En un entorno tradicionalmente dominado por hombres, como es el agrícola, Macarena García-Otero, CEO de Royal, compañía de referencia en el sector de la fruta fresca, ha forjado su trayectoria profesional combinando disciplina, visión estratégica e innovación. La empresa, con una larga historia, ha desarrollado un modelo basado en pilares como la diversificación, la excelencia y la apuesta constante por la innovación.
A lo largo de su carrera, explica, ha consolidado una serie de principios que guían su manera de gestionar. “La diversificación del riesgo permite ampliar actividades y reforzar la estabilidad de una compañía”, señala. A ello suma la necesidad de contar con un elemento diferencial que aporte valor añadido, así como la importancia de la innovación continua para incorporar nuevas prácticas y tecnologías.
García-Otero destaca también el papel del consenso y la transparencia en la gestión. “Las decisiones consensuadas fortalecen la cohesión del equipo y mejoran la eficacia de los resultados”, afirma. En la misma línea, considera que la transparencia “genera confianza y claridad en cada paso”.
Liderazgo femenino y mérito
En su opinión, la consolidación del liderazgo femenino “no se construye sobre concesiones, sino sobre mérito demostrado y constancia”. Para ella, esta realidad se basa en una cultura del trabajo que exige dedicación, preparación rigurosa y una búsqueda permanente de la excelencia. Reconoce, no obstante, que este camino puede implicar ciertas renuncias o esfuerzos adicionales: “Muchas mujeres han tenido que hacer grandes esfuerzos para avanzar y consolidar su posición”.
El mérito profesional, afirma, sigue siendo determinante. Los resultados, la capacidad de gestión y la toma de decisiones en contextos complejos son, en su experiencia, factores clave. A ello se suma la resiliencia necesaria para afrontar barreras culturales o desenvolverse en entornos exigentes. “Un liderazgo femenino sólido se construye cuando la experiencia se transforma en resultados, y los resultados en crecimiento”, resume.
Superar barreras en un sector masculinizado
Su trayectoria se ha desarrollado en un sector agrícola con escasa presencia femenina. En este contexto, recuerda que uno de sus principales desafíos fue demostrar su valía desde el primer día, a menudo sin referentes en los que mirarse. “Convertí esos retos en oportunidades, aprendiendo constantemente y dejando que el trabajo hablara por mí”, apunta.
Destaca, además, que las mujeres pueden aportar un enfoque complementario: sensibilidad para detectar riesgos, una gestión más colaborativa y una visión equilibrada que integra los aspectos operativos con los humanos. “Ser mujer en este sector no limita; aporta una perspectiva que suma valor”.
Conciliación con equilibrio
Sobre las políticas de conciliación, García-Otero reconoce los avances logrados en los últimos años y la implantación progresiva de medidas más estructuradas dentro de las empresas. Sin embargo, insiste en que estos avances deben ir acompañados de equilibrio: “Es importante que las políticas apoyen a los profesionales sin sustituir el criterio de mérito”.
A su juicio, el verdadero reto es fortalecer culturas empresariales donde la meritocracia sea real y transparente, de modo que las oportunidades estén vinculadas a la preparación, los resultados y el compromiso.
Añade que estas políticas deben entenderse como un beneficio para toda la organización. “La conciliación y la flexibilidad bien diseñadas facilitan que cada profesional rinda al máximo en las distintas etapas de su vida, impulsando el compromiso y la productividad”.
Integración vertical como estrategia
Una de las señas de identidad de Royal ha sido su apuesta por la integración vertical de toda la cadena de valor. “Hace 60 años, Royal decidió apostar por este modelo para convertirse en líder europeo en melocotón, nectarina, ciruela, arándanos y frambuesas”, explica.
A diferencia de otros productores centrados solo en el cultivo, Royal controla todo el proceso, desde la investigación varietal hasta la comercialización, lo que permite responder con mayor precisión a las exigencias del consumidor en sabor y calidad. Este enfoque, exigente en inversión y en visión a largo plazo, ha marcado hitos importantes en su trayectoria, como la colaboración en los años setenta con centros de investigación de Florida y California para mejorar variedades, o la introducción del cultivo del arándano en Marruecos en los 2000, hoy una de las frutas de mayor crecimiento internacional.
Según García-Otero, esta visión a largo plazo es precisamente lo que diferencia a la compañía y lo que le permite ofrecer frutas con un sabor y una calidad consistentes, incluso en un contexto marcado por desafíos como la inestabilidad climática, la escasez de mano de obra, un marco legal poco flexible y la incertidumbre internacional.
El papel clave del respaldo financiero
En los momentos de crecimiento, el apoyo de socios estratégicos ha sido clave. “El sector agrario depende no solo de los ciclos económicos, sino también de los ciclos productivos, muy influenciados por factores como el clima o los precios internacionales”. Por ello, contar con un respaldo financiero sólido ha permitido a la compañía invertir en tecnología, mejorar sus sistemas de producción y desarrollar nuevas líneas de actividad.
La financiación es esencial en un sector donde los cultivos tardan años en alcanzar su plena producción. “Un frutal no rinde al máximo hasta el cuarto año; los anteriores son pura inversión”, señala. Entre las herramientas más relevantes cita las pólizas de circulante y de exportación, que facilitan liquidez durante todo el ciclo productivo, así como los préstamos destinados a inversiones estratégicas.
“Tener una financiación adecuada es esencial para garantizar la continuidad y el crecimiento de la empresa, especialmente en un sector tan exigente como el agrícola”.
