Escalada bélica

La gasolina y la electricidad concentran las primeras señales de impacto: qué podría venir después

Las primeras consecuencias del conflicto bélico en Oriente Medio ya se están notando. El nivel de contagio dependerá de la intensidad del conflicto militar y de cuánto se alargue en el tiempo

Una persona reposta este viernes en una gasolinera de Madrid.
EFE/ Maria Aguilella Pardo

El último día de febrero de 2026, Israel y Estados Unidos atacaron Irán, que no tardó en responder: Israel y las bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico centraron el contraataque. Lejos de disiparse, el enfrentamiento persiste, dejando miles de personas atrapadas por el cierre del espacio aéreo y desatando la tensión en los mercados por el impacto económico de una nueva guerra en Oriente Medio. En Artículo 14, te explicamos por qué es tan importante lo que está pasando y cómo va a afectar a tu bolsillo.

Qué ha pasado

El ayatolá Ali Jamenei, el líder supremo de Irán, falleció en el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos, que buscan forzar un cambio de régimen. Teherán, en proceso para elegir sucesor, no ha plegado velas ante sus enemigos. Resiste, ha atacado países vecinos —llegando incluso a las puertas de Europa, a Chipre— y el tráfico marítimo se ha paralizado en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos más importantes del mundo. Pocos barcos se atreven a pasar ante el riesgo de ser bombardeados.

Por qué es importante

Por Ormuz, que en su punto más estrecho separa Irán de Omán por solo 33 kilómetros, pasa un 20% del petróleo que se consume en el mundo (20 millones de barriles al día), más un 10% de productos derivados y el 20% del gas natural licuado que se comercializa a nivel global. Es la vía a través de la que los países de la OPEP distribuyen el crudo que producen y Qatar, la mayoría de su gas natural licuado (GNL).

Por eso, lo primero que ha reaccionado ha sido el precio del petróleo, que se ha encarecido casi un 30% en una semana (barril de Brent), y los contratos TTF de gas, de referencia en Europa y que se negocian en Países Bajos (+58% en el mismo periodo). El nerviosismo ha calado en los mercados y el Ibex 35 ha cerrado su peor semana desde 2022, con un descenso del 7%.

Un gráfico/un dato

Tráfico de barcos en el Estrecho de Ormuz
Tráfico de barcos en el Estrecho de Ormuz.

Cómo te afecta

Aunque China es la mayor perjudicada —es el principal comprador del crudo que sale del Golfo y el mayor cliente del GNL catarí—, vas a empezar a notar en tu bolsillo el impacto de lo que está sucediendo a 7.257 kilómetros de España. Según María Romero, socia directora de Análisis Económico y Mercados de AFI, la guerra en Oriente Próximo “es un shock de oferta, con un impacto que en origen es energético pero que puede provocar cuellos de botella y disrupción en las cadenas globales de valor”.

Eso significa que lo primero que van a subir serán los carburantes y la electricidad. Ya lo están haciendo y los consumidores y las empresas lo notan: la gasolina 95 alcanzó el miércoles en España un precio medio de 1,595 euros por litro, siete céntimos más que el día previo al inicio de la operación Furia Épica. Mientras, el gasóleo A se pagaba a 1,541 euros, 10 céntimos más. En muchas estaciones de servicio, el gasóleo ya supera a la gasolina y se espera que los precios en el surtidor sigan al alza en las próximas semanas.

En detalle

“España tiene capacidad de generación hidroeléctrica, ha avanzado en la transición energética y el consumo de energía va a empezar a caer por la estación del año; eso nos favorece. Pero los sectores electrointensivos (química, cerámica, acero) no paran, Europa no es independiente energéticamente y habrá presión en el gas por la escasez de oferta; no seremos ajenos al impacto en la inflación”, subraya.

Europa diversificó su suministro tras la crisis con Rusia por la invasión de Ucrania. Ahora depende en parte del GNL de Qatar. En España, el Gobierno asegura que están preparados para tomar medidas si los precios se disparan como entonces. ¿El problema añadido? Estados Unidos es el principal proveedor de GNL a España y, en los últimos días, las relaciones diplomáticas se han tensado hasta el punto de que la Administración Trump amenaza con “cortar todo el comercio” con nuestro país por la negativa de España a que use las dos bases militares que tiene en Rota y Morón contra Irán. Esa medida impactaría en las exportaciones de vino, aceite, maquinaria y medicamentos, que podrían sufrir boicots puntuales en EEUU, y sobre todo a la inversión de las empresas españolas al otro lado del Atlántico —y viceversa—.

A qué estar atento

La duración y la intensidad del conflicto en Oriente Próximo son la clave para descifrar el impacto final para Europa y para España. Y, en los últimos días, las perspectivas de una desescalada rápida se han deteriorado: la duración de la guerra que manejan los expertos oscila entre uno y tres meses e Irán dice estar preparado para un conflicto prolongado.

Además de petróleo y gas, por Ormuz pasan fertilizantes y productos químicos. Los insumos que se necesitan para fabricar ciertos productos se verán afectados y ese aumento de precios terminará notándose en la cesta de la compra. Es decir, los precios serán más caros.

Para abril, ya se anticipaba una subida del IPC porque en la primavera del año pasado la energía cayó con fuerza, pero ahora el incremento podría ser mayor. “Además del riesgo geopolítico y la incertidumbre, la evolución del precio del petróleo es lo que preocupa al mercado”, indican los analistas de Mapfre Asset Management en una nota a inversores. En AFI calculan que por cada incremento del 10% en el precio del barril de Brent, la inflación repuntará entre una y dos décimas de la zona euro si el conflicto se extiende a dos o tres meses.

Christine Lagarde - Economía
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE).
EFE/EPA/RONALD WITTEK

Ya lo ha advertido también el Banco Central Europeo (BCE). “Un aumento de los precios de la energía ejerce una presión al alza sobre la inflación, especialmente a corto plazo”, ha anticipado el economista jefe del BCE, Philip Lane, a Financial Times. “Tal evolución sería negativa para el crecimiento”, ha añadido. Y, a la larga, supondría subir los tipos de interés.

Duración del conflicto

El escenario central de los analistas pasa por un conflicto de una o dos semanas. La primera ya se ha cumplido. En este periodo, las empresas van a recomponer sus stocks, poniendo en práctica lo que aprendieron en la guerra de Ucrania. Pero, si el conflicto se alarga, la actividad económica podría deteriorarse y derivar en un shock de demanda, con la paralización y el cierre de fábricas.

Otros impactos indirectos obligan a mirar el mapa. Las navieras están enviando los fletes por el Cabo de Buena Esperanza, rodeando África: es una ruta más larga, lo que implica más riesgos, costes y retrasos. Más tensión en la cadena de suministro. Precios más altos. Y, además de Ormuz, también es crítico el estrecho de Bab-El Mandeb, el que conecta con el Canal de Suez: disrupciones en esa arteria marítima ampliarían el impacto a una mayor tipología de productos. Atentos en los próximos días a la evolución del precio del petróleo y del gas y a las infraestructuras logísticas.

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