Primera vez que Íñigo Errejón se dirige a los medios de comunicación después de su declaración como imputado por agresión sexual, en enero de 2025. Estaba citado para comparecer en los juzgados de Plaza Castilla a causa de una denuncia por calumnias que él mismo interpuso contra su víctima, Elisa Mouliáa. Si bien, la comparecencia se suspendió por la baja por depresión de la actriz y por una intervención quirúrgica de su abogado.
Habituado a hablar con la prensa, este viernes lo hizo para defender que en realidad él es una víctima de una denuncia falsa. Con la calma que le caracterizaba como político, aseveró que acudía a los juzgados a “poner límite a las difamaciones y calumnias por las que tendrá que responder Mouliaá algún día”. “Yo prefiero ceñirme a una convicción: que la verdad tiene que abrirse camino primero en las instituciones de justicia”, añadió.

Sostuvo que los hechos que relata Mouliáa en la denuncia no fueron constitutivos de un delito de agresión sexual. Y aseguró que eso fue lo que acreditaron los testigos de la fiesta previa a la presunta agresión que han ido declarando a lo largo de la instrucción del juez Adolfo Carretero. “Hemos visto cómo todas las declaraciones de los testigos contradijeron las palabras de la denunciante. Cómo todas las pruebas documentales desmintieron su versión. Tanto es así que hasta la propia Fiscalía hasta en dos ocasiones se pronunció de manera inequívoca y clara por el archivo y mi absolución”.
Lo paradójico es que Errejón pasó de denunciado a denunciar a su presunta víctima en medio de la investigación judicial al considerar que le estaba difamando porque la actriz aseguró que el ex político se había dedicado a extorsionar a testigos del caso para que declararan en su favor: “Se negó a entregar su móvil porque había extorsionado a dos de mis testigos. No inventéis la realidad”, indicó Mouliáa en su cuenta de X el 21 de junio de 2025. El ahora querellante cree, por ello, que la actriz manifestó “expresiones calumniosas” y lo acusó “falsamente” de haberlos “extorsionado”.

Pero lo cierto es que al juez instructor de la causa principal, Adolfo Carretero, le bastó con el incisivo interrogatorio a Mouliáa para decidir sentar en el banquillo de los acusados al ex político. Consideró la declaración de Mouliáa “verosímil y coherente”, y concluyó: “Los indicios existen y no han sido totalmente desvirtuados por la versión del investigado, su prueba pericial y documental, por lo que el procedimiento no puede ser archivado en esta instancia, so pena que el juez instructor supla el papel del juzgador”.
Decisión que Errejón tiene recurrida ante la Audiencia Provincial con dos ventajas a su favor.
En primer lugar, la Fiscalía no ve indicios de delito en la actuación del ex político.
Por otro lado, la actriz, abrumada por la exposición mediática en torno a ella, hizo el amago de retirar la denuncia. Presentó en los juzgados un escrito para desistir de su acusación, pero tras unos días de indecisión se inclinó por seguir adelante con el proceso judicial.
El juez Carretero aceptó in extremis este cambio de parecer porque sostuvo que el primer documento aportado por Mouliáa no se podía admitir al no contar con la firma del abogado. Algo que también fue recurrido ante la Audiencia Provincial por la abogada de Errejón. Por lo que ahora el caso está a la espera de que se resuelvan estos dos recursos que aún no tienen fecha de deliberación.
Otras víctimas
Aunque Errejón ahora se defienda, según él, de acusaciones falsas por agresión sexual, lo cierto es que dimitió en el momento que estalló la polémica, horas después de que la periodista Cristina Fallarás empezara a publicar testimonios anónimos de otras supuestas víctimas. En su carta de despedida, reconoció parte de los comportamientos que le estaban atribuyendo las mujeres alegando que sus actitudes se debían a que había llegado al “límite de la contradicción entre el personaje y la persona”, culpando al sistema patriarcal y al neoliberalismo de sus actitudes.
Cabe recordar que en esos días salieron a luz muchos casos anónimos de víctimas de Errejón que no se atrevieron nunca a denunciar: “Vino hacia mí y me bloqueé por completo, en ese momento pasé a ser una marioneta. Me subió los brazos, me quitó la camiseta y me lanzó a la cama… Unos dientes apretados, una cara enrabiada, volcando toda su fuerza y frustración sobre ti. El sexo es lo de menos en esos momentos…”, relataba una de ellas en las redes sociales de Fallarás. En otros casos le acusaban directamente de “maltratador piscológico”.
Mouliáa fue la única que se atrevió a interponer una denuncia ante la Policía Nacional. Sin embargo, desde que comenzó su peripolo judicial no ha dejado de recibir testimonios de más mujeres. Una de ellas llegó a interponer una segunda denuncia contra Errejón. Si bien la presión mediática le hizo dar un paso a un lado. Su testimonio relataba un episodio de octubre de 2021: “De manera sorpresiva y violenta, el denunciado la sujetó por el cuello, la colocó de espaldas y la penetró vaginalmente por la fuerza, sin su consentimiento y pese a que la denunciante gritó reiteradamente que cesara. La penetración se prolongó varios minutos hasta que finalmente el denunciado cesó”, relataba la denuncia, por el momento archivada.
