Haga lo que haga y pase lo que pase, Marie-Louise ha escrito su nombre en la historia del fútbol. No así su apellido de nacimiento, Bagehorn, sino Eta, el de su marido, ya que en Alemania las mujeres reciben el apellido del cónyuge. Esta mujer de 34 años nacida en Dresde es la primera entrenadora de las cinco grandes ligas desde que el Unión Berlín ha anunciado que coge las riendas del primer equipo masculino de manera interina hasta final de temporada.
Quedan 3 partidos y el equipo está 6 puntos por encima del descenso. Semanas después de que FIFA anunciase la nueva normativa que exige al menos a dos mujeres dentro del staff de las selecciones femeninas desde juveniles a absolutas, el peculiar club berlinés confía en la que va a ser primera entrenadora de su equipo femenino para la temporada 26/27 de cara a este final de temporada del equipo masculino tras despedir a su entrenador, Steffen Baumgart.

Marie-Louise Eta estaba entrenando en las categorías inferiores del club, concretamente al equipo sub 19, con el que de 14 partidos ha ganado 12 y empatado 2, sin ninguna derrota. Su ascenso tiene todo el sentido y es lo más habitual en el fútbol masculino, solo que esta vez no es un hombre quien asciende tras hacer una buena labor en las categorías inferiores, sino una mujer. Y esto rompe un techo de cristal que, hasta hoy, parecía irrompible.
Alemania vuelve a ser noticia
No es la primera vez que Alemania es noticia por situar a una mujer en un banquillo. Hace dos años Sabrina Wittmann se convirtió en la primera mujer en acceder a un banquillo profesional masculino, aunque no fue en Primera División sino en Tercera. También comenzó como interina, meses después ganó la Copa de Baviera y posteriormente renovó por dos temporadas.
¿Es trasladable lo que ha ocurrido en Berlín a la liga española? Rotundamente no, porque no hay mujeres a las que ascender, ya que aún no se da que ninguna entrenadora dirija en categorías inferiores masculinas de club, ni siquiera a un equipo juvenil, y por lo tanto es algo remoto. El porcentaje de mujeres que acceden a los cursos de entrenadores FIFA Pro en España aún es testimonial.
El caso de la nueva entrenadora del Unión Berlín debería servir como modelo. Marie-Louise fue una discreta jugadora que al retirarse joven empezó su carrera en los banquillos, ligada a la federación alemana. Allí ha pasado por las selecciones inferiores hasta dar el salto al Unión Berlín, donde su progreso ha sido meteórico.
¿Está la sociedad alemana preparada para que una mujer dirija a un equipo masculino en su competición de máximo nivel? Tendremos noticias de manera inminente en forma de cánticos en la grada. De momento ya tenemos una referencia tras saltar la noticia en los digitales la mañana del domingo. Los comentarios dejan un rastro machista al que ya estamos, desgraciadamente, acostumbrados.
¿Qué pasará si Eta cumple objetivos y logra sacar adelante al Unión Berlín? Seguirá el club con el plan establecido de darle las riendas el año que viene del equipo femenino o seguirá al frente del masculino? Y aún más interesante, si no consiguiese el objetivo, ¿sería juzgada únicamente como entrenadora o criticada por su género?
El Unión Berlín es un club muy particular, con un fuerte arraigo a la clase obrera, especialmente vinculado a la metalurgia, aferrado a un romanticismo en extinción y con un estadio que en 2008 se ocuparon de remodelar voluntariamente unos 2000 socios ante la escasez de recursos propios. El club se enorgullece de unos valores que se alejan de lo puramente comercial. Hace dos temporadas vivió el sueño de disputar la Champions por vez primera. Ahora hace historia de nuevo, esta vez con una decisión que ojalá abra el camino a otras mujeres.
