Guerra en Indra

Escribano gana tiempo al frente de Indra tras renunciar a la fusión con EM&E

La compañía aplaza la decisión sobre el futuro de su presidente ejecutivo a una próxima reunión, después de una jornada de máxima tensión entre la SEPI y EM&E, que ha renunciado a la operación de fusión

Belen Gualda, presidenta de SEPI, y Ángel Escribano.
Kiloycuarto.

El presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, logró ayer salvar su cargo en una complicada reunión extraordinaria del consejo de administración convocada con urgencia. El desencadenante fue la decisión de la SEPI de mostrar abiertamente su oposición a la fusión entre Indra y la empresa de su propiedad, Escribano Mechanical and Engineering (EM&E). Tras alegar su “preocupación por la influencia que el conflicto de interés tenía en la operación”, el Gobierno, a través del hólding industrial, exigió resolverlo “para poder continuar el análisis de la operación”.

Sin embargo, lejos de amilanarse frente al Gobierno -en un día en el que se pronunciaron al respecto Pedro Sánchez y María Jesús Montero, de quien depende la SEPI-, los hermanos Escribano optaron por pasar la pelota a la SEPI retirándose de la operación. Una decisión con la que dejan sin su principal argumento al Ejecutivo en sus recelos sobre la continuidad de Ángel Escribano al frente de Indra. Los Escribano siempre han defendido que su único interés es industrial.

Y en este sentido, el idilio con el Gobierno les ha permitido algo mucho más importante para el futuro de su empresa: asegurar una cartera histórica de pedidos para la próxima década. Con independencia de que la operación con SEPI se haya frustrado en 2026, EM&E vale ahora más de doble que hace un año. Los múltiplos de la operación situaban su valor en unos 2.000 millones de euros. En su objetivo de situar a Indra como el ‘campeón de defensa nacional’, el Ministerio de Defensa ha adjudicado más de 14.400 millones de euros a la compañía, más de la mitad en UTE (Unión Temporal de Empresas) con EM&E.

Javier Escribano, presidente de EM&E.
Javier Escribano, presidente de EM&E.
EM&E.

Pelota en el campo de la SEPI

Y desde esta posición, Ángel Escribano ha ganado tiempo en Indra, la gran pregunta es hasta cuándo. Fuentes próximas al consejo de administración aseguran a Artículo14, que el cese del directivo es cuestión de días y podría producirse en la próxima reunión, prevista para el 25 de marzo. Según estas mismas fuentes, haber forzado la dimisión en la reunión extraordinaria de ayer habría dejado aún más en entredicho la posición del Gobierno. Más concretamente a Manuel de la Rocha, director de la oficina económica de Moncloa, quien ha influido en el consejo de Indra, primero situando a Escribano, tras la salida de Marc Murtra a la presidencia de Telefónica, y ahora en plena confrontación.

En este sentido, María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, de quien depende Belén Gualda, presidenta de SEPI, justificó ayer que cuando el Ejecutivo nombró a Ángel Escribano “no conocía” el conflicto de intereses. “No era un conflicto que nosotros conociéramos”, zanjó.

Una afirmación que contrasta con la versión de los hermanos Escribano que aseguran que Indra siempre tuvo interés en adquirir su empresa. “Somos una compañía que Indra siempre ha tenido interés en adquirir. Por equis motivos, durante el pasado, nosotros siempre nos hemos puesto un poco de perfil. Luego, en el transcurso del tiempo, Indra ha sido una empresa cercana a nosotros, con la que hemos tenido siempre buena relación. Para nosotros es histórico”, apuntaba a finales de 2025, Javier Escribano, presidente de EM&E.

Capacidad de resistencia

Más allá de Moncloa y SEPI, la posición del consejo de administración en relación a esta operación es muy incómoda. El pasado diciembre, este órgano aprobó por “unanimidad” que la potencial operación de fusión con EM&E era “coherente” con la estrategia de la compañía. Esta decisión estuvo respaldada por los informes del equipo directivo con José Vicente de los Mozos, al que se encargó liderar la operación como consejero delegado, pero también por la Comisión ad hoc y asesores independientes: Renaissance Strategic Advisors y Oliver Wyman.

La incógnita que surge a partir de ahora es la capacidad de resistencia de Ángel Escribano. La SEPI posee el 28% del capital y frente a Escribano contaría con el apoyo del grupo vasco SAPA, con un 7,94% de las acciones. A su vez, el directivo hará valer el 14,3% que posee EM&E, además del 6,23% en manos de Josep Oughourlian, presidente del fondo Amber Capital. Frente al bloque del Gobierno -35,94% del capital-, el presidente contaría con el respaldo de un 20,53% del capital. De ahí que la posición de los consejeros independientes se perfile como clave en una eventual votación para sustituir al presidente, si llega a producirse.

La ruptura complica la relación entre dos competidores

En cualquier caso, la decisión de Ángel y Javier Escribano de retirarse de la operación no evita la complejidad de la relación entre dos empresas que son a la vez competidoras y aliadas en los megaproyectos de defensa. La empresa de la familia Escribano justificó su retirada de la operación en la necesidad de evitar cualquier riesgo para Indra. Desde EM&E, que se define como primer accionista privado de la compañía, sostienen que frenar ahora la integración es la mejor vía para proteger su proyecto de crecimiento, al que califican de estratégico y que sitúan bajo el liderazgo de Ángel Escribano, con el objetivo de reforzar su posicionamiento tanto en el mercado nacional como internacional.

Con la decisión los hermanos Escribano regresan al punto de partida que se contemplaba como la hipótesis menos probable: la inexistencia de un plan B. “No hay ningún plan B por parte de Escribano ni eso de decir: ‘Si no me fusiono con Indra, vendo la empresa’. Nosotros no vamos ni a vender la empresa ni a irnos“, afirmaba Javier Escribano a mediados de diciembre.

Eso sí, por el camino Indra se dejó ayer en Bolsa 1.700 millones de euros de capitalización.