Los ahorradores conservadores vuelven a mover ficha. Tras varios meses de caídas, algunos productos tradicionales han empezado a recuperar atractivo. No se trata de rentabilidades espectaculares, pero sí de una ligera mejora que rompe con la tendencia bajista que venía marcando el mercado desde principios de año.
Todo empieza y termina en Fráncfort. Desde junio de 2024, el Banco Central Europeo (BCE) ha recortado ocho veces seguidas los tipos de interés. La facilidad de depósito ha pasado del 4% al actual 2%. El 24 de julio, por primera vez en más de un año, el BCE pisó el freno. ¿El motivo? La inflación está anclada en el 2%, pero hay nubarrones: subidas en gasto público, tensiones geopolíticas, aranceles y precio de la energía. Christine Lagarde no quiso sorpresas. Y el mercado ha entendido que los tipos estarán estables durante un tiempo.
Tipos en pausa, rentabilidades en pausa
Esta pausa en los tipos ha estabilizado las rentabilidades de productos de ahorro conservador. En el caso de las Letras del Tesoro, el repunte ha sido leve pero significativo. En las subastas de agosto, el interés medio de los títulos a doce meses se situó en el 1,94 %, frente al 1,90 % de julio. Las Letras a seis meses alcanzaron el 1,93 % y las de nueve meses llegaron al 1,95 %. La demanda también ha aumentado en paralelo a estas pequeñas mejoras.
Depósitos con algo más de chispa
El otro clásico del ahorro, el depósito a plazo, empieza a enseñar los dientes. Algunas entidades nacionales como Miraltabank ofrecen un 2% TAE a 12 meses a partir de 15.000 euros. Pero donde realmente sube el interés es fuera de nuestras fronteras. BluOr Bank (Letonia) ha elevado su rentabilidad al 2,67% a un año, sin importe mínimo, hasta 100.000 euros. SME Bank (Lituania) se mueve en la banda del 2,55% a seis meses y 2,64% a doce. Y BiG Bank (Portugal) todavía mantiene un 3% a tres meses, eso sí, solo para nuevos clientes.
¿Dónde está el truco? Algunas de estas ofertas exigen operar online a través de plataformas como Raisin. Otras tienen limitaciones de importe, condiciones para nuevos clientes o restricciones geográficas. En bancos tradicionales españoles, lo habitual es no pasar del 1,9%. El depósito Avantio de Banca March, por ejemplo, ofrece un 2,11% TAE a seis meses, pero exige una inversión mínima de 30.000 euros.
Fondos monetarios: menos rentabilidad, más flexibilidad
Mientras tanto, los fondos monetarios siguen sumando. Según los últimos datos de Inverco, han captado más de 9.000 millones de euros netos en lo que va de año. En un escenario incierto, gustan por su liquidez diaria, su bajo riesgo y su fiscalidad: permiten diferir el pago de impuestos mientras no se reembolse. No enamoran, pero cumplen.
Entre los más contratados están el Groupama Trésorerie, el AXA IM Euro Liquidity y el Fidelity ILF EUR. Sus rentabilidades anualizadas están entre el 1,4% y el 1,7%. En la oferta española, destacan productos como Caixabank Monetario Rendimiento Estándar, Santander Renta Fija Corto Plazo o BBVA Dinero. Eso sí, hay que t tener muy en cuenta las comisiones, puesto que en algunos casos superan el 1%, lo que deja rentabilidades netas muy por debajo del 1%.
¿Y entonces, para qué pueden servir? Son productos ideales para aparcar dinero de forma temporal, sin renunciar del todo al rendimiento. También son un refugio ante la volatilidad y permiten mover el capital entre fondos sin tributar, lo que ofrece una ventaja táctica si el ahorrador quiere esperar antes de decidir.
La inflación aún no se ha ido
En España, los precios repuntaron un 2,7 % interanual en julio. Energía y carburantes empujaron el dato. A nivel europeo, el BCE sigue confiando en mantener la inflación en torno al 2%. Si se cumple el guion, no habrá más recortes de tipos este año. Y eso estabiliza el terreno para el ahorro conservador.
Ahora bien, ¿cuánto da cada producto? Un inversor que coloque 10.000 euros en un depósito al 2,64% durante un año obtendrá 264 euros brutos. Una letra a doce meses al 1,94% generará cerca de 194 euros. Y un fondo monetario al 1,6% rendiría unos 160 euros, sin pasar aún por Hacienda.
Aunque las cifras no permiten batir claramente a la inflación, sí permiten limitar la pérdida de poder adquisitivo con cierto margen. Después de más de un año de descensos, esta estabilización se percibe como una mejora. Septiembre empieza sin sorpresas, sin sustos. Y en los mercados, eso ya es una buena noticia.