A Donald Trump se le agota de nuevo la paciencia, tras insinuar que con su “plan de paz de 15 puntos” se abría las puertas a terminar la guerra contra Irán. Este jueves, el presidente estadounidense amenazó con ser “la peor pesadilla” para el régimen de los ayatolás, que en sus propias palabras está “mendigando” un acuerdo.
Durante la noche del jueves, el presidente de Estados Unidos decidió prorrogar durante diez días la suspensión de los ataques contra instalaciones energéticas iraníes. Trump añadió que las negociaciones con Irán continuaban, a pesar de que horas antes amenazó con una escalada.
Según dos funcionarios estadounidenses citados en Axios, el Pentágono estudia capturar islas en el estrecho de Ormuz, bloquear embarcaciones que transportan petróleo iraní o desplegar tropas para requisar el uranio enriquecido en Irán. Las fuentes insisten que si la diplomacia no sirve para frenar la guerra y el régimen iraní sigue bloqueando el estrecho de Ormuz, EE UU lanzará el “golpe definitivo”.

La estrategia tendría dos posibles objetivos: mejorar las condiciones negociadoras de Washington, o brindarle a Trump un escenario favorable para terminar la guerra unilateralmente con una foto de victoria. Entre otros objetivos, se baraja capturar la isla de Jarg, el principal foco exportador de petróleo de Irán; la isla de Lark, con bases militares, radares que monitorean el tráfico en el estrecho de Ormuz y pequeñas embarcaciones de ataque; o invadir la isla de Abu Musa en el este del Golfo Pérsico, que permite bloquear la salida de embarcaciones desde el golfo.
El régimen iraní resiste
Entre las frecuentes amenazas de Trump, no se aclara cómo EE UU planea llevar a Irán a la mesa de negociaciones, ni por qué una nueva ola de ataques cambiará el cálculo de Teherán si casi cuatro semanas de guerra no han dado resultado. Pese a los duros golpes atestados a su liderazgo, el régimen iraní demuestra resiliencia y mantiene un ritmo constante de lanzamiento de misiles y drones hacia Israel y las monarquías árabes del Golfo Pérsico.
De acuerdo con Axios, el Pentágono planea incluso requisar los 450 kilos de uranio enriquecido que preserva el régimen iraní en instalaciones subterráneas. Otra opción sería bombardear desde el aire las instalaciones, como ya hizo durante la “Guerra de los 12 días”, en que las plantas nucleares de Fordow o Natanz fueron atacadas. EE.UU. e Israel discrepan ante la estrategia de salida del conflicto, en que todas las partes dan por hecho ya que el régimen de Teherán logrará persistir.

Según la CNN, el régimen iraní ya estaría reforzando sus defensas en la isla de Jarg ante la inminente llegada de soldados norteamericanos. Varias informaciones apuntan que Teherán ha estado tendiendo trampas, movilizando personal militar y reforzando sus defensas aéreas ante el temor de un plan estadounidense para tomar el control de la isla, que gestiona alrededor del 90 por ciento de las exportaciones de petróleo crudo de Irán.
Irán debe convencer a Trump
Trump afirmó que corresponde a los líderes de Irán convencerle para detener la guerra, asegurando que no le interesa alcanzar un acuerdo y que Estados Unidos aún dispone de objetivos “que atacar antes de retirarse”. Así, mientras Trump sostiene que fue Teherán quien intentó reanudar las negociaciones, medios iraníes indican que existe una duda total sobre la voluntad de Washington de negociar.

Un oficial iraní respondió este jueves al “plan de 15 puntos” alegando que Irán tiene el “derecho natural y legal” de control el tráfico por el estrecho de Ormuz, cuyo sabotaje ha disparado los precios del combustible en todo el mundo. El comentario llegó tras conocerse que el comandante naval iraní, que pertenecía a la Guardia Revolucionaria iraní, que supervisa el tráfico por Ormuz fue asesinado en un ataque israelí.
El Ejército israelí está al borde del colapso
En Israel, el comandante en jefe del Ejército Eyal Zamir alertó ante el gabinete de Benjamin Netanyahu que el Ejército está al borde del colapso. Zamir, que levantó “la bandera roja” para advertir al estamento político del coste de proseguir con una guerra en múltiples frentes que se extiende ya más de 900 días, reclamó avanzar la ley para reclutar a jóvenes ultraortodoxos. Las FDI sostienen su nueva invasión de Líbano sobre la espalda de reservistas, exhaustos tras centenares de días combatiendo en los múltiples frentes.

Pese a los insistentes mensajes sobre la debilidad militar de Hizbulá o el régimen iraní, el norte y el centro del estado judío están sometidos a fuego constante. En Nahariya, junto a la frontera libanesa, un hombre resultó muerto y varios heridos por proyectiles disparado desde Líbano. Se calcula que la milicia proiraní disparó unos cien misiles durante el jueves. En Tel Aviv o Kfar Qassem, impactaron restos de proyectiles con bombas de racimo disparados desde Irán, que lanzó siete salvas en pocas horas. Al menos nueve personas resultaron heridas.
Para Amos Harel, analista militar del diario Ha’arez, el “desgaste en las FDI y en la población civil de Israel dependen ahora de Trump, que puede optar por la escalada. El ultimátum dado a Teherán se acerca, pero Irán y Hizbulá incrementan su poder de fuego y la invasión del Líbano se extiende. Y sin solución para la falta de efectivos, el ejército llegará al límite de sus posibilidades”.
