La designación de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero y de Arcadi España como ministro de Hacienda llega días después del plante de los ministros de Sumar en Consejo de Ministros. Y la misma semana en la que Cuerpo ha protagonizado un nuevo choque con Sumar, esta vez a raíz del nuevo registro horario. “A pesar de los intentos del Ministerio de Economia vamos a seguir adelante con el nuevo registro horario”, escribió en su perfil de Bluesky Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, el martes.
Apenas dos días y algunas horas después, Sánchez compareció para anunciar el ascenso de Cuerpo. “Mi más sincera enhorabuena, seguiremos trabajando en defensa del acuerdo de Gobierno y afrontando los retos que aún tenemos pendientes en nuestro país”, escribió Díaz tras conocerse la decisión del presidente, que ha situado a Cuerpo por encima de la vicepresidenta en el escalafón.
En sus filas, dirigentes con galones dicen que el nombramiento “no genera sorpresa”, aunque sí les “preocupa” la idea de “volver a tener un perfil tipo Nadia Calviño”. Recuerdan que con la vicepresidenta, de la que Cuerpo heredó el Ministerio, ya tuvieron que “pelear muchísimo para aprobar políticas muy básicas”.
De hecho, hoy critican la posición del vicepresidente primero “frente a la reducción de jornada o el registro horario: “Es un freno en la estrategia de democratización de las relaciones laborales y respeto a los acuerdos de legislatura”.”Nos preocupa que el nuevo vicepresidente esté más cerca de la CEOE que de los objetivos del Gobierno”, inciden. Y ya anticipan que, como hicieron con Calviño -“peleamos”-, tocará volver a hacer lo propio.
El ascenso de Cuerpo
Lo cierto es que la economía estará en el centro en la recta final del mandato. Y, tras la marcha de María Jesús Montero a disputar las elecciones andaluzas, un perfil más técnico y menos político para situar como número dos del Gobierno. El ascenso Cuerpo a vicepresidente primero del Ejecutivo fue acogido con cierta sorpresa en las filas socialistas.
Una lectura más sosegada, sin embargo, refuerza que el titular de Economía, que gozaba de la bendición de Ferraz pese a no tener carné socialista, está exactamente donde debe estar. Y que Pedro Sánchez, según distintos dirigentes de su partido, va a seguir “enfatizando” las posiciones políticas contra la guerra, hoy particularmente en Irán. Mientras su Ejecutivo, con las elecciones generales previstas para 2027, tiene que poner en valor los logros económicos.
El jueves, el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que la economía española creció un 2,8% en 2025, el doble que la media de socios europeos; la tasa de paro cerró 2025 por debajo del 10%, un escenario que no se daba desde 2008. Y, sin embargo, en las filas socialistas creen que existe el convencimiento en las calles de que la situación macroeconómica no se traduce en los bolsillos de los ciudadanos.
A la interna, además, lamentan a menudo que no han hecho todo lo posible por presumir de su gestión. Y creen que los “agoreros del apocalipsis del PP”, que llevan años alertando de una recesión económica que no llega, se retratan. Pero también reconocen que este 2026 se agota definitivamente el maná de los fondos europeos. Y, en un país que lleva desde 2022 sin aprobar nuevos Presupuestos, esta falta de recursos va a dejarse notar.
En el plano internacional, el Gobierno está muy atento a cada movimiento de Donald Trump, presidente de EEUU; en buena medida, depende de él para dar más pasos. En el plano doméstico, sin embargo, ya ha aprobado las primeras medidas para paliar los efectos del conflicto. Y el propio Cuerpo repite que monitorizan todos los cambios en los precios, y que están listos para tomar nuevas medidas.

Con la guerra en Irán, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado dos décimas su previsión de crecimiento para la economía española, hasta situarla en el 2,1% para este año y en el 1,7% para 2027. El margen hasta las elecciones se acorta, y el presidente opta por elevar a número dos del Gobierno a un economista de tono sereno y pedagógico. Que prefiere despejar balones a la confrontación.
Y que tiene menos peso político que su antecesora, al menos de momento. De hecho, en las filas socialistas recuerdan que Nadia Calviño, de quien Cuerpo heredó la cartera de ministro, sorprendió mostrando un colmillo político que no había demostrado antes hasta la recta final de su etapa como vicepresidenta primera y ministra.
En tiempos en los que desde Ferraz reconocen a la derecha “más movilizada” que la izquierda, y la existencia de un “antisanchismo furibundo”; con el primer juicio por la supuesta corrupción de José Luis Ábalos (caso Mascarillas) a la vuelta de las vacaciones; y otras tantas causas abiertas, creen que es momento para poner el foco en esta órbita. Sostienen que, hoy por hoy, les favorece.
