Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal llegan al final de la campaña de Castilla y León escenificando una tensión total. Se han acusado mutuamente de “juego sucio” y han protagonizado un duro cruce de reproches en los múltiples actos electorales que han protagonizado estos días, nacionalizando así los mensajes. En privado, eso sí, ambas partes admiten sin ambigüedades que están obligados a entenderse.
Durante esta última semana, los líderes del PP y de Vox han elevado el choque en público en cada declaración a medios. Feijóo ha llegado a acusar a Abascal de ser “poco patriota” y este le ha reprochado que “España le queda grande”. Los populares dice que Vox “bloquea” los gobiernos del PP y estos critican que les “demonicen”. Un mandoble de reproches permanente.

Un marco de tensión que no significa una ruptura, tal y como reconocen en privado. En la entrevista con este periódico del lunes, Alfonso Fernández Mañueco admitió que trabajará por un acuerdo de cuatro años con Vox, aunque prefiere gobernar en solitario. El equipo de Santiago Abascal también deja claro que se sentarán a negociar, aunque el PP teme una negociación larga y marcada por las elecciones en Andalucía, como avanzó Artículo14.
Arrecian los nervios
En paralelo, entre bambalinas, el nerviosismo va a más en los cuarteles generales de los partidos. Y también las filtraciones interesadas de los sondeos de poca muestra que realizan estos días. El PP ha hecho campaña contando con un Vox que no llegaba a tocar el 20 por ciento de los votos en la noche electoral. Así lo ha trasladado claramente el equipo del candidato. Pero en las horas finales, en Génova han dejado abierta la puerta a que puedan superar esa barrera. De hecho, admiten fuentes de la dirección que Vox llegó a estar en el 25% en Castilla y León.

De fondo, el PP prepara el terreno para una noche electoral en la que Vox vuelva a estar muy fuerte a pesar de sus múltiples problemas internos, que han impactado de lleno en la campaña.
Además, el PSOE filtró en las últimas horas que podría ser primera fuerza política en la región, lo que fue desmentido con chanzas por los entornos tanto de Feijóo como de Mañueco. “Son trackings ficticios. Que prometan que apoyarán la lista más votada. El no a la guerra no ha supuesto un cambio en la tendencia de voto para el PSOE”, aseguran las fuentes consultadas por este periódico.

En todo caso, el PP ha intensificado sus esfuerzos para conseguir una movilización masiva en las urnas el domingo. Este jueves, Mañueco visitó Ávila y Segovia y Feijóo Burgos y Briviesca. Y este viernes ambos coincidirán en el cierre en Valladolid, después de que el presidente regional recorra en solitario Burgos, Valladolid y Salamanca y el líder nacional en León y Ponferrada. “La única forma segura de que gobierne el PP es votar al PP, la única forma de que Mañueco sea presidente es votar al PP”, apeló el líder popular.
Pendientes en Extremadura y Aragón
En Extremadura, una semana después de que los diputados de Abascal votaran en contra de Guardiola, se admiten ya que las conversaciones “fluyen” con discreción. “Se están intercambiando papeles”, explican a este diario fuentes al tanto de las negociaciones en el territorio. “Seguimos hablando, por supuesto”, reconocen desde Bambú. En este contexto, las fuentes consultadas, venden que el acuerdo podría llegar pronto tras el 15M. “Es cuestión de sentarse un rato a hablar”, tercian en el PP extremeño.
En Aragón, Jorge Azcón sigue recetando discreción y evita dar por alcanzado un pacto, pero lo cierto es que Vox ahí habla de manera mucho más relajada e incluso dice que hay un “acuerdo incipiente”.
