La de este jueves era la primera cumbre europea desde que comenzó la guerra. También la primera que se producía después de que el conflicto en Oriente Medio haya dejado claro que en la UE hay casi tantas diferencias como estados miembros. Si hace apenas una semana cada uno de los estados marcaba su propio rumbo con sus recetas propias, este jueves la UE ha cerrado filas en torno a una sólida mayoría: la apuesta por la desescalada a través de la diplomacia.
En el Consejo Europeo, los líderes comunitarios han abogado por una desescalada en Oriente Medio y por el respeto del derecho internacional, y han solicitado una moratoria de los ataques contra las instalaciones energéticas y de agua en Irán.
Según informa EFE, los Veintisiete pidieron reforzar las operaciones marítimas europeas Aspides y Atalanta con más activos, pero dentro de sus actuales mandatos en el mar Rojo y el Índico occidental, sin expandir su área de acción al estrecho de Ormuz.
Alertaron también de que los acontecimientos en Irán y en la región en general “amenazan la seguridad regional y mundial” y abogaron por “la desescalada y la máxima moderación, la protección de la población civil y la infraestructura civil, y el pleno respeto del derecho internacional por todas las partes“.
En los últimos días, algo había cambiado. La postura del Gobierno de España, al principio criticada y más tarde aplaudida, comenzaba a convencer a cada vez más estados, que consideraban que la escalada militar en Oriente Medio sólo serviría para recrudecer el conflicto.
A Bruselas llegaron los 27, siendo conscientes de que Trump y Netanyahu hacía menos de 24 horas daban un paso más en el conflicto. El ataque contra el yacimiento de gas South Pars en el Golfo puso a temblar a los mercados, que cerraron el miércoles con el precio del barril de brent rozando los 10 dólares. Teherán anunciaba una “guerra económica total” y los ayatolás se reservaban el derecho a responder.
Con este telón de fondo, Bruselas, que en un principio tenía como objetivo centrarse en las propuestas de sus estados miembro para reforzar el mercado único, terminó debatiendo sobre la escalada en Oriente Medio y protagonizando una imagen de unidad nunca vista desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.

Inédito cierre de filas frente a Trump
Tanto las palabras de Antonio Costa, como las de Kaja Kallas, sonaban parecido. También las de Macron o Sánchez estaban en la misma sintonía.
“Debemos contribuir a fortalecer el sistema multilateral”, aseguró Costa. “La guerra en Oriente Medio necesita una salida, no una escalada”, dijo Kallas antes de entrar a la Cumbre. “Es hora de abrir un camino hacia la desescalada para restablecer la estabilidad en Oriente Medio”, publicó Macron en sus redes sociales. “Estamos en contra de esta guerra porque es ilegal, no tiene ninguna razón de ser y está causando mucho daño”, sentenció Sánchez.

Los bandazos del presidente estadounidense han logrado, por primera vez desde el conflicto, un cierre inédito de filas y una defensa acérrima por la diplomacia y la desescalada. El cierre del estrecho de Ormuz o las cada vez más caldeadas aguas del Golfo preocupan a una Comisión Europea que intenta hacer equilibrismos para que no salir escaldados de una crisis en la que apenas tienen influencia.
De momento, Kallas, que hace menos de tres días planteaba soluciones parecidas a las de Trump, como el envío de una misión naval especial, aseguró que la UE está trabajando “en encontrar diferentes soluciones” y confirmó que ya ha mantenido contactos diplomáticos con el ministro de Exteriores de Irán.
Pedro Sánchez, protagonista de la cumbre
Pedro Sánchez, perfectamente consciente de que cada vez más países giran en torno a su misma órbita antibelicista, llegó triunfalista. Antes de entrar al Consejo Europeo, caminó por la alfombra roja de Bruselas y no rehuyó a las preguntas de los periodistas. Durante 23 minutos atendió a medios nacionales e internacionales, sacando pecho de su “no a la guerra” y sabiendo que esa es la receta que cada vez más países quieren cocinar.
Ya después, vuelta al ruedo por el hemiciclo. Pedro Sánchez saludó a los jefes de gobierno de los 27 estados miembro y poco antes de celebrar esta cumbre, en su cuenta de TikTok se publicaba un nuevo vídeo. Desde su despacho, Sánchez enseñaba orgulloso las decenas de cartas que había recibido de personas de todo el mundo elogiando su resucitado “no a la guerra”.
@sanchezcastejon Gracias por vuestras cartas y apoyo. 📨 #NoALaGuerra #GobiernoDeEspaña ♬ sonido original – Pedro Sánchez
Las cámaras en el interior de la cumbre también grabaron algún gesto importante. Sánchez habló durante unos minutos con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y con el canciller alemán, Friederich Merz. El presidente del Gobierno quiso aparcar las diferencias con ambos. Con la primera, por sus declaraciones pro-Trump y sus polémicos discursos; y con el segundo, por la complicidad que mostró con Trump cuando éste atacó a España por no querer colaborar con Estados Unidos en la ofensiva.
La energía y Zelenski, en segundo plano
Aunque el conflicto y la escalada en Oriente Medio acapararon prácticamente todos los debates, también se habló de otros temas delicados, como la dependencia energética de la UE o la debilitada posición de una Ucrania tras más de cuatro años de guerra. Tanto en un tema como en otro, Sánchez quiso, de nuevo, marcar agenda. “España puede mostrar como la apuesta por las renovables están haciendo que nuestros conciudadanos sufran un menor impacto”, aseguró el presidente del Gobierno.
Zelensky, invitado a esta cumbre pese a no pertenecer -todavía- a la Unión Europea, ha sido otro de los puntos tensos de la reunión. Orban, muy cercano a Putin, se mantiene en sus trece de no respaldar a Ucrania y la UE teme que la invasión rusa quede en un segundo plano frente a la escalada en el Golfo.
España, pese a ser a uno de los países de la UE que menos contribuyen a Ucrania, iba con los deberes hechos. Sánchez ya se había anotado un tanto el día anterior cuando recibió a Zelensky en la Moncloa y éste le agradeció su trabajo.
