Escalada bélica

La crisis reaviva el fantasma de la inflación al 3% y amenaza con neutralizar la subida del SMI

El conflicto en Oriente Medio amenaza con llevar la inflación por encima del 3%, un nivel que podría diluir la subida del salario mínimo aprobada para 2026

Una imagen de dron muestra una vista aérea del MSC Ela.
EFE/ Olivier Hoslet

La escalada bélica en Oriente Medio ha despertado el fantasma de una inflación por encima del 3%. El repunte de los precios es uno de los riesgos más inmediatos que anticipan los analistas y figura entre las principales preocupaciones del Gobierno. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reconoció ayer que el Ejecutivo trabaja con el escenario de un aumento “generalizado” de la cesta de la compra.

En la memoria reciente del Ejecutivo y de los ciudadanos permanece la fuerte subida de los precios registrada tras la pandemia, impulsada por el rápido aumento de la demanda tras el parón económico y agravada un año después por la guerra de Ucrania. Desde 2023 la inflación se ha moderado, aunque todavía se mantiene por encima del objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo.

El aumento de la inflación impactaría directamente en el poder adquisitivo de los hogares, especialmente entre quienes perciben los salarios más bajos. Así, los casi 2,5 millones de trabajadores sujetos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) —en su mayoría mujeres— podrían ver neutralizada la subida aprobada para 2026.

La energía, el riesgo inmediato

La repercusión de la subida de los precios está sujeta a la duración y al alcance del conflicto. En este momento, el principal riesgo es el suministro energético. El barril de petróleo Brent ha superado los 80 dólares, tras subir más del 12% en las tres últimas jornadas. El analista de XTB Javier Cabrera advierte de que, mientras se mantenga la tensión en el Estrecho de Ormuz, tanto el petróleo como el gas y sus derivados serán los activos con mayores repuntes.

Aunque entre los consumidores se ha instalado el temor un desabastecimiento y a que el precio de la gasolina supere los dos euros. Desde la OCU aclaran que la subida de los últimos días responde a incrementos previos. Según sus estimaciones, el efecto podría tardar hasta dos semanas en trasladarse a los surtidores, con aumentos de entre 8 y 10 céntimos por litro.

En paralelo, la subida del gas puede elevar la factura de la luz, no solo en el mercado residencial, sino también en el industrial. El precio del gas natural se moderó ayer tras las fuertes subidas previas, pero Qatar anunció un paro “por fuerza mayor” en la producción tras los ataques. El gas se utiliza en la generación de energía en los ciclos combinados. De momento, gracias a las reservas hídricas son las centrales hidráulicas las que están garantizando la seguridad del suministro.

Por el Estrecho de Ormuz pasan también fertilizantes, que pueden tener un efecto directo en los costes de producción del sector agroalimentario. Si a ello se suma el escenario de los subida de los carburantes, que encarece el transporte, y de la electricidad, que impacta de forma generalizada en los costes, el riesgo inflacionario aumenta.

Inflación superior a 3%

A favor, como advierte el economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, juega la depreciación del dólar frente al euro, que puede mitigar el encarecimiento. Con todo, Cardoso advierte de que la inflación en España podría superar el 3% en los próximos meses por el conflicto bélico en Oriente Medio, informa Europa Press. “En la medida en que el shock sea relativamente temporal, el impacto sobre la actividad va a ser relativamente limitado y las previsiones [económicas] no tienen que ser muy diferentes”, apuntó, aunque con “cierto sesgo a la baja”.

Desde el servicio de estudios de ING advierten de un aumento de las presiones sobre los costes tanto en la industria como en los servicios. Según explican, esta situación es previa a la reciente escalada bélica y volatilidad en los mercados energéticos: “Con la inflación general en España en el 2,5 % en febrero, un aumento temporal de los precios de la energía —si las interrupciones son breves— podría situar la inflación cerca del 3 % en el segundo trimestre de 2026“. En su opinión, salvo que se produzca un shock prolongado, la inflación volvería a moderarse más adelante.

Preocupación en el Gobierno

La escalada bélica también ha encendido las alarmas en el Gobierno ante el posible impacto económico del conflicto. En su comparecencia institucional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió de que la guerra en Oriente Medio podría tener “consecuencias graves también a escala global en términos económicos”, con mayor incertidumbre y presiones sobre los precios de la energía. El Ejecutivo teme especialmente el efecto sobre los precios. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reconoció en declaraciones a La Sexta que uno de los escenarios que maneja es un aumento “generalizado” de la cesta de la compra. 

Un repunte inflacionario tendría un efecto directo sobre el poder adquisitivo de los hogares. En particular, podría diluir buena parte de la subida del Salario Mínimo Interprofesional aprobada para 2026. El SMI ha aumentado este año un 3,1%, hasta situarse en 1.184 euros mensuales en 14 pagas, una mejora que podría quedar prácticamente neutralizada si la inflación vuelve a situarse en el entorno del 3%, como anticipan algunos analistas. La evolución de los precios también condiciona la situación de los más de nueve millones de pensionistas, aunque este colectivo podría recuperar parte de su poder adquisitivo en 2027. Este año, las pensiones contributivas se han revalorizado un 2,7%, conforme al IPC.

Medidas de apoyo

Con el Ejecutivo en modo electoral, una prioridad es monitorizar y evaluar la necesidad de adoptar medidas de apoyo a familias y empresas. “Estamos haciendo una valoración de qué medidas son necesarias”, señaló el ministro. La estrategia pasa por prepararse para distintos escenarios, ya que el impacto económico “dependerá de la duración del conflicto”. El Gobierno no descarta rescatar el paquete de medidas que adoptó en 2022, tras la guerra de Ucrania, para contener la subida de los precios. Entre ellas, la rebaja del IVA de algunos alimentos básicos, la reducción de la fiscalidad energética o las ayudas al combustible para determinados sectores. “Si es necesario, volveremos a hacerlo”, aseguró Cuerpo.

Vamos a volver a proteger a la gente trabajadora y a las empresas frente a la guerra ilegal de Trump en Irán.

El pueblo español no admite chantajes. España le pertenece a su gente.

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— Yolanda Díaz (@yolandadiaz.bsky.social) 4 de marzo de 2026, 11:46

“Queremos prevenir escenarios que deseamos que no se produzcan, pero tener todo debatido y listo para actuar si fuera necesario”. Bajo esta premisa, Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, ha convocado hoy a los agentes sociales para preparar posibles respuestas. La ministra subrayó que el Ejecutivo ya está siguiendo “minuto a minuto” la evolución de los precios. En este sentido, admitió que el repunte energético puede tener consecuencias directas para empresas y familias. “Esperemos que no suban más, pero esto claro que tiene consecuencias: para la pérdida de poder adquisitivo de las familias españolas y para las empresas”, señaló.

Díaz ha venido defendiendo lo que supone la subida del SMI para las familias: “Es comer carne más veces, tomarte algo con amigas o regalar algo a tu hija. […] Cuando sube el SMI, sube la dignidad de un país entero”. Ahora, una inflación cercana al 3% dejaría en la práctica sin margen real la subida del salario mínimo aprobada para 2026.