Las “nueces” han funcionado. Alfonso Fernández Mañueco se ha consolidado este 15 de marzo como el hombre de las “certezas” en tiempos de incertidumbres y polarización. Es una persona tranquila, prudente y que trabaja sobre seguro y a la que si algo no le gusta es arriesgar. “Aquí no improvisamos”, es la máxima que el propio presidente dijo a los suyos antes de empezar la campaña electoral, según relatan quienes le conocen.
Y bajo esa premisa ha ido discurriendo toda su campaña electoral que ha tenido por resultado el primer freno al ascenso hasta ahora imparable de Vox. Quince días que se le quedaron “cortos”, según el líder autonómico, en los que se recorrió toda la comunidad autónoma. 22.800 kilómetros recorridos, más de 70 actos públicos y 116 entrevistas a medios a las espaldas del presidente que gobierna desde el año 2019. La regla que se impuso fue la de hacer una campaña muy centrada en el territorio, de gestión. El objetivo era el de trasladar las 1.031 medidas que recoge su programa electoral.
Las nueces de Mañueco
Pese a las mofas iniciales, su lema electoral triunfó. “Poco ruido y muchas nueces”, se oía en todos sus mitines y carteles electorales. Quienes le conocen de verdad, creen que dio en el clavo. El refrán dice que “quien con nueces se quiera regalar, las cáscaras ha de quebrar”, esto es, para obtener el fruto, hay que trabajar. No es baladí que acabará su campaña electoral con la siguiente frase: “Ante el insulto, nueces, ante la improvisación, nueces, ante el sanchismo, nueces, ante el bloqueo, nueces”.

Una campaña que no generaba entusiasmos entre los suyos, pero que sabían que era lo que buscaba un “prudente” Mañueco. “Ha sido una campaña plana”, reconocían en el partido. “Hemos aburrido”, terciaban a su alrededor a las puertas del cierre de campaña. Ahora se aplaude ese éxito.
Hoy, el presidente regional se ve consolidado en el PP y también en el territorio. Se enfrenta a la que probablemente será su última legislatura con la convicción de haber dado con la tecla. Huyó de la política nacional en una campaña marcada por la guerra en Oriente Medio y también de la refriega política con Vox. Y le funcionó. “Hemos hecho una buena campaña”, se felicitaban desde el PP de Castilla y León al cierre de las urnas.
Los dos hitos con Vox
Así, este domingo electoral “el mañuequismo” comenzaba a fraguarse en el PP como la fórmula con la que aplacar el auge de Vox. Y es que el presidente de Castilla y León se convierte en el primer barón del PP que contiene el crecimiento de su derecha después de dos resultados electorales en Extremadura y en Aragón, donde Vox duplicaba resultados.
Mañueco es el primero ya en dos hitos. Su comunidad fue la primera en la que en 2022 entró Vox con mucha fuerza. Con el 17,63 por ciento de los votos. Pero también es su comunidad la que le pone freno al mismo partido. Los de Santiago Abascal querían llegar y superar el 20 por ciento de los votos. Era su meta electoral tras alcanzar el 17% en Extremadura y Aragón. Y no ha sido tal. Castilla y León es la primera comunidad que le pone “techo” a Vox.
A falta de comprobar si es una tendencia puntual o progresiva, el barón del PP presumió de su victoria frente a su derecha. “Les hemos duplicado”, sentenció en una primera reacción tras el resultado.

El presidente de Castilla y León, que se había puesto dos objetivos electorales, los ha superado todos. Se marcó el reto de subir “un escaño, un voto” y ha logrado dos procuradores más y casi 56.000 votos. Pronosticó que Vox no iba a subir al 20 por ciento y lo consiguió.
La incógnita sigue siendo, eso sí, si Mañueco compartirá gobierno con Vox. Él siempre ha defendido la necesidad de un gobierno en solitario. De momento, esa pantalla no la quiere adelantar. Ha prometido “dialogar” con todos los partidos, pero no pactará con el PSOE. Se entenderá con Abascal.
