Guerra en Indra

El particular vía crucis de Ángel Escribano

El directivo logró salvar la presidencia de Indra, pero no ha hecho las paces con Moncloa: la tregua busca limitar el impacto en su empresa familiar

Ángel Escribano.
KiloyCuarto

El camino de Ángel Escribano como presidente de Indra comenzó a torcerse a la vuelta del pasado verano. Lo que inicialmente fueron chinas en el zapato, en forma de mensajes velados por parte de Moncloa sobre sus recelos ante la operación corporativa para fusionar su empresa familiar, EM&E, con Indra, se convirtió el pasado 18 de marzo en un ultimátum. Un comunicado de la SEPI, primer accionista con un 28%, al que la CNMV no puso peros y que trató de acorralar al directivo de forma críptica. Para proseguir la operación de fusión, Ángel Escribano debía dar un paso al lado.

En realidad, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) sigue los dictados de Manuel de la Rocha, director de la Oficina Económica de Moncloa. De la Rocha se ha cansado de Escribano —o el ejecutivo no ha respondido como esperaba— y ha decidido poner punto y final a una relación que en algún momento pasado fue cercana. Quizás el fallo de Ángel Escribano fue pensar que existía cierta amistad.

Más presión para De la Rocha

Manuel de la Rocha, director de la Oficina Económica de la Moncloa.
Cotec

El órdago de Ángel Escribano ha elevado la tensión: lejos de plegarse a los deseos de quien un día fue su valedor, optó por devolver la pelota a su tejado al retirarse EM&E de la operación. No solo es Ángel Escribano quien está en el punto de mira, sino que Manuel de la Rocha, que busca pasar desapercibo, está ahora tanto o más en el foco. ¿Cómo se explica que lo que era un conflicto de interés de libro no se pusiera sobre la mesa en el primer momento? ¿Es razonable que el primer inversor privado de Indra asuma la presidencia cuando es el propietario de una empresa competidora? ¿Si la operación estuvo siempre en la estrategia porque se ocultó al mercado?

Preguntas sin respuesta. Pero ahora la mano derecha de Pedro Sánchez en asuntos económicos en la Moncloa está muy enfadada. En lo político, es quien está asumiendo el desgaste de la operación. Una cuestión que ha pasado a ser personal entre ambos. Ángel Escribano es consciente. Más aún tras la reunión del viernes 20 de marzo en Moncloa, donde De la Rocha le pidió directamente que dimitiera. Según informaron fuentes conocedoras a Artículo14, desde el Gobierno se entendió que sí, que se había llegado a un acuerdo: Escribano cesaría antes del consejo de administración del 25 de marzo.

Una reunión mensual ordinaria que en esta ocasión podía ser determinante para su continuidad. Moncloa elevó la presión sobre el directivo y en las horas previas al citado consejo sondeó al resto de accionistas y consejeros independientes. Desde este lado de la mesa, Escribano no tenía opción y dimitiría para evitar la incómoda situación de que se llegara a votar su continuidad.

El día D: 25 de marzo

Un día antes de la reunión, Ángel Escribano mantuvo intacta su agenda. A primera hora de la mañana, en la sede de Indra, firmó un importante acuerdo con el grupo surcoreano Hanwha, que implica transferencia tecnológica para la mayor adjudicación del Ministerio de Defensa en 2025: el obús autopropulsado sobre cadenas, por más de 4.400 millones, en alianza con EM&E. Escribano mantuvo el tipo, pronunció un breve discurso valorando el acuerdo y se hizo la foto de familia.

Foto de familia, de la firma del acuerdo entre Indra y Hanwha.
Indra

Al evento asistió también de el consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, cuya relación con el presidente está deteriorada. Y, entre líneas, quedó patente, ambos separados -algo que puede justificarse por protocolo-, pero también por la tensión interna ya instalada en la cúpula directiva. También quedó reflejada la tensión que vive el presidente y su tristeza por la situación, porque entiende que ha hecho bien las cosas en Indra y que ha cumplido el mandato de crear el campeón de defensa nacional.

Ese mismo día, a las 20:30 horas, Escribano recibió un premio como mejor empresario del año del Grupo Prisa, cuyo presidente, Joseph Oughourlian, es el cuarto accionista de Indra. Un evento en el que también estuvo acompañado por su hermano Javier y por José Vicente de los Mozos.

Escribano salva su continuidad

Entonces, lo que Manuel de la Rocha esperaba que sucediera -la misión de Escribano antes de la reunión del consejo de administración- no ocurrió. El presidente no dimitió y los tres consejeros de la SEPI guardaron silencio en una reunión tensa, muy tensa. Una cita en la que el consejero delegado trasladó su malestar por la situación que es insostenible en el tiempo. Una reunión en la que Ángel Escribano logró salvar la presidencia de Indra, pero, según informaron medios de Vocento, el presidente asume que su tiempo en la compañía ha terminado.

Fuentes de su entorno aseguran que está dolido porque el proyecto estratégico que había diseñado para Indra no podrá llevarse a cabo. También hay una preocupación que va más allá de la cotizada. Ángel Escribano es consciente de que Moncloa tiene la llave del futuro de la empresa familiar, la misma que facilitó un crecimiento de la facturación de EM&E de casi un 40% en 2025, hasta los 488 millones, y de más del 50% en el resultado bruto de explotación (Ebitda), rozando los 200 millones.

La misma palanca que disparará en 2026 sus ingresos un 60% hasta superar los 800 millones, según avanzó Expansión. Hace tres años, en 2023, EM&E registró unos ingresos de 115 millones y un beneficio neto de 8,8 millones, que se disparó hasta los más de 111 millones un año después. Limitar los efectos de la guerra en Indra es una preocupación de Ángel Escribano, pues aunque EM&E se haya adjudicado más de 7000 millones junto con Indra, es consciente de que está en manos del Gobierno.

El particular vía crucis de Ángel Escribano hasta lograr recomponer el tablero en Indra y EM&E no ha hecho más que comenzar.