Investigación

“Tiene un pánico tremendo a que su identidad sea desvelada”

La segunda víctima de Errejón no ratifica su denuncia en los Juzgados aunque no descarta hacerlo cuando “todo esté más calmado”. “Tiene todas las pruebas”, aseguran su entorno

La segunda víctima de Íñigo Errejón ha decidido no seguir adelante. Al menos, no de momento. El viernes, decidió no presentarse ante la Justicia para ratificar la denuncia por agresión sexual que puso en la Policía. “Está abrumada y tiene un un pánico tremendo a que su identidad sea desvelada”, explican fuentes de su entorno a Artículo14. Como Elisa Mouliáa, ella también es actriz y no quiere salir en los medios.

La mujer estaba citada este jueves en el juzgado número 12 de instrucción especializado en violencia de género para ratificar la denuncia. Era el último día, pero reculó in extremis “por miedo a ser señalada”, como le ocurrió a Mouliáa.

El exportavoz de Sumar en el Congreso de los Diputados Íñigo Errejón tras declarar en el juicio por agresión sexual a Elisa Mouliaá
Europa Press

Ahora, el juzgado procederá a archivar la denuncia de manera provisional. Esto es, la causa se puede reabrir cuando ella se sienta preparada. Según las fuentes de su entorno consultadas por este periódico, esperará a que “la cosa esté más calmada” y no haya tanto revuelo para sopesar dar el paso.

El juzgado decidió conceder a la víctima el estatus de testigo protegida. Esto es, el juez extremaría la precaución para respetar su anonimato y no dar a conocer a las partes ni su identidad ni su domicilio en las resoluciones judiciales. Tampoco iba a trascender el día fijado para la declaración, ni el formato en el que se efectuaría la misma. “Es como si la causa estuviera bajo secreto de sumario”, describen las fuentes jurídicas consultadas.

Ni si quiera el denunciado, Íñigo Errejón, podría tener acceso a su nombre y apellidos, algo de lo que se ha quejando su defensa. Esa fue la razón principal para que la nueva víctima decidiera no proseguir: el temor a que decayera su condición de testigo protegida a petición del que fuera dirigente de Sumar.

Íñigo Errejón sale de los juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid.
EFE/Daniel González

Si bien, fuentes del entorno de la víctima aseguran que el expolítico “conoce a la perfección” quién es su víctima, más aún después de los hechos descritos en la denuncia.

Otro de los factores que ha influido en la decisión de la denunciante ha sido lo mediático que se ha vuelto su caso: “Le abrumó mucho que su familia conociera los detalles de la denuncia”, aseguran las fuentes consultadas. Algo que motivó a la víctima a querer cambiar de letrado. El caso lo estaba llevando Alfredo Arrien, el abogado de Mouliáa. En todo momento preservó su identidad, pero su perfil es muy mediático y la víctima se agobió con la presencia de su defensa en medios.

En todo caso, esto es un portazo definitivo, se reafirman sus allegados. Cuando “todo esté más calmado” ella retomará la vía judicial. “Tiene todas las pruebas desde informes médicos periciales hasta las conversaciones con sus amigas después de la agresión sexual”, aseguran.

Mouliáa, pendiente de sus pasos

Mouliáa, en conversación con este periódico, cuenta que para ella ha sido “un chasco” que esta nueva denunciante se eche para atrás. Cree que el segundo caso judicializado iba a ser un catalizador para que la Audiencia Provincial decida sentar definitivamente a Errejón en el banquillo de los acusados por su denuncia.

Su caso ya está a puertas de que se abra juicio oral. El juez Adolfo Carretero ha visto indicios suficientes de una agresión sexual con el relato de la actriz y todos los informes periciales presentados. Si bien, la Fiscalía no ve delito y el expolítico ha recurrido esta decisión a la instancia superior, a la Audiencia Provincial que aún no ha señalado fecha para decidir si avala o no la decisión de Carretero.

La actriz Elisa Mouliáa realiza declaraciones a la prensa este martes a las puertas de los Juzgados de Plaza de Castilla
EFE/ Fernando Villar

Mouliáa creyó que el aval de un segundo testimonio iba a hacer a los magistrados de la Sala inclinarse a favor de procesar al expolítico. Dijo que la segunda víctima había llegado como “un ángel caído del cielo” y se puso en contacto con ella en plena polémica. Le dio esperanzas para seguir adelante y ahora está resignada: “Que sea lo que tenga que ser. Yo ya he hecho todo lo que estaba en mi mano para animar a otras víctimas a denunciar y por atreverme a ser la primera”, asegura en declaraciones a este periódico.

Por su parte, la defensa de Errejón defiende su inocencia y sostiene que está segunda denuncia era solo una estrategia para avalar el caso de Mouliáa. “No nos sorprende. Ya lo dijimos hace dos semanas. Todo hace presumir que los fines de esa denuncia son más televisivos que de justicia material, a fin de reforzar la debilitada credibilidad social y mediática de Mouliáa en relación con su propio procedimiento. Las operaciones mediáticas del dúo Arrién-Mouliáa cada vez tienen menos recorrido. Y ninguna credibilidad”, zanjan fuentes de su defensa.

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