Inversión

¿Letras del Tesoro o Bonos? La mejor estrategia para ganar a la inflación en 2026

Más duración, más rentabilidad real para el inversor conservador en 2026

La curva de tipos española arranca 2026 con una señal clara para los perfiles más conservadores. Las Letras del Tesoro a 12 meses se mantienen por encima del 2% en el mercado secundario desde diciembre. Alcanzan el 2,02%, según datos del Tesoro. Por su parte, la rentabilidad del bono español a 10 años roza el 3,3%, su nivel más alto desde septiembre de 2025. El diferencial entre ambos activos se amplía, y el contexto de tipos del Banco Central Europeo (BCE) congelados en el 2% consolida ese desajuste.

Durante buena parte de 2025, las Letras perdieron su atractivo al situarse por debajo de la inflación. Entre junio y octubre cotizaron por debajo del 1,9%. Su repunte de diciembre, tras la cuarta reunión consecutiva del BCE sin cambios, las llevó de nuevo al 2%, pero sin alcanzar ya el umbral mínimo para preservar poder adquisitivo. La inflación prevista en España para 2026 se sitúa en el 2,1%, según FUNCAS. Con las Letras en el 2%, el retorno real es negativo.

Los Bonos toman la delantera

Los bonos del Estado se alejan de ese escenario. El papel a 10 años español rinde el 3,3%, mientras que el bono francés y el italiano superan el 3,5%. El Bund alemán se mantiene por debajo del 2,9%, lo que ensancha las primas de riesgo. El rendimiento real de los bonos soberanos de la eurozona se aleja por primera vez desde 2022 del terreno negativo, especialmente en los tramos medios y largos. La demanda institucional ha comenzado a rotar hacia plazos más largos aprovechando el diferencial y la pausa del BCE.

Caída del interés por las Letras: los particulares se refugian en depósitos al 2%

El inversor minorista no ha seguido el mismo camino. Según datos recogidos por HelpMyCash, la demanda de Letras por parte de particulares ha caído del 37% en verano de 2024 al 25% en diciembre de 2025. La tendencia iniciada en 2023 con las colas frente al Banco de España se ha roto. El interés de los ahorradores se ha desplazado hacia los depósitos tradicionales. Con rentabilidades medias entre el 1,7% y el 2,2%, los depósitos captan más capital que las Letras a corto, especialmente entre perfiles que priorizan simplicidad y liquidez. El cambio de comportamiento ya es estructural.

Christine Lagarde, comparece en rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Fráncfort del Meno, Alemania, este jueves.

El mercado descuenta estabilidad en los tipos

El impacto en las decisiones de inversión de los hogares se produce en un entorno de presión financiera creciente. El euríbor cerró diciembre en el 2,3 %, su nivel más alto desde julio. El crédito al consumo se acerca a los 200.000 millones de euros, su máximo desde 2011, según datos del Banco de España. La rentabilidad que ofrecen las Letras ya no compensa el encarecimiento del endeudamiento familiar. El bono a 10 años, con un retorno real próximo al 1,2%, se sitúa como una de las principales vías conservadoras para batir a la inflación.
Nacho Zarza, analista de Auriga Bonos, descarta una subida de tipos en la eurozona, pero anticipa un entorno favorable para la deuda soberana de calidad. Las expectativas de inflación se moderan por exceso de oferta energética y por la posible desactivación de conflictos geopolíticos. La inteligencia artificial y los cambios en productividad actúan como factores desinflacionistas. En este entorno, Zarza confirma su preferencia por bonos de calidad, de corta o media duración, y ve oportunidades puntuales en emisiones con cupones altos, cotizadas bajo par, con potencial de amortización anticipada.

Las rentabilidades actuales permiten capturar cupones en niveles que podrían no repetirse si los bancos centrales retoman la senda de la flexibilización. En el caso de los bonos soberanos a cinco años, la TIR ofrecida en la subasta del 8 de enero fue del 2,512 %. Los bonos a siete años alcanzaron el 2,943 %. En las obligaciones a veinte años el interés llegó al 3,814 %. Los niveles actuales permiten a los inversores conservadores obtener rentabilidad real positiva por primera vez desde 2022.

Mientras tanto, la subida del crédito al consumo y la pérdida de poder adquisitivo impulsan a algunos perfiles conservadores a asumir más duración en sus inversiones. Según datos de BME, las suscripciones en fondos de renta fija a medio plazo aumentaron un 14% entre octubre y diciembre. Los fondos monetarios, que habían sido los más contratados durante el primer semestre de 2025, han comenzado a perder patrimonio en favor de vehículos con vencimientos de dos a cinco años.

El diferencial entre Letras y Bonos refleja un desajuste que no existía hace un año. En enero de 2025, las Letras cotizaban al 2,4% y el bono a 10 años al 3%. Hoy ese margen ha pasado de 60 a más de 130 puntos básicos. La curva de tipos se normaliza con el BCE en pausa. La pendiente positiva vuelve a premiar a quien asume más duración. Es la primera vez desde 2022 que el mercado ofrece al inversor conservador un rendimiento real sostenido sin necesidad de productos complejos ni a renta variable.

Los bonos soberanos, con rentabilidades superiores al 3 %, vuelven a ser una alternativa real para preservar poder adquisitivo en 2026. El perfil conservador recupera margen de maniobra por primera vez en dos años.

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