Dice mi amigo Ignacio que quiere que dedique una columna al karma, es más, me dice que le gustaría que escribiera no sólo del karma, sino que quiere que escriba también de la Policía del karma, que no tenemos certeza de que exista, pero que a él le encantaría que existiera (a mí también, para qué negarlo) y en el fondo estamos un poco convencidos de que si no es el karma, algo existe que se le parece.
El karma es un concepto esencial en religiones orientales, como por ejemplo el budismo o el hinduismo, y su significado, simplemente, es acción. Probablemente sabes cómo funciona, no es más que una especie de ley de causa y efecto de manera que lo que haces o piensas genera una energía que determina lo que va a suceder en tu vida futura.
Puede que no te acuerdes de las Leyes de Newton, que la Física te quede un poco lejos en el recuerdo, pero el karma es la 3ª Ley de Newton llevada al mundo de lo espiritual. Y por si no la recuerdas, la tercera ley de Newton, o principio de acción y reacción, establece que por cada fuerza de acción que actúa sobre un cuerpo, el cuerpo realiza una fuerza de reacción igual en magnitud y dirección, pero en sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo. Si el cuerpo A ejerce fuerza sobre B, B ejerce la misma fuerza sobre A. Es como decir que lo que tú le des al mundo que te rodea, es lo que vas a recibir.
No tengo la certeza de que exista, ya lo he dicho, pero en el fondo soy amiga del karma, tengo que reconocerlo. Por ejemplo, cada vez que alguien me adelanta de mala manera cuando voy conduciendo y tengo que frenar de golpe, pienso siempre lo mismo: ojo con el karma, querido, ten cuidado por si te vuelve la que tú acabas de dar.
Y puedes creer que soy amiga de la venganza, pero no, todo lo contrario. Precisamente imaginar que puede existir esta especie de justicia cósmica me proporciona tranquilidad de espíritu, yo no tengo que ocuparme de nada, el karma se ocupa de todo. Porque humana como soy, tengo mis momentos de debilidad donde después de sufrir una injusticia o sentirme maltratada por alguien sin venir a cuento, levanto las cejas y pienso que ojalá exista algún tipo de compensación por lo vivido, y una especie de castigo para quien así se comporta. Y digo castigo, pero si pienso en el karma, tampoco sería castigo la palabra a aplicar, ya que hablamos de energías, y como el que causa el mal es el que genera esa energía (entiendo que negativa o maligna) y lo único que sucede es que vuelve a él, hablamos de un boomerang que vuelve a quien lo lanzó. Y es que, aunque hasta Ultraligera lo cante en una de sus canciones, que según el karma cada uno tiene lo que corresponde, son muchas las veces en que uno siente que el mundo no funciona así, que los malos nunca reciben el mal que ellos van repartiendo y que las buenas personas se llevan la peor parte, claro que en nuestra pequeñez sólo vemos, pues eso, pequeñas partes, y no vemos la película entera ni la imagen completa.
Así que Ignacio, vete a saber, que como no lo vemos todo, no sabemos qué es lo que de verdad sucede, quizá el tiempo sí pone a cada uno en su lugar. No tenemos la certeza de que el karma existe, pero sigamos pensando que el karma se encarga, nosotros seguimos caminando por nuestros caminos y cuando alguien venga contra nosotros, ponemos en altavoz la canción de RadioHead, Karma Police, por si quieren considerar nuestra advertencia en forma de canción: tened cuidado si os metéis con nosotros, tenemos a la policía del karma de nuestro lado.
