegurando que la Semana Santa sea patrimonio de todos, respetando la tradición, pero abriendo espacio a quienes hasta ahora habían quedado al margen. En Cartagena, como en tantas otras ciudades, hombres y mujeres comparten hoy ritmo, devoción y legado.

 

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