Política monetaria

El BCE mantiene tipos ante la incertidumbre por el impacto del conflicto en Oriente Próximo

La tasa de inflación interanual de la eurozona se situó el pasado mes de febrero, antes del ataque a Irán por Estados Unidos e Israel, en el 1,9%, acelerándose dos décimas respecto del dato del 1,7% de enero de 2026

Christine Lagarde, presidenta del BCE durante la rueda de prensa en febrero de 2026.
Felix Schmitt / BCE

El Banco Central Europeo (BCE) mantendrá sin cambios los tipos de interés ante la incertidumbre sobre el impacto en la inflación del conflicto en Oriente Próximo, de forma que la tasa de depósito (DFR) seguirá en el 2%, la de referencia para sus operaciones principales de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%. “La guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas”, destaca el BCE en su comunicado.

De este modo, tal y como daban por descontado los mercados, el BCE ha optado por seguir a la espera después de detener en junio de 2025 el ciclo de flexibilización, que recortó el precio del dinero en 200 puntos básicos tras ocho bajadas, las últimas siete, consecutivas.

2,6% de inflación en 2026

Mientras, la tasa de inflación interanual de la eurozona se situó el pasado mes de febrero, antes del ataque a Irán por Estados Unidos e Israel, en el 1,9%, tras acelerarse dos décimas respecto del dato del 1,7% de enero de 2026.

Además, las nuevas previsiones de los técnicos del BCE, que incorporan excepcionalmente la información obtenida hasta el pasado 11 de marzo, apuntan a que esta tasa se situará, en promedio, en el 2,6% en 2026, frente al 1,9% del anterior pronóstico; mientras que el año que viene la subida de los precios en la eurozona será del 2%, dos décimas más de lo proyectado en diciembre; y del 2,1% en 2028, por encima del 2% de la previsión anterior.

Lagarde en noviembre de 2019.
Angela Morant/ European Central Bank

“La inflación se ha revisado al alza en comparación con las proyecciones de diciembre, especialmente para 2026, debido a la subida de los precios de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo”, señala el instituto emisor.

Asimismo, los economistas del BCE también prevén que la inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situará por encima de lo anticipado en diciembre. De este modo, en promedio, la tasa será del 2,3% en 2026, el 2,2% en 2027 y el 2,1% en 2028. El anterior pronóstico contemplaba subidas del 2,2%, 1,9% y 2%, respectivamente. A este respecto, el BCE explica que esta senda más elevada de subidas de los precios refleja principalmente la transmisión de la subida de los costes energéticos a la inflación, excluidos la energía y los alimentos.

BCE y la posible subida del Euríbor
BCE.
Dreamstime

Rebaja de tres décimas del PIB

En cuanto al crecimiento de la zona euro, los expertos prevén que la expansión del PIB se situará, en promedio, en el 0,9% en 2026, tres décimas menos de lo anticipado en diciembre; el 1,3% en 2027, por debajo del 1,4% de la proyección anterior; y el 1,4% en 2028, confirmando en este caso la previsión precedente.

Esta revisión a la baja, sobre todo para 2026, reflejaría los efectos de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo, apunta el BCE, que confía en que, al mismo tiempo, el bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado y el gasto público en defensa e infraestructuras “deberían seguir respaldando el crecimiento”.

De conformidad con el compromiso reflejado en la estrategia de política monetaria del Consejo de Gobierno de incorporar los riesgos y la incertidumbre en la adopción de decisiones, los expertos del BCE también han analizado cómo la guerra en Oriente Próximo podría afectar al crecimiento económico y a la inflación en escenarios alternativos ilustrativos.

El análisis de escenarios indica que una alteración prolongada del suministro de petróleo y gas “elevaría la inflación por encima, y reduciría el crecimiento por debajo, de las proyecciones del escenario de referencia”.

En cualquier caso, el BCE subraya que las implicaciones para la inflación a medio plazo dependen esencialmente de la magnitud de los efectos indirectos y de segunda ronda de una perturbación energética más intensa y más persistente.

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