La sede del Ministerio de Defensa se ha convertido hoy en el epicentro de la reflexión estratégica sobre el capital humano en el ámbito castrense. Bajo el título ‘III Encuentro de Mujeres en las Fuerzas Armadas: presente y futuro’, un grupo de militares de distintos cuerpos se han reunido para compartir experiencias que constituyen, en esencia, la crónica de una transformación institucional sin precedentes en España.
Cuando la integración de la mujer en la milicia se encamina hacia su 40º aniversario, el balance no solo es positivo, sino que se traduce en cifras de crecimiento sostenido. Según los datos analizados en el encuentro, la presencia femenina en las filas ha alcanzado en 2025 el 13,1% del personal militar, un hito que consolida a España como uno de los referentes internacionales en materia de igualdad en el sector de la seguridad y la defensa.
Un testimonio intergeneracional: del desafío a la normalización
Siete mujeres, representantes de distintas generaciones y ejércitos, han protagonizado un panel de testimonios que ha servido de termómetro para medir la evolución de la profesión. Las ponentes han desgranado sus trayectorias desde los años en los que la “creatividad” y la “buena voluntad” eran las herramientas para suplir la falta de infraestructura adaptada hasta la actual estructura profesionalizada y moderna.

El panel de expertas contó con la participación de figuras de gran relevancia, como la cabo primero Adelina Torres, distinguida con el prestigioso Premio ‘Soldado Idoia’ 2026 por su excelencia en la operatividad diaria, y la teniente coronel Alicia Moreno, quien aportó su experiencia en la alta gestión como jefa de la Unidad de Enfermería de la Inspección General de Sanidad.
Junto a ellas, la capitana de Artillería Natalia Gómez Gabas representó el mando en las unidades de armas, mientras que la subteniente Marta Méndez, como la suboficial más antigua del Ejército del Aire y del Espacio, ofreció un testimonio de perseverancia en su escala. El grupo se completó con la sargento de la Armada Vanessa Antuña, pionera al obtener el primer puesto de su promoción, la cabo mayor del Ejército del Aire Silvia Medrano y la cabo del Ejército de Tierra Raquel García Martín, quien simboliza la savia nueva tras convertirse en una de las primeras mujeres en superar el exigente curso básico de cazadores de montaña.
Los retos de la conciliación y la vida operativa
Uno de los puntos más sensibles del encuentro ha sido el análisis de la conciliación familiar. Las panelistas han coincidido en que, si bien se ha avanzado enormemente en las normativas de protección de la maternidad y en las medidas de flexibilidad, la “particularidad militar de los destinos” sigue representando un desafío único.

Las primeras misiones internacionales fueron recordadas como el gran salto hacia la igualdad operativa. En escenarios de conflicto o de ayuda humanitaria, el género pasó a un segundo plano para dar prioridad absoluta a la competencia técnica y al valor. Sin embargo, las ponentes señalaron que la llegada de los hijos sigue obligando a una compleja ingeniería logística personal, en la que el apoyo de la institución es clave para no perder el talento femenino en los empleos intermedios.
Un futuro de visibilidad y vocación de servicio
El encuentro no solo ha servido para mirar atrás con orgullo, sino también para proyectar el futuro. La presencia de la cabo Raquel García Martín, la más joven del panel, simboliza la ruptura de los últimos “techos de cristal” en unidades de élite y de alta exigencia física, como las tropas de montaña. Su testimonio subraya que las nuevas generaciones ya no ingresan a las Fuerzas Armadas para demostrar que “pueden estar”, sino porque tienen una vocación de servicio profundamente arraigada.
La jornada ha concluido con un mensaje de unidad. El papel de la mujer ha sido fundamental para lograr unas Fuerzas Armadas modernas, eliminando los sesgos del pasado y centrando el valor del militar en su capacidad de entrega y profesionalismo. Este tercer encuentro reafirma que la igualdad no es un objetivo alcanzado, sino un proceso continuo de mejora que garantiza que el 100% del talento de la sociedad española esté representado en la defensa de sus valores y libertades.
