La misión de paz de la ONU advierte la posibilidad de “devolver el fuego” tras los ataques a sus militares

El Gobierno ha mostrado su preocupación por los 650 militares españoles que se encuentran en el Líbano junto al contingente de paz

Imagen de archivo de una patrulla de la FINUL en Líbano
Europa Press

La situación en Oriente Próximo es cada vez más crítica; la frontera entre Israel y Líbano se ha convertido en un escenario de mayor actividad militar en este conflicto. Justamente, es en esa región donde se encuentra la denominada Línea Azul, una demarcación establecida por las Naciones Unidas en el año 2000. Sin embargo, la reciente incursión terrestre del Ejército de Israel, lanzada en respuesta a los constantes ataques de Hezbolá, ha convertido esta franja de tierra en un campo de batalla abierto.

La FINUL muestra mucha preocupación

La Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano, que cuenta con un contingente de aproximadamente 8.000 militares de diversas nacionalidades, se encuentra hoy en el centro del fuego cruzado. A raíz de ese hecho, se ha buscado una salida diplomática, sin obtener ningún resultado. Por su parte, la FINUL ha denunciado que tanto el Ejército de Israel como los combatientes de Hezbolá operan peligrosamente cerca de sus bases. Tras la muerte de tres cascos azules indonesios en la última semana, la misión se ha visto obligada a suspender sus operaciones.

Militar español en una misión de la ONU

Kandice Ardiel, portavoz de la FINUL, ha lanzado una advertencia sin precedentes: los soldados de la ONU podrían “devolver el fuego” si sus posiciones continúan siendo blanco de ataques directos o indirectos. “Estamos extremadamente preocupados por las actividades que ponen en peligro a las fuerzas de mantenimiento de la paz“, señaló Ardiel, recordando que no existe una solución militar duradera y que la prolongación del conflicto solo garantiza más destrucción en ambos bandos.

La ofensiva diplomática española

En este contexto de máxima volatilidad, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado su preocupación por la situación. Asimismo, calificando de “intolerables” los ataques dirigidos contra la misión de paz, subrayando que España no permanecerá impasible ante el riesgo que corren sus soldados. Sánchez ha mantenido una conversación clave con el primer ministro libanés, Nawaf Salam, para expresarle la solidaridad de España y reiterar una premisa fundamental: “El Líbano no ha elegido esta guerra“.

El jefe del ejecutivo ha subrayado que la integridad territorial del Líbano es innegociable. No obstante, su labor no se ha limitado al contacto con Beirut. En una frenética jornada de llamadas telefónicas, Sánchez ha coordinado posiciones con el presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi, el rey Abdalá II de Jordania y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani. El mensaje es claro: ” España exige el fin inmediato de esta guerra“, advirtiendo que una mayor escalada supondrá un “devastador retroceso global“.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha advertido en declaraciones a TVE de que la estrategia israelí de crear una “zona de seguridad” mediante la fuerza es una receta para el desastre. “La historia demuestra que estas incursiones solo dejan un Líbano más inestable, una población chií más radicalizada y un Hezbolá reforzado”, afirmó, instando a Israel a detener una ofensiva que ignora el compromiso del gobierno libanés de garantizar la seguridad en su propio territorio.

El contingente español: 650 militares en riesgo

Para España, la crisis tiene un aspecto humano directo. Los 650 efectivos españoles desplegados son una pieza clave para la vigilancia del cese de hostilidades. El Gobierno ha destacado su “labor encomiable” en un escenario en el que la distinción entre combatientes y fuerzas de paz se desdibuja por momentos. La exigencia de una investigación inmediata sobre los ataques a la ONU es ahora la prioridad absoluta de Madrid, que ve cómo el sueño de un Oriente Próximo próspero se desvanece ante el estruendo de los bombardeos en el sur del Líbano. Por ahora, el Gobierno sigue instando a que el conflicto termine y hace un llamado a la paz.

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