La lupa de la Directora

Carlos Cuerpo, ¿el tapado?

El ascenso a vicepresidente del ministro de Economía ha molestado a ministros del ala socialista. Pese a no tener carné del PSOE ilusiona al partido por su perfil moderado

El nuevo ministro de Hacienda, Carlos Cuerpo.
EFE/Artículo14

El ascenso de Carlos Cuerpo a vicepresidente no fue una sorpresa para nadie. Desde que aterrizó en el gabinete de Pedro Sánchez en 2023 siempre se le ha visto como un valor al alza. A sus 46 años el de Badajoz es uno de los ministros más jóvenes de la democracia y también de los mejor preparados. Cuerpo trabaja de lo que sabe.

Se doctoró en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster en Análisis Económico por la London School o Economics para acabar siendo funcionario y técnico comercial. Un perfil tan de gestión como aburrido. Se agradece el tedio en política en estos tiempos en los que los ministros atesoran catálogos de prostitutas o vomitan odio en las redes sociales.

Cuerpo es un hombre de orden que en cinco años ha pasado de secretario de Estado a número dos del presidente. Con aspecto de eterno profesor universitario, ha ido ocupando posiciones por encima de otros ministros del ala socialista a los que ha incomodado que el “chico” sin carné del PSOE empiece a sonar como “el tapado” de cara a la sucesión de Sánchez.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a su llegada a la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros este martes en Moncloa.
EFE/ J.J.Guillén

Hasta el momento era el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, quien siempre fue visto como un recambio si Sánchez daba un paso al lado. Los ojos se volvieron hacia él en las últimas crisis que ha vivido Sánchez ante el proceso judicial en el que está inmersa su mujer, Begoña Gómez.

En paralelo se han estado moviendo los Óscars. Tanto Óscar López como Óscar Puente siempre han sido vistos en el partido como parte fundamental del postsanchismo. A uno de ellos ha escocido especialmente la designación de Cuerpo. Ambos están en clave sucesoria.

El ministro de Transportes cuenta con el favor de la militancia que bendice sus formas toscas. Gusta entre los más fanáticos por sus “verdades” contra la derecha. El accidente de Adamuz ha supuesto una mácula en su expediente, pero parece no pesarle factura a nivel interno. Veremos tras las elecciones andaluzas qué parte de responsabilidad, en el previsible batacazo de la candidata Montero, tiene que el ministro de Transportes no sólo no haya dimitido por respeto a las víctimas sino que haya recuperado su faceta tuitera mas descarada.

“Cuando me piden la dimisión es como si oyera llover, me da exactamente igual”, se jacta el responsable de la ex alta velocidad española. Hoy del AVE en España solo quedan las siglas. El accidente ha desnudado las carencias de una red descuidada a lo largo de los años por un ministro que hoy está en prisión por formar parte de una red corrupta.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, en el Senado
El ministro de Transportes, Óscar Puente, en el Senado
EP

El hecho de que la velocidad se haya reducido en la mayoría de los tramos después del descarrilamiento del Iryo hace pensar que no viajábamos seguros. Si ahora los trenes de Barcelona salen más tarde porque se revisan en la misma mañana ¿qué garantías teníamos antes? Seguro que Puente no nos lo aclarará.

Pese a todo el ministro de Transportes sigue siendo parte del G-4 del presidente. Está en el núcleo de los ministros favoritos del número1. Los otros tres integrantes de este club son el propio Cuerpo; la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen; y el todopoderoso Félix Bolaños. En el caso de este último algunos le situaron como vicepresidente tras la salida de Montero, pero lo cierto es que el ministro de Justicia y Presidencia ya ejerce de facto ese papel. Es el más fiel escudero de Sánchez. Ni un ápice de desconfianza entre ambos.

El presidente barajó nombrarle portavoz cuando Pilar Alegría dejó el cargo para ir a batirse con Jorge Azcón a Aragón. La jugada hubiera sido acertada. Bolaños es buen comunicador, tiene buena relación con los medios y lleva todos los temas que afectan al Ejecutivo en la cabeza.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
Europa Press

Quizás Bolaños forme parte de la crisis de gobierno que Sánchez hará de cara a las generales de 2027. En el partido había quien aconsejaba aprovechar la salida de Montero para hacer más cambios. En el PSOE muchos ven al gabinete “achicharrado”, pero Sánchez prefiere esperar para volver a conformar un “gobierno bonito” como el de 2018. “Será un campanazo”, adelantan desde La Moncloa.

Hasta ese momento será Cuerpo el que marque el tono del gabinete. De momento ya ha obligado al PP a reposicionarse. Es la némesis de Montero. El nuevo vicepresidente no entrará en el barro y tiene además a su favor que en un momento de crisis internacional sabe a quién llamar. El pupilo de Nadia Calviño ha sabido lidiar con los aranceles de Donald Trump y las guerras de Ucrania e Irán.

Quiénes leyeron que, al nombrar a Cuerpo, Sánchez había evitado un movimiento en clave sucesoria quizás no enfocaron a largo plazo. Cuerpo puede ser el “tapado” perfecto. Es el ministro mejor valorado según el CIS, pese a que su índice de conocimiento es muy bajo. El reto es acompasar los dos indicadores y sería el candidato perfecto.

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