Viajes

Desde la casa de Amarga Navidad en Lanzarote al hotel de Lucien Laviscount en Madrid

Un hotel con mucha historia tauromaquia, una casa restaurada por un interiorista francés, un céntrico hotel que fue icono de una época o un apartado enclave donde no cruzarse con nadie de camino al mar; cinco alojamientos para todos los gustos con los que triunfar en las próximas vacaciones

Peter Sellers en el Hotel La Gavina

Como ocurriese en White Lotus, hay veces que el escenario se convierte en parte del guión. Aunque, a juzgar por los casos más recientes de la pantalla, no hace falta viajar hasta el continente asiático o Sicilia (como en el caso de la última temporada la ficción de HBO) para revivir en primera persona algunas de las producciones nacionales e internacionales que son tendencia. Con el territorio nacional como localización predilecta, cada vez son más los espacios que protagonizan muchas de las series y cintas más aclamadas como un personaje más.

Así, mientras destinos como la Costa Brava, Madrid o Baleares siguen brillando con fuerza, otras zonas —de Canarias a Málaga— empiezan a consolidarse en la retina colectiva como escenarios de culto; de la elegancia atemporal de la Costa Brava, con icónicos alojamientos que han sido refugio de estrellas de cine, al recogimiento artístico de Mallorca en los enclaves donde paisaje parece dictar el ritmo del guión, y sin olvidar misterios como los de Ronda, que aun forman parte imaginario del lugar. Escenarios donde dormir no es solo descansar, sino formar parte de una narrativa que se convierte en el viaje en sí mismo.

A continuación, algunas de las localizaciones que puedes visitar y habitar (aunque sea por una noche) para escapar de la rutina y entrar, por un rato, en tu propia película.

Lanzarote, paisaje manchego-lunar

Fotograma de Amarga Navidad (El Deseo)

Tal y como ocurre en todas las películas de Almodóvar, la casa no solo es escenario sino que además refleja las emociones de sus personajes a muchas escalas. Solo hay que fijarse en la decadente monocromía de Qué hecho yo… o el colorido caos de Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Por ello, la más reciente cinta del director manchego no iba a ser una excepción. De estética característica de la zona, la arquitectura de esta casa nívea integrada en roca volcánica es el marco perfecto para la historia de Amarga Navidad en Lanzarote. De hecho, el diseño de La Cabaña, la espectacular villa propiedad de Joann Le Mercier y Filippo Verani-Masin (y disponible para alquilar via Casas Far Niente) es la extensión física de las tres protagonistas, además del escenario perfecto para conseguir la sensación de aislamiento, introspección y tiempo suspendido que solo puede ofrecer el archipiélago canario. El interiorismo de Le Mercier incluye mesas de Roger Capron, lámparas de Dominique Pouchain o piezas de Luis Ibáñez pero, además, está pensando en torno al mar y el horizonte, a base mobiliario de obra y los colores de la isla: el negro de la roca volcánica y el blanco de las construcciones.

Entre escena y escena, en esta ocasión el universo Almodóvar también se ha adentrado en espacios tan icónicos de la volcánica isla como Lagomar (la antigua cantera volcánica de Nazaret que César Manrique y Jesús Soto transformaron en un laberinto de cuevas, pasadizos, terrazas y miradores) o La Cueva, un restaurante de cocina de autor (y bar de copas) donde brindar en el interior (literal) de la piedra. Fuera de esto, el equipo se alojó en el Palacio Ico, un exclusivo hotel boutique en la localidad de Teguise que nace de una casona señorial del siglo XVII, de la que aun se conserva su patio, techos altos y una decoración tradicional que combina artesanía local con el diseño más contemporáneo. Perfectos, todos ellos, para entrar en este estado mental (hora menos mediante) del archipiélago canario durante los parámetros de varios días.

Más allá de Marbella

El comedor del Hotel Reina Victoria (Catalonia Hotels)

Aunque la cara más conocida de la provincia malagueña a nivel global sea, probablemente, la de la Costa del Sol y, más concretamente, el esplendor de la vida marbellí, la región tiene auténticos tesoros que cada vez resultan menos indiferentes en el imaginario popular televisivo. Es el caso de Ronda, altamente apreciada por Hemingway y protagonista de algunos de los pasajes más célebres de sus libros y ensayos sobre la tauromaquia. No en vano, esta ciudad acunada por la Serranía cuenta con una de las plazas de toros más antiguas (y monumentales) de España, declarada Monumento Nacional de Interés Cultural en 1993. Precisamente en su albero se rodó una de las escenas inaugurales de la última producción de Netflix sobre la novela de 1929 de Agatha Christie, donde también aparecen símbolos de la ciudad tales como el Puente Nuevo, la Plaza Duquesa de Parcent, la Casa del Rey Moro, el Arco de Felipe V o paseo de Hemingway, una vereda junto al Tajo dedicada al escritor. Aunque, sin duda, las mejores vistas se encuentran en su alojamiento predilecto, que se data de principios de siglo y aun sigue vinculado al escritor británico: el Hotel Reina Victoria. Aunque inicialmente construido para dar servicio a la colonia británica que llegaba en tren hasta la malagueña localidad, Hemingway frecuentó este hotel (que hoy cuenta con spa, piscina exterior y terraza en la mayoría de habitaciones) entre los años 20 y 50, escribiendo partes de Death in the Afternoon en sus jardines, donde hoy se erige su estatua en homenaje. Pocos ejemplos hilan mejor la escenografía con la historia.

Entre dunas y kilómetros (de agua)

Lopesan Costa Meloneas Spa

Aunque las dunas de Maspalomas son el espacio clave donde comienza el metraje del título homónimo de José María Goneaga y Aitor Arregi, gran parte de la historia en la pantalla transcurre también en la ciudad de Donostia. Quizá partiendo de esa dualidad, los directores decidieron abrazar lo real de cada escenario en las Afortunadas, incluyendo el mobiliario real de los resorts donde filmaron y los colores de los clubs (algo pasados de moda) sin retocara apenas nada previamente. Esa autenticidad y vitalidad palpables en el filme es precisamente lo que acompaña la experiencia de visitar la isla pero, sobre todo, la parte más divertida y amable del sur, con su faro, su desértico entorno y, por su puesto, la ya icónica playa de los Ingleses. Además, y a pesar de esa sensación de escape y libertad que tan bien traspasa la pantalla, captar la esencia de Gran Canaria en cámara no fue precisamente sencillo, principalmente por el constante viento y arena que se colaba en la imagen y sonido. Como consecuencia, las primeras y últimas horas del día fueron vitales no solo para terminar el rodaje sino también para añadir ese tono onírico y paradisiaco como extra. Como curiosidad, el equipo trabajó en la ciudad canaria con hoteles abiertos y playas llenas de público real, a la vez que muchos de los extras son turistas que se encontraban allí en ese momento. A pesar de que la película se grabó durante varios días y en diferentes ubicaciones, los bungalows Dunas Maspalomas están entre las opciones más discretas y aproximadas para recrear esa vibe entre nostálgica y altamente hedonista. Alternativamente, puedes optar por el Lopesan Costa Meloneras Spa y recrear las escenas de exterior a lo grande desde su kilométrica piscina o su cinematográfico bar.

La costa más brava (y exclusiva)

Foto 4: La piscina exterior del Hostal de La Gavina

En pleno literal catalán, esta vez en el entorno de S’Agaró, el escenario vuelve a jugar un rol vital en la ficción actual. El ejemplo más reciente es The Night Manager, cuya segunda temporada fue rodada en gran parte de la Costa Brava, con uno de los hoteles más emblemáticos de la zona como núcleo central: el Hostal de La Gavina. Inaugurado en los años 30, este alojamiento que el fue originalmente un chalet doble (pasando de casa privada a hotel de lujo) conserva fielmente la estética del mediterráneo clásico, a base de unos cuidados espacios comunes, sus terrazas privadas abiertas al mar (concretamente, junto a la plata de Sant Pol) y una arquitectura que combina tradición y sofisticación. Así pues, y a diferencia de otros espacios más asépticos o contemporáneos, el equipo de la ficción de Prime Video vio en esta identidad tan marcada una oportunidad irrepetible para ubicar una historia que define tanto los personajes como su dinámica: un microcosmos donde las relaciones entre ellos se intensifican y emergen las tensiones, amplificados por la exclusividad y el exceso que rodea la localización. De hecho, Hemingway también frecuentó el hotel como parte de un circuito cultural que, en la Costa Brava, incluía nombres como Orson Welles o Dalí, además de políticos, escritores y numerosos aristócratas europeos. Como curiosidad, este 5*GL (el único de la región) también fue el escenario de una de las peleas más célebres entre Frank Sinatra y Ava Gardner, mientras ella rodaba el filme Pandora y el holandés errante.

Apartado, singular

La entrada privada al mar del Hotel Es Molì

Lugar de peregrinación de la jet set y residencia habitual de nombres como Matthew Williamson o Catherine Zeta-Jones, este enclave mallorquín de la Tramuntana lleva años cautivando a sus discretos visitantes por sus aguas turquesas, pintorescos acantilados y rincones paradisiacos poco transitados. Encantos que no han sido indiferentes a las productoras y plataformas de cine, que han tomado como referencia la fórmula de hotel de lujo exclusivo + escenario aislado + crimen y que tan bien se transmite en clásicos como Evil Under the Sun (1982, que se rodó en las inmediaciones) para reconvertirla en un potencial punto de mira de producciones internacionales. Si bien la isla suele tener escenarios más habituales para localizar los metrajes, como es el caso de Calvià, las tranquilas calles y las panorámicas vistas de Deià ya han servido como escenario para El misterio de las siete esferas o The Mallorca Files. De hecho, la popular serie alemana Hotel Paradies se rodó entre el lujoso Belmond la Residencia y el hotel Es Molí, siendo un elemento clave no solo en su eje narrativo sino también para posicionar la zona como un destino a tener en cuenta para su público receptor, en la ya de por sí internacional isla. Este último, situado en una finca tradicional mallorquina del siglo XVII restaurada mantiene su carácter a base de muros de piedra, terrazas y olivares, mientras que aporta ese extra de lujo silencioso con un acceso exclusivo al mar para huéspedes gracias a su ubicación en una zona natural protegida o su piscina de 32 metros a base de agua de manantial rodeada de vegetación y vistas abiertas. Además de escenario creativo, este lugar sigue siendo una extensión del espíritu de Deià, pionero refugio de artistas, escritores y músicos durante décadas.

Todo (se) queda en Madrid

Foto 6: La icónica cúpula del hotel Palace 5*GL

Aunque la capital madrileña rebosa con producciones todo el año, la cinta de La Cena (de Manuel Gómez Pereira) estrenada hace apenas unos meses y ya disponible en plataformas supone una mención especial para todo un hito del imaginario castizo: el hotel Palace, que sirvió como escenario real de esta historia, inspirada en la obra de José Luis Alonso de Santos, hace las veces de centro de operaciones en un Madrid tan costumbrista como gris. Aunque el filme se ambienta en pleno final de la Guerra Civil, el hotel es prácticamente el único escenario donde transcurre la acción de una cena cargada de tensión y con un estilo narrativo casi teatral. De hecho, la majestuosa cúpula del Palace aparece como un elemento visual clave, determinando el tono elegante pero opresivo de la historia. A pesar de esto, el hotel no cerró oficialmente por completo durante el rodaje, así que algunos huéspedes coincidieron con el equipo mientras que algunas zonas solo estaban operativas a determinadas horas; todo un reto para el equipo de producción, que tuvo que rodar en horarios muy controlados, coordinar sonido y logística, y hacer funcionar la planificación de la película con el funcionamiento real del emblemático Palace en un tiempo récord.

Más recientemente, el actor británico Lucien Laviscount (que da vida al muy querido personaje de Alfie en Emily in Paris) también se ha dejado ver por las calles del centro de Madrid; primero, tras sorprender a unos cuantos espontáneos que caminaban por el Paseo del Prado, donde el pasado domingo estuvo grabando un anuncio. Después, el de Londres (que eligió el hotel The Madrid Edition para alojarse) aprovechó para hacer turismo por las inmediaciones y desplazarse hasta el campeonato de la FIA Formula E, en el Jarama-RACE. Aunque el verdadero motivo de su visita reside en una ficción de la plataforma Disney +, cuyo rodaje ha pasado por la madrileña ciudad, Laviscount está exprimiendo al máximo los servicios del céntrico hotel, que a solo unos de minutos a pie de la Puerta del Sol, la Plaza Mayor, Callao y Ópera se confirma como escenario perfecto para descubrir la urbe y disfrutar de todo lo que ofrece, incluso en una corta visita. Un idilio, imaginamos, tan recíproco como aun latente.

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